Tívoli

De Enciclopedia Salmantina
Tívoli.

Tívoli, antigua Tibur, es una ciudad italiana de la provincia de Roma, en la región del Lacio. Se ubica en la margen izquierda del río Aniene, al noreste de Roma. Fue una localidad romana de gran belleza por su paisaje agreste, de bosques escalonados y cascadas, lo que le daba un clima más fresco que Roma. Se convirtió en lugar favorito de veraneo en los tiempos del Imperio romano. En ella tuvieron sus villas muchos personajes romanos, entre ellos el emperador Adriano y el poeta Quinto Horacio Flaco. Las modernas obras hidráulicas de captación de agua desecaron muchos de los viejos manantiales y el paisaje del lugar ha variado sensiblemente.

Historia[editar | editar código]

Su nombre latino, Tibur, originó el actual. Estaba a un lado del llamado monte Ripoli y se extendía desde el Anio hasta el monte Catillo, en la parte norte del río donde se formaba una famosa cascada, si bien la ciudad estaba principalmente en la parte sur y quedaba rodeada por el Aniene (Anio). La topografía de la zona cambió después del desastre natural del año 105, mencionado por Plinio el Joven, cuando el río se salió de su cauce. Otra cascada destacada era la de Cascatelle, al oeste de la ciudad. En sus alrededores, entre otras materias primas, había una piedra llamada actualmente Travertino, que fue muy usada en Roma; aún existen restos de las antiguas canteras. El Coliseo y la basílica de San Pedro de Roma están hechos con dicho material.

Tibur fue fundada antes que Roma, según Dionisio de Halicarnaso por los sículos, que supuestamente fueron expulsados por Tiburtis, Coras y Catilus II, hijos de Catilus I y nietos de Anfiarao, rey de Tebas y profeta que habría vivido unos cien años antes de la guerra de Troya. Tiburtis habría dado su nombre a la ciudad. La ciudad tenía un territorio reducido. Las poblaciones de Empulum (actual Ampiglione) a unos 6 km, y Sasula a unos 10 km, le pertenecían (ambas en dirección noreste en el valle de Siciliano), y seguramente alguna más. Tibur era (según Plinio el Viejo) una ciudad sabina y hacía frontera con otros territorios sabinos, probablemente por el Aniene, que fue elegido como límite por Augusto, pero según Tácito, la ciudad de Sublaqueum (moderna Subiaco), más allá del río, también pertenecía a Tibur.

La primera vez que se menciona Tibur en la historia es en 446 a. C., cuando Claudio, instrumento del decenviro Appio, se exilió allí. En 357 a. C. los tiburtinos cerraron las puertas a los cónsules romanos C. Sulpicius y C. Licinius Calvus, que volvían de una victoriosa expedición contra los hérnicos, y eso fue aprovechado por Roma para declarar la guerra. Las hostilidades duraron hasta la invasión de los galos, cuando se acordó una tregua temporal. Los galos cruzaron el Aniene y entraron en territorio romano, con ayuda de los tiburtinos. Rechazados por Mali Torcuato, el cónsul C. Potelio fue enviado contra Tibur al año siguiente, pero los galos volvieron y ayudaron a los tiburtinos. Antes de esta emergencia Q. Servilio Ahala fue nombrado dictador de Roma; los galos volvieron a avanzar contra la ciudad y se libró una gran batalla en Porta Colina a la vista del pueblo; los galos fueron derrotados y huyeron a Tibur donde se refugiaron. Allí fueron atacados por el cónsul Potelio, y expulsados de la ciudad junto con la población local. Potelio recibió los honores del triunfo, pero los tiburtinos volvieron a la ciudad y alegaron que los romanos no les habían ganado en una batalla noble en campo abierto; al año siguiente los tiburtinos atacaron Roma de noche, pero fueron rechazados por los ejércitos romanos que salieron por diferentes puertas. La guerra continuó unos años más.

