Elección intertemporal
La teoría de la elección intertemporal es la rama de la teoría de la decisión que estudia la elección entre alternativas cuyos resultados se presentan en momentos diferentes del tiempo. En toda elección intertemporal juega un papel central el valor relativo que la persona asigna a dos o más pagos o recompensas en diferentes momentos del tiempo.
La teoría de la decisión se basa en la idea de que un individuo, al enfrentarse a dos alternativas iguales, será indiferente entre ellas. La teoría de la elección intertemporal aborda el caso en el que las alternativas se presentan en momentos diferentes del tiempo: en esta situación, lo habitual es que, aunque las dos alternativas sean iguales, el individuo no se muestre indiferente entre ellas sino que prefiera una, generalmente la que se presenta más próxima en el tiempo. El modo en que los individuos asignan mayor o menor preferencia a las alternativas en función del momento del tiempo en el que se presentan es el objeto de estudio de la teoría de la elección intertemporal.
La elección intertemporal fue introducida por el economista canadiense John Rae en 1834 en su obra Sociological Theory of Capital («Teoría sociológica del capital»). Más tarde, Eugen von Böhm-Bawerk en 1889 e Irving Fisher en 1930 profundizaron en este modelo.[1]
Se han utilizado muchos términos para referirse a la fuerza impulsora detrás de la elección intertemporal: aplazamiento de la gratificación, descuento por demora, descuento temporal, impaciencia, y preferencia temporal. Todos estos términos reflejan, en un sentido general, el grado en el que las personas están dispuestas a intercambiar un consumo más temprano por uno más tardío. El concepto fundamental es que los resultados nos resultan intrínsecamente menos importantes cuanto más tarde ocurren.[2]
Conceptos básicos
Factor de descuento
El factor de descuento, comúnmente denotado por , es un factor que multiplica consumos futuros. Es habitual suponer y observar en la práctica que el factor de descuento cumple la desigualdad , implicando impaciencia, en el sentido de que el futuro se valora menos que el presente.[3]
Modelo de Fisher
Fisher propuso su modelo en 1930 en su Theory of Interest.
Supuestos del modelo
- El ingreso del consumidor es constante.
- Maximización de la utilidad.
- Cualquier elemento por encima de la línea queda fuera de la explicación.
- Las inversiones son generadoras de ahorro.
- Cualquier propiedad es indivisible e inalterable.
Según este modelo, existen tres tipos de consumo: pasado, presente y futuro.
Al tomar decisiones entre el consumo presente y el futuro, el consumidor tiene en cuenta su consumo previo.
Esta toma de decisiones se basa en un mapa de indiferencia de pendiente negativa, ya que si consume algo hoy significa que no podrá consumirlo en el futuro y viceversa.
El rendimiento adopta la forma de tasa de interés: Tasa de interés nominal - inflación = tasa de interés real
Sea:
- : tasa de interés
- : ingreso en el período o ingreso futuro
- : ingreso en el período o ingreso presente
Entonces, el consumo presente máximo es:
El consumo futuro máximo es:
Fisher (1930) asumió que la preferencia temporal de cada persona está determinada por sus características personales (la previsión, el autocontrol, el hábito, la esperanza de vida, la preocupación por la vida de los demás y la moda) y es la misma en todos los contextos que involucren elecciones monetarias. Esto no significa que sus elecciones intertemporales sean del mismo cariz a lo largo de su vida, pues las elecciones intertemporales estarían influidas por las circunstancias de consumo actuales de cada individuo y por sus expectativas sobre las circunstancias de consumo futuras (dado que esto influiría en la dotación de consumo percibida por esa persona en periodos posteriores y, por tanto, en su restricción presupuestaria). Por ejemplo, una estudiante universitaria con unos ingresos actuales bajos podría esperar ganar más tras graduarse. Por lo tanto, podría «pedir prestado» a su «yo» futuro para suavizar su consumo a lo largo del tiempo. Más adelante, esa misma persona podría disfrutar de un buen salario, pero esperar jubilarse en los próximos años, cuando sus ingresos serían mucho menores. Podría entonces reducir su consumo en el presente y reasignarlo a su «yo» futuro jubilado. Sin embargo, es concebible que su tasa de descuento privada no haya cambiado a lo largo de su vida: puede tener la misma impaciencia por el postre a los cincuenta años que la que tenía a los veinte.
Modelo de descuento exponencial
El primer modelo elegantemente formulado de preferencia temporal es exponencial, formalizado por Paul Samuelson en 1937. Este modelo asume que la preferencia temporal puede capturarse mediante un único parámetro, la tasa de descuento.[4]
Modelos conductuales
Observaciones empíricas
Efecto signo
El efecto signo consiste en que la tasa de descuento es menor al elegir entre pérdidas diferidas que entre ganancias diferidas (Thaler, 1981). Esto contradice la postura de que una sola tasa rige todas las decisiones.
Por ejemplo, si comparamos las elecciones entre recibir 100 € hoy o 125 € en un año, o pagar 100 € hoy o 125 € en un año, el factor de descuento que iguala las cantidades presentes y futuras es 0.8 en ambas elecciones. Por tanto, una persona con un factor de descuento mayor que 0.8 elegirá recibir 125 € en un año y pagar 100 € hoy, mientras que una persona con un factor de descuento menor que 0.8 elegirá recibir 100 € hoy y pagar 125 € en un año. Si el factor de descuento es el mismo en ambas elecciones, al presentarlas a varios individuos se observaría que la proporción de quienes deciden pagar hoy sería igual a la de quienes eligen recibir en un año. Sin embargo, lo que se observa en estudios experimentales es que la proporción de quienes eligen pagar hoy es muy superior a la de quienes eligen recibir en un año. De hecho, muchas personas prefieren pagar ahora en lugar de pagar más tarde incluso si la cantidad a pagar es mayor ahora que después.[5]
Las tasas de descuento están más influenciadas por la valencia de los resultados (ganancias frente a pérdidas) que por el ámbito (dinero, medio ambiente o salud). Algunas diferencias de ámbito en la elección intertemporal (p. ej., las cantidades de salud se descuentan a una tasa diferente a las cantidades de dinero) son atribuibles en parte a las diferencias en los signos de los resultados, describiéndose habitualmente los cambios en la salud como pérdidas y los cambios monetarios como ganancias.[6]
Efecto magnitud
El efecto magnitud consiste en que la tasa de descuento es más alta al elegir entre opciones pequeñas que entre opciones más grandes (Thaler, 1981).
