Moneda virtual

De Enciclopedia Salmantina

Una moneda virtual es una representación digital de valor, no emitida por un banco central, entidad de crédito o entidad de dinero electrónico, que en ciertas circunstancias es utilizada como una alternativa al dinero generalmente aceptado como medio de pago.[1] Tiene su origen en los desarrollos tecnológicos de finales del siglo XX y principios del XXI, y, especialmente, en el uso generalizado de Internet.

La moneda virtual está limitada a un ámbito de uso específico. Dentro de su comunidad de usuarios, la moneda virtual se asemeja al dinero; para poder funcionar, viene acompañada también de sus propias reglas y procesos que permiten la transferencia de valor, al igual que ocurre con los sistemas de pago.[2]

En el caso de juegos en línea o redes sociales, la moneda virutal suele estar sujeta a una autoridad centralizada, la cual tiene el control del dinero que llega a los desarrolladores del mundo virtual. Un ejemplo de una moneda virtual es Amazon Coin.

Categorías[editar | editar código]

Las monedas virtuales se pueden clasificar en diferentes categorías en función de diversos criterios.

En función de su modelo de emisión y administración posterior, el enfoque más común consiste en distinguir entre monedas virtuales centralizadas y descentralizadas.[3]

Por otro lado, en función de su relación con el dinero generalmente aceptado, se pueden distinguir monedas virtuales cerradas, con flujos unidireccionales y con flujos bidireccionales.

Actualmente, la gran mayoría de las monedas virtuales son descentralizadas y con flujos bidireccionales.[4]

Según su emisor[editar | editar código]

Moneda virtual centralizada[editar | editar código]

El emisor de una moneda virtual centralizada suele ser también el administrador de la misma, quien establece las reglas para su uso y tiene la autoridad para retirar unidades de la circulación. Una vez que las unidades han sido emitidas, normalmente se entregan a los usuarios, ya sea mediante su venta o distribuyéndolas de forma gratuita. En algunas monedas virtuales centralizadas, un porcentaje de la reserva inicial de monedas se entrega de forma gratuita para fomentar la adopción masiva. También es común encontrarse con que las unidades de una moneda virtual se lanzan al mercado después de que sus fundadores hayan realizado un minado previo ('pre-mining') significativo de una cantidad determinada de monedas (por ejemplo, ''Auroracoin'', ''Germanycoin'', ''Isracoin''). En esos casos, la asignación al público general se ha llevado a cabo a través de un proceso denominado «distribución por goteo» (airdrop distribution), que consiste en entregar una cantidad específica de monedas a cada persona que lo solicite.[5]

Un ejemplo de moneda virtual emitida y administrada de forma centralizada es el ''Linden Dollar'' de ''Second Life''.

Moneda virtual descentralizada[editar | editar código]

En las monedas virtuales descentralizadas, se pueden crear nuevas unidades automáticamente como resultado de las actividades realizadas por los «mineros», quienes reciben estas unidades como recompensa.[5]

Los mineros son personas que, en ocasiones trabajando en grupo, ponen a disposición de forma voluntaria la capacidad de procesamiento de sus ordenadores para validar un conjunto de transacciones, denominado «bloque», realizadas con una moneda virtual descentralizada y añadirlo al libro de contabilidad de pagos, denominado «cadena de bloques» o blockchain; este libro de contabilidad compartido es similar en sus fundamentos al sistema por el que funcionaba el rai de las islas de Yap. Sin los mineros, la moneda virtual descentralizada no funcionaría correctamente, ya que se podrían introducir fácilmente unidades falsas o de doble gasto. Como recompensa por su trabajo, los mineros normalmente reciben un número específico de unidades. Por diseño, en un mercado competitivo de minería, se espera que la recompensa sea solo marginalmente superior a los gastos en hardware informático y, de manera más significativa, al coste de la energía consumida. La recompensa podría crearse mediante una nueva emisión automática y descentralizada o mediante una transferencia por parte del emisor.[5]

Los mineros actúan también como los proveedores de servicios de procesamiento, esto es, son los que facilitan la transferencia de unidades de un usuario a otro. Por ello, los mineros también pueden exigir una comisión de transacción (transaction fee) a quienes inicien una transferencia.[6]

En febrero de 2015 existían algo más de quinientas monedas virtuales descentralizadas,[7] y en mayo de 2026 el número había subido hasta más de ocho mil monedas de este tipo.[8] El primer y más conocido ejemplo de moneda virtual descentralizada es Bitcoin.

