Almohadillado
El almohadillado es un tipo de aparejo de sillares con aristas biseladas, llamados almohadillas. Suele cubrir la totalidad o solo parte de una fachada, o los tambores de columnas o pilastras.
El almohadillado se ha empleado en la historia de la arquitectura desde el principio de las civilizaciones. Sin embargo, su mayor difusión quizás se haya dado en la arquitectura de la antigua Roma y en la arquitectura del Renacimiento. En el siglo XV se empleó sobre todo como recurso decorativo de las fachadas de palacios. Se puso de moda a partir de algunos palacios toscanos como el Palacio Medici Riccardi en Florencia, que a su vez bebían de la tradición del paramento rústico y almohadillado de algunos palacios toscanos medievales. Fue ampliamente difundido por Serlio en sus Siete libros de la arquitectura, publicados entre 1537 y 1551.
Existen distintos tipos de almohadillado en función de la forma concreta que adopta el biselado de los sillares.
Achaflanado[editar | editar código]
El almohadillado achaflanado (o de inglete) tiene los ángulos de las piedras achaflanados a 45°, presentando la junta una canal hendida en ángulo recto.
Corrido[editar | editar código]
Las almohadillas presentan un relieve poco sobresaliente.
De cuadros[editar | editar código]
Cada almohadilla se dispone sobre un recuadro que la enmarca.
De mayor y menor[editar | editar código]
Se suceden alternativamente almohadillas grandes con otras de menor tamaño.
Esquinero[editar | editar código]
Las almohadillas se limitan a cubrir, de arriba abajo y reforzándolas, las esquinas del edificio. Suele ser al mismo tiempo un almohadillado de mayor y menor, alternando una almohadilla grande con otra pequeña.
De puntas de diamante[editar | editar código]
Presenta almohadillas labradas con forma de pequeña pirámide. Ejemplos notorios son la Casa de los Picos en Segovia y el Palacio de los Diamantes en Ferrara.
Punteado[editar | editar código]
Muestra en todas sus caras labor de puntos.
Redondeado[editar | editar código]
Las almohadillas tienen los lados romos, sin aristas. Es habitual en la arquitectura de la antigua Roma. También se observa en la planta baja y en la segunda planta del patio del Palacio Pitti en Florencia: el almohadillado y la repetición de vanos y arcadas dan al edificio una apariencia severa y dura, que recuerda a un acueducto romano.
Rústico[editar | editar código]
La cara vista de las almohadillas da la sensación de estar inacabada.
Además de en la arquitectura del Renacimiento, este tipo de almohadillado también fue de uso frecuente en la arquitectura romántica e historicista.