En 350 a. C. el cónsul romano, M. Popilius, devastó el territorio de Tibur y en 349 a. C. Valerius Poplicola ocupó Empulum. En 348 a. C., M. Fabius Ambustus ocupó Sassula, y Tibur, que ya había perdido todo su territorio, se sometió. Fabius obtuvo los honores del triunfo. No demasiados años después los tiburtinos se unieron a la Liga latina contra Roma, y cuando la liga fue derrotada, se aliaron con Praeneste y Velitres en la defensa de Pedum. En 335 a. C. fueron completamente derrotados por el cónsul L. Furius Camilus, bajo las murallas de Pedum, y rechazando una salida de los defensores, la tomó escalando las murallas. Así todo el Latium quedó dominado y Tibur ya no volvió a levantarse contra Roma. Camilus obtuvo los honores del triunfo y una estatua ecuestre en el Foro (honor poco frecuente en la época). Seguidamente el senadoconsulto que decidió la suerte del Latium, trató duramente a Tibur, Praeneste y sobre todo a Velitres, ciudades que habían sido aliadas de los galos; parte de su territorio fue anexionado, pero no fueron incorporados a la ciudadanía romana como el resto.

Tívoli hacia 1700 en una pintura de Gaspar van Wittel

Continuaron nominalmente como ciudades independientes y los romanos podían ir allí al exilio, como pasó en 310 a. C., cuando los tibicios se refugiaron allí huyendo de los censores que les habían tomado el dinero que ellos dedicaban al templo de Júpiter; este exilio impedía los sacrificios y otras ceremonias que no se podían hacer sin ellos. Roma envió embajadores a Tibur pidiendo el retorno de los fugitivos, pero la nominal independencia de la ciudad no fue puesta en cuestión. Los tiburtinos consideraron prudente cooperar, pero no directamente, sino que emborracharon a los tibicinos y mientras dormían les enviaron a Roma. Tibur disfrutó de un derecho de asilo que se ejerció durante la república (Cinna se refugió en Tibur después de la muerte de César). En 201 a. C. murió en la ciudad el rey Sifax de Numidia, dos años después de ser capturado.

Durante la guerra Social se cree, por una inscripción, que Tibur fue admitida en la ciudadanía romana junto con otras ciudades latinas y etruscas y dejó de ser nominalmente independiente. Si Tibur fue admitida antes de la guerra civil de Mario y Sila, este último seguramente la privó cuando lo hizo con el resto de municipalidades, menos Anagnia, pero seguramente la recuperó a la caída del dictador. Octavio Augusto se apoderó del tesoro del templo de Hércules durante su guerra contra Lucio Antonio, la misma suerte que corrieron otros templos de Roma y alrededores. Durante el Imperio romano vivió en la ciudad la reina Zenobia después de su destronamiento.

Ya no se tienen noticias hasta el siglo VI, durante la llamada guerra gótica, cuando, asediada Roma por Vitiges, Belisario situó una fuerza de 500 hombres en Tibur, y después estableció allí una guarnición formada por montañeses isáuricos. Durante el reinado de Totila, sucesor de Vitiges, un grupo de tiburtinos introdujeron a los godos en la ciudad aprovechando la noche y los isaurios huyeron y los godos hicieron una matanza en la ciudad. Gran parte de la ciudad resultó destruida; Totila se retiró a la ciudad, después de ser rechazado ante Roma, y reconstruyó la fortaleza.

Patrimonio[editar | editar código]

Villa Adriana, declarada Patrimonio de la Humanidad.
Villa de Este, declarada Patrimonio de la Humanidad. La fuente de Neptuno (en primer plano) y el órgano de agua (en el fondo) en los jardines de la villa.

Quedan algunos restos de la antigua ciudad. Dos templos, el de Sibila y el de Drusila están en el barrio llamado Castro Vetere; quedan también restos de las murallas y la puerta hacia Roma. Se decía que en Tibur había una sibila, que predijo al emperador Augusto el nacimiento de un Mesías. Este suceso fue representado con relativa frecuencia por artistas del Renacimiento, como Parmigianino.

Desde la iglesia de la Annunziata hacia la llamada Villa de Este, hasta la puerta de Santa Croce, se halla la ciudadela que fue construida por Pio II en el lugar del antiguo anfiteatro. En el Aniene había dos puentes; desde la iglesia de San Clemente (fuera de la antigua ciudad) hasta la de San Vicenzo, dentro de la ciudad, se hallan restos de baños.

La puerta de San Juan es mucho más moderna y tiene cerca la iglesia de San Bartolommeo, cerca de la cual están los restos de un sepulcro imperial. El puente de San Martino es relativamente moderno. Quedan restos de la puerta Romana o del Colle, de tiempos de Sila. Los nombres de las puertas no se conocen, excepto la puerta Reatina donde comenzaba el acueducto Anio Vetus.