Según su relación con el dinero[editar | editar código]

En función de la relación de una moneda virtual con el dinero generalmente aceptado, aquella se puede clasificar en una de las siguientes tres categorías:

Moneda virtual cerrada[editar | editar código]

La moneda virtual cerrada casi no tiene vínculo con la economía real.[2]

Moneda virtual con flujos unidireccionales[editar | editar código]

Las unidades se pueden adquirir utilizando moneda «real» a un tipo de cambio específico, pero no se pueden volver a cambiar por esta, y no está permitido el comercio con otros usuarios.[2]

Moneda virtual con flujos bidireccionales[editar | editar código]

Las unidades se pueden comprar y vender de acuerdo con tipos de cambio (flotantes).[2]

Un ejemplo de moneda virtual con flujos bidireccionales es Bitcoin. En el año 2015, esta era la única moneda virtual para la que existía evidencia de uso como medio de pago.[5]

Características para el usuario[editar | editar código]

Adquisición[editar | editar código]

Como ocurre con el dinero generalmente aceptado, un usuario puede obtener unidades de la moneda virtual provenientes de otro usuario, mediante compra o recepción como pago o donación:

  • Compra: entregando, por ejemplo, unidades de dinero legal a otro usuario de la moneda virtual.
  • Recepción como pago: a cambio de entregar un bien o prestar un servicio a otro usuario.
  • Recepción como donación o regalo por parte de otro usuario.

Además de estas tres formas de obtener unidades, comunes al caso del dinero generalmente aceptado, existen otras dos posibles vías, dependiendo del tipo de moneda virtual:

  • Participación en actividades premiadas: realizar tareas que se recompensen con unidades de moneda virtual, como, por ejemplo, rellenar una encuesta o participar en una actividad promocional.
  • Minería: en las monedas virtuales descentralizadas, el usuario puede generar por sí mismo unidades de la moneda poniendo a disposición la capacidad de procesamiento de su ordenador para validar transacciones.

Ventajas[editar | editar código]

Las monedas virtuales presentan algunas ventajas según la percepción de los usuarios. Podrían representar un desafío para los instrumentos de pago minoristas y las soluciones de pago innovadoras en lo que respecta a los costes, el alcance global, el anonimato del ordenante y la velocidad de la liquidación. Una moneda virtual nueva o mejorada, si lograra superar las barreras actuales para su uso generalizado, podría tener más éxito que las existentes, específicamente para los pagos dentro de «comunidades virtuales» o entornos de circuito cerrado (por ejemplo, plataformas de Internet) y para los pagos transfronterizos.[1]

Desventajas[editar | editar código]

Las monedas virtuales presentan varios inconvenientes y desventajas para los usuarios, a saber:

  • la falta de transparencia, claridad y continuidad;
  • la alta dependencia de la tecnología de la información (TI) y de las redes;
  • el anonimato de los actores implicados; y
  • una alta volatilidad.[9]

Además, los usuarios se enfrentan a riesgos similares a los de los sistemas de pago debido a su participación directa en la moneda virtual, así como a riesgos asociados con ciertas características intrínsecas de esta, como el riesgo de contraparte vinculado al anonimato del beneficiario, el riesgo de tipo de cambio asociado a la alta volatilidad y el riesgo de fraude de inversión relacionado, entre otras cosas, con la falta de transparencia.[1]

Actualmente no existen salvaguardas para proteger a los usuarios contra estos riesgos.

Efectos en el sistema financiero[editar | editar código]

La existencia de monedas virtuales puede tener efectos en el nivel general de precios, en la estabilidad financiera y en el funcionamiento de los sistemas de pago.[10] La materialización de estos riesgos depende del volumen de monedas virtuales emitidas, su conexión con la economía real —incluyendo a través de las instituciones supervisadas por el banco central implicadas con las monedas virtuales—, su volumen de negociación y la aceptación por parte de los usuarios.