Por ejemplo, si comparamos las elecciones entre recibir 100 € hoy o 125 € en un año, o recibir 1000 € hoy o 1250 € en un año, una misma persona debería tomar la misma decisión en ambos casos, pues el factor de descuento que iguala las cantidades presentes y futuras es 0.8 en ambas elecciones. Sin embargo, en los estudios empíricos se observa que una proporción mucho mayor elige recibir el resultado diferido más grande que el más pequeño. De nuevo, esto contradice la idea de una tasa única que rige todas las decisiones intertemporales.[7]
Desarrollos teóricos
Descuento hiperbólico
El modelo de Fisher utiliza un marco de descuento simple en el que las personas descuentan el futuro en un porcentaje fijo en cada período, como un 10 % anual (es decir, consideran que un pago de 1 euro dentro de un año equivale a 0.90 euros hoy). Los resultados de la economía conductual sugieren que, aunque las personas pueden pensar de esa manera sobre decisiones en un futuro lejano, parecen valorar las recompensas inmediatas mucho más de lo que sugeriría la tasa de descuento básica.
El influyente trabajo de Laibson (1997) ha hecho reflexionar sobre cómo la gente toma decisiones intertemporales. Este artículo analiza las decisiones de consumo e inversión de un individuo con funciones de descuento cuasihiperbólico, las cuales inducen preferencias dinámicamente inconsistentes y generan problemas de autocontrol.[8] A diferencia del descuento exponencial tradicional, el descuento hiperbólico implica tasas de descuento muy elevadas para horizontes temporales cortos y tasas más bajas para horizontes lejanos, lo que genera un conflicto intertemporal de preferencias entre el yo presente y los yoes futuros.[9] Para restringir el sobreconsumo de los yoes futuros, el consumidor utiliza activos ilíquidos (denominados «huevos de oro») —tales como la vivienda, bienes duraderos o planes de pensiones— como mecanismos de compromiso imperfectos cuya liquidación requiere tiempo o conlleva penalizaciones financieras.[10] El modelo demuestra que el consumo tiende a seguir de cerca la evolución de los ingresos, dado que el consumidor se impone restricciones de liquidez de manera endógena para autorregularse.[11] Esto explica anomalías empíricas relevantes, como la existencia de propensiones marginales a consumir específicas según la naturaleza del activo y la violación de la equivalencia ricardiana.[12] Asimismo, el trabajo concluye que la innovación financiera (como la expansión de las tarjetas de crédito y el acceso al crédito instantáneo) destruye la capacidad de compromiso al incrementar la liquidez disponible, lo que ayuda a explicar el descenso en las tasas de ahorro en Estados Unidos y puede reducir el bienestar de los consumidores.[13]
Véase también
Notas
- ↑ Fuller, Edward W.; Young, Warren (2025). A Financial Theory of the Business Cycle: Net Present Value and Fractional Reserve Banking. Taylor & Francis. pp. 8-10. ISBN 9781040306758. Consultado el 22 de noviembre de 2025.
- ↑ Read, McDonald y He, 2018, p. 168.
- ↑ Mas-Colell, Whinston y Green, 1995, pp. 733-734.
- ↑ Read, McDonald y He, 2018, p. 175.
- ↑ Read, McDonald y He, 2018, p. 172.
- ↑ Hardisty, David J.; Weber, Elke U. (2009). «Discounting Future Green: Money Versus the Environment». Journal of Experimental Psychology: General (en inglés) 138 (3): 329-340.
- ↑ Read, McDonald y He, 2018, p. 173.
- ↑ Laibson, 1997, p. 443.
- ↑ Laibson, 1997, p. 445.
- ↑ Laibson, 1997, pp. 444-445.
- ↑ Laibson, 1997, pp. 446, 455.
- ↑ Laibson, 1997, pp. 458, 460.
- ↑ Laibson, 1997, pp. 461, 463, 465.
Referencias
- Baucells, Manel; Cillo, Alessandra (2026). «Magnitude effects and decreasing impatience in temporal discounting: Models, evidence, and applications». Journal of Economic Behavior & Organization (en inglés) 246: 107562.
- Fisher, Irving (1930). The Theory of Interest. The MacMillan Company.
- Laibson, David (1997). «Golden Eggs and Hyperbolic Discounting». The Quarterly Journal of Economics (en inglés) 112 (2): 443-477.
- Mas-Colell, Andreu; Whinston, Michael D.; Green, Jerry R. (1995). «Equilibrium and Time». Microeconomic Theory. Oxford University Press. pp. 732-786.
- Read, Daniel; McDonald, Rebecca; He, Lisheng (2018). «Intertemporal Choice: Choosing for the Future». The Cambridge Handbook of Psychology and Economic Behaviour (en inglés). Cambridge University Press. pp. 167-197. ISBN 9781107161399.
- Varian, Hal R. (2016). «Elección intertemporal». Microeconomía intermedia (9.ª edición). Antoni Bosch. pp. 185-205.