También hay que mencionar los restos de los templos de Hércules, de Vesta y de Tussis (este último fuera de la ciudad, en la Via tiburtina y que fue usado en la Edad Media como iglesia), y las villas de Mecenas y Varrón entre otros. Muy pocos restos más se han conservado, y solo cabe mencionar algún opus reticulatum et lateritium, cerca de la iglesia de Santa Andrea con algunas columnas corintias y el pedestal de la estatua de Furius Maecius Graccus con una inscripción que hace creer que participó en el embellecimiento de los baños y que, por tanto, los baños termales estaban allí.

Se sabe que el foro estaba cerca de la catedral, y ocupaba el lugar de la Piazza dell'Ormo. El criptopórtico se llama ahora Porto di Ercole y está en la calle del Poggio.

Hércules era el principal dios. En la ciudad había también un oráculo. Fuera de la ciudad se hallan restos de los acueductos del Anio Vetus, Aqua Marcia, y Aqua Claudia. Las ruinas de la suntuosa Villa de Adriano, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999,[1] está a unos 3 km al sur de la ciudad. Otra villa importante es la de la Gens Casia en el barrio hoy llamado Carsiano, corrupción de Casiano, que es el nombre que la Gens Casia tenía en el siglo X, residencia esplendorosa con muchas estatuas, algunas de las cuales (compradas por Pío VI) adornan hoy la Ciudad del Vaticano.

El templo de Vesta se encuentra al final del camino que cruza Villa Gregoriana, un parque encargado por el papa Gregorio XVI en 1835 en el cauce del río Aniene. El parque está compuesto por senderos rodeados de bosques y las gargantas y cascadas del río.

Villa de Este[editar | editar código]

La Villa de Este es una villa declarada Patrimonio de la Humanidad en 2001,[2] pieza maestra de la arquitectura italiana y especialmente del diseño de jardines.

Historia[editar | editar código]

Parque de Villa de Este, Carl Blechen, 1830. El jardín lleno de maleza atraía la imaginación romántica; actualmente esta misma vista está de nuevo cuidada.

Fue encargada por el cardenal Hipólito II de Este (1509-1572), hijo de Alfonso I de Este y Lucrecia Borgia, y nieto del papa Alejandro VI. Había sido nombrado gobernador de Tívoli por el papa Julio III, con el regalo de la villa preexistente,[3] la cual reconstruyó por completo siguiendo los diseños de Pirro Ligorio, bajo la dirección del arquitecto e ingeniero ferrarés Alberto Galvani, que solía trabajar muy a menudo con la familia Este. El pintor jefe de la ambiciosa decoración interior fue Livio Agresti de Forlì. Desde 1550 hasta su muerte en 1572, cuando la villa estaba casi acabada, el cardenal de Este creó un edificio palaciego rodeado de unos espléndidos jardines aterrazados en un estilo manierista propio de la última etapa del renacimiento, que se aprovechó plenamente de la espectacular ladera pero que requirió innovaciones para traer agua suficiente para abastecer todas las fuentes, cascadas y juegos de agua que decoran los jardines. El resultado es una de una serie de grandes villas del siglo XVI con estructuras de juegos de agua en las colinas que rodean la Campiña romana, como la Villa Lante, la Villa Farnesio en Caprarola y las Villas Aldobrandini y Torlonia en Frascati. Su planeamiento del jardín y sus rasgos acuáticos se imitaron a lo largo de los dos siglos siguientes desde Portugal hasta Polonia.

Cogiendo la inspiración (y muchas estatuas[4] y gran parte del mármol usado en la construcción) de la cercana Villa Adriana, el palaciego retiro del emperador Adriano, y reviviendo técnicas romanas de ingeniería hidráulica para proporcionar agua a una serie de fuentes sin precedentes, el cardenal creó un elaborado jardín de fantasía cuya mezcla de elementos arquitectónicos y juegos de agua tuvieron una enorme influencia en el diseño de paisajes europeo.