Efectos en el nivel general de precios[editar | editar código]

Efectos en la estabilidad financiera[editar | editar código]

Efectos en la estabilidad de los sistemas de pago[editar | editar código]

El valor de las monedas virtuales muestra una alta volatilidad, lo que implica episodios de caídas de valor de gran envergadura y la consecuente pérdida de confianza en ellas. Si esto sucede con una moneda virtual de uso suficientemente extendido, el incidente puede menoscabar también la confianza de los usuarios en los instrumentos de pago electrónicos, en el dinero electrónico (e-money) o en soluciones de pago específicas, como las existentes para el comercio electrónico.[11]

Críticas[editar | editar código]

  • Muchas de estas monedas aún no tienen un uso extenso y fácilmente pueden emplearse o intercambiarse. Los bancos generalmente no aceptan ni ofrecen servicios para ellos.[12]
  • Hay preocupación pues las criptomonedas son muy arriesgadas debido a su alta volatilidad y posible uso de sistemas pump and dump.[13]
  • Los entes reguladores de varios países han alarmado en contra de su uso y algunos han tomado medidas reglamentarias concretas para disuadir a los usuarios.[14][15]
  • Todas las que no son criptomonedas son centralizadas. Como tal, pueden ser cerradas o tomadas por el gobierno en cualquier momento.[16]
  • Es la moneda más anónima, la más atractiva para los criminales, independientemente de la intención de sus creadores.[16]
  • Cualquier persona con los conocimientos adecuados puede expedir una moneda digital. Se puede comparar con expedir bonos con cero intereses, no hay seguridad clara detrás de ellos y por lo tanto, no existe ninguna obligación real para que el emisor pague una cantidad. Esto significa que el emisor que tiene éxito en la venta de su moneda para otros usuarios, puede ganar una gran cantidad de dinero real a costa de sus usuarios.
  • El escritor de Forbes Tim Worstall ha escrito que el valor de la bitcoin se deriva en gran parte del comercio especulativo.[17]

Véase también[editar | editar código]

Notas[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 1,2 Banco Central Europeo, 2015, p. 4.
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 Banco Central Europeo, 2015, p. 6.
  3. Banco Central Europeo, 2015, p. 9.
  4. Banco Central Europeo, 2015, p. 10.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 Banco Central Europeo, 2015, p. 7.
  6. Banco Central Europeo, 2015, p. 7-8.
  7. Banco Central Europeo, 2012, p. 6.
  8. Véase http://coinmarketcap.com/, visitado por última vez el 28 de mayo de 2026.
  9. Tucker, Toph. «Bitcoin's Volatility Problem: Why Today's Selloff Won't Be the Last». Bloomberg BusinessWeek. Bloomberg. Consultado el 6 de abril de 2014. 
  10. Banco Central Europeo, 2012, p. 33-42.
  11. Banco Central Europeo, 2015, p. 5.
  12. Banks Mostly Avoid Providing Bitcoin Services. Lenders Don't Share Investors' Enthusiasm for the Virtual-Currency Craze
  13. O'Grady, Jason D. «A crypto-currency primer: Bitcoin vs. Litecoin». ZDNet. Consultado el 6 de abril de 2014. 
  14. Frances Schwartzkopff; Peter Levring (Dec 18, 2013). Bitcoins Spark Regulatory Crackdown as Denmark Drafts Rules. Bloomberg. Consultado el 6 de abril de 2014. 
  15. CNMV; Banco de España (8 de febrero de 2018). «Consideraciones de la CNMV sobre “criptomonedas” e “ICOs” dirigidas a los profesionales del sector financiero». CNMV. Consultado el 21 de enero de 2019. 
  16. 16,0 16,1 Zetter, Kim (9 de junio de 2009). «Bullion and Bandits: The Improbable Rise and Fall of E-Gold». Wired. Consultado el 6 de abril de 2014. 
  17. Worstall, Tim. «Bitcoin Is More Like A Speculative Investment Than A Currency». Forbes. Consultado el 24 de enero de 2014. 

Referencias[editar | editar código]