Pirro Ligorio, responsable de los programas iconográficos desarrollados en los frescos de la villa, fue también el encargado de diseñar los jardines de la villa, con la asistencia de Thomaso Chiruchi de Bolonia, considerado como uno de los mejores ingenieros hidráulicos de siglo XVI; Chiruchi había trabajado en las fuentes de la Villa Lante. En la Villa de Este le ayudó en los diseños técnicos de las fuentes un francés, Claude Venard, quien era un experto creador de órganos de agua.

Los frescos del techo en la Villa.

El cardenal Alejandro de Este reparó y amplió los jardines en 1605. En el siglo XVIII, la villa y sus jardines pasan a la casa de Habsburgo-Lorena después de que Hércules III de Este se los legara a su hija María Beatriz, casada con el archiduque Fernando de Austria-Este. La villa y sus jardines fueron descuidados. Los ingenios hidráulicos caen en desuso y muchas de las esculturas decorativas encargadas por Hipólito de Este se dispersan por distintos lugares, quedando plasmada la sensación de decadencia por distintos artistas como Carl Blechen, (véase imagen) y otros pintores. La situación cambió durante la tenencia del cardenal Gustav von Hohenlohe; el cardenal tuvo como invitado a Franz Liszt, quien evocó el jardín en su obra Les Jeux d'Eaux à la Villa d'Este y dio aquí uno de sus últimos conciertos. La Villa de Este fue adquirida por el Estado Italiano después de la Primera Guerra Mundial, restaurada y amueblada de nuevo con pinturas de los almacenes de la Galería Nacional de Roma. El volumen de poemas de Jean Garrigue, titulado Un paseo por el agua en la Villa de Este (1959) continúa una larga tradición de poesía inspirada por los jardines. Kenneth Anger filmó Eaux d'artifice entre los ingenios hidráulicos del jardín. Así que la Villa ha sido aplaudida en poesía, pintura y música.

La villa acoge el Museo Didattico del Libro Antico, un museo educativo sobre el estudio y la conservación de libros antiguos.

Descripción de la villa[editar | editar código]
Pirro Ligorio - Gran Loggia en la fachada que da a los jardines.

La Villa en sí rodea por tres lados un patio del siglo XVI ubicado en el anterior claustro benedictino. La fuente en una de las paredes laterales, enmarcada en estilo dórico, contiene una escultura de una ninfa dormida en una gruta[5] guardada por las águilas heráldicas de los Este, con un bajorrelieve enmarcado por ramas de manzana que ligan la villa con el Jardín de las Hespérides. La entrada principal lleva al Appartamento Vecchio, el «Apartamento Viejo» construido para Hipólito de Este, con sus techos abovedados pintados al fresco con alegorías seculares de Livio Agresti y sus estudiantes, centrados en la gran Sala, con su espectacular vista sobre el eje central de los jardines, que van cayendo en una serie de terrazas. A derecha e izquierda hay una serie de habitaciones, conteniendo la de la izquierda la biblioteca del cardenal Hipólito y su dormitorio con la capilla debajo, y las escaleras privadas al apartamento inferior, el Appartamento Nobile («Apartamento Noble»), que da directamente a la Gran logia de Pirro Ligorio que sobrevuela la terraza con gravilla con un motivo de arco triunfal.

Descripción de los jardines[editar | editar código]

El plan del jardín se organiza en torno a un eje central con ejes secundarios que lo cortan de un carácter calculadamente variado, refrescado por alrededor de quinientos chorros en fuentes, cascadas y abrevaderos de agua. El agua abundante lo proporciona el río Aniene, que en parte es desviado a través de la ciudad, una distancia de un kilómetro, y por el manantial Rivellese, que proporciona una cisterna por debajo del patio de la villa. El jardín está integrado actualmente entre los Grandi Giardini Italiani.

La Fontana dell'Ovato («Fuente Oval») cae en cascada desde su pila en forma de huevo hasta un estanque colocado contra un ninfeo rústico.
Le Cento Fontane («Las cien fuentes»).
Fontana della Rometta (Fuente del modelo de Roma).

La terraza más alta de la Villa acaba en una balconada con balaustrada en la parte izquierda, con una vista general sobre la llanura que queda por debajo. Dos tramos de escalera simétricos flanquean el eje central y llevan a la siguiente terraza del jardín, con la gruta de Diana, ricamente decorada con frescos y mosaico de guijarro a un lado y la Fontana del Bicchierone («Fuente de la gran taza») en el centro, indirectamente atribuida a Bernini, donde el agua surge de una aparente roca natural en una pila con forma de concha.

Para descender al siguiente nivel, el visitante tiene que coger escaleras a cualquiera de los dos extremos - el elaborado complejo de fuentes denominado la Rometta («la pequeña Roma») queda en el extremo de la izquierda— para ver toda la longitud de Las cien fuentes en el siguiente nivel, donde los chorros de agua llenan un largo y rústico abrevadero, y la Fontana dell'Ovato («Fuente Oval») de Pirro Ligorio acaba la vista cruzada. Un visitante puede caminar por detrás del agua a través de la arcada almohadillada del ninfeo cóncavo, que está habitado por ninfas de mármol obra de Giovanni Battista della Porta. Sobre el ninfeo, la escultura de Pegasus recuerda al visitante la fuente de Hipocrene en el Parnaso, hogar de las Musas.

Esta terraza se une a la siguiente gracias a la central «fuente de los dragones» que domina la perspectiva central de los jardines, construida para una visita en 1572 del papa Gregorio XIII cuyo blasón contiene un dragón. Las escaleras centrales llevan a través de una ladera de madera hasta tres estanques de peces colocados en el eje cruzado en el punto más bajo de los jardines, terminando a la derecha junto al órgano de agua de la «fuente de Neptuno».

Geografía[editar | editar código]

Clima[editar | editar código]

Como la mayoría de Italia, Tivoli tiene clima mediterráneo con inviernos fríos y húmedos, y veranos cálidos y secos.

Gnome-weather-few-clouds.svg  Parámetros climáticos promedio de Tivoli WPTC Meteo task force.svg
Mes Ene. Feb. Mar. Abr. May. Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic. Anual
Temp. máx. media (°C) 12.3 13.8 16 19.1 23.6 27.8 31.6 31.3 27.6 22.5 16.9 13.3 21.3
Temp. mín. media (°C) 1.9 2.9 4.5 7 10.4 14 16.4 16.6 14.1 10.2 6.2 3.2 8.9
Precipitación total (mm) 73.7 73.7 61 66 55.9 43.2 27.9 45.7 71.1 88.9 104.1 86.4 797.6
Fuente: [6] 26 de marzo de 2009

Notas[editar | editar código]

  1. «Villa Adriana (Tivoli)». UNESCO Culture Sector. Consultado el 29 de abril de 2015. 
  2. «Villa d'Este, Tivoli». UNESCO Culture Sector. Consultado el 10 de mayo de 2015. 
  3. La villa había sido confiscada por el Papado a los benedictinos en el siglo XIII, para usarla como residencia del gobernador.
  4. Se dice que el mármol romano del siglo II Hércules con el niño Telefo que pasó a la colección Borghese y actualmente se encuentra en el Museo del Louvre se recuperó en los terrenos de la Villa de Este.
  5. La figura sigue un prototipo helenístico de lo más familiar en Ariadna dormida del Vaticano. La gruta, personificada por las estalactitas en altorrelieve, la identifica como la ninfa residente, o genius loci, aunque las guías de modo informal la llaman una Venus.
  6. «Tivoli historic weather averages in Italy». Intellicast. Consultado el 26 de marzo de 2009. 

Referencias[editar | editar código]

  • Touring Club Italiano, 1966. Guida d'Italia: Roma et dintorni, pp 615-18.
  • Cartocci, Sergio 1976. Tivoli: The Tiburtine area : its history and works of art : Villa d'Este, Villa Gregoriana, Villa Adriana
  • Coffin, David R. 1960. The Villa D'Este At Tivoli
  • Dal Maso, Leonardo B. 1978.The villa of Ippolito II d'Este at Tivoli (Italia artística)
  • Dernie, David,and Alastair Carew-Cox 1996. The Villa D'Este at Tivoli
  • de Vita, Marcello. 1950 etc. Villa d'Este: Description of the villa
  • Durand, Jean 1992. Les jeux d'eau de la Villa d'Este
  • Mancini, Gioacchino, 1959. Villa Adriana e Villa d'Este (Itinerari del musei e monumenti d'Italia)
  • Pemberton, Margaret. 1955. Villa d'Este
  • Podenzani, Nino, 1960. Villa d'Este
  • Raymond, (trans. Hall) 1920. Historical Notes on Villa d`Este

Enlaces externos[editar | editar código]