Economía conductual
La economía conductual o economía del comportamiento es el campo de estudio de los fundamentos psicológicos (cognitivos, emocionales y sociales) de la ciencia económica, es decir, una profundización analítica en la comprensión de los procesos de decisión de los agentes.[1][2]
La economía conductual busca explicar las desviaciones comunes y sistemáticas respecto al comportamiento implícito en los modelos económicos racionales. Estas desviaciones se denominan anomalías conductuales y, a menudo, pueden explicarse o comprenderse mediante la unión de los modelos económicos racionales con principios psicológicos básicos. Para valorar qué es y qué no es una anomalía, se necesita una comprensión básica del modelo económico racional.
Si bien las anomalías conductuales son muy diversas, los principios conductuales que se han utilizado para explicarlas pueden clasificarse en unos pocos principios conductuales generales. Por ejemplo: el sesgo del statu quo, el exceso de confianza, la representatividad, la aversión a la pérdida, etc.
La investigación conductual analiza las desviaciones sistemáticas del modelo neoclásico incorporando formalmente nociones de preferencias sociales, límites en la capacidad de cómputo y el uso de atajos heurísticos. Para robustecer sus modelos predictivos, la disciplina utiliza e integra de manera formal los hallazgos empíricos y teóricos de campos adyacentes como la psicología, las neurociencias, la sociología y las ciencias cognitivas.[3]
Dentro de los principios fundamentales que articulan la economía conductual, se destacan:
- Racionalidad limitada: Marco de modelado macro y microeconómico en el cual se asume que las decisiones de los agentes están acotadas por restricciones cognitivas de orden anatómico, limitaciones en el tiempo de computación disponible y el acceso imperfecto a la información.[4] En lugar de implementar algoritmos de optimización global inaccesibles, los agentes recurren a procedimientos heurísticos y de satisfacción pragmática adaptativa (*satisficing*), utilizando cajas de herramientas cognitivas ecológicamente eficientes.[5][6] Estas limitaciones se integran en el análisis de la organización industrial y el diseño de políticas públicas para dar cuenta de las ineficiencias de mercado y la asimetría informativa estructural.[7][8]
- Ponderación de Probabilidades e Invarianza Compuesta: Sesgo cognitivo por el cual las personas tienden a sobreponderar de forma no lineal las probabilidades muy bajas (exagerando riesgos o beneficios improbables como las loterías) y a subponderar las certezas medias y altas, un fenómeno modelado mediante funciones paramétricas de un solo factor en finanzas aplicadas.[9][10]
- Arquitectura de la elección: Estructuración sistemática del entorno en el que se presentan las alternativas a un agente económico, la cual ejerce una influencia estadísticamente significativa sobre la decisión final sin restringir formalmente el conjunto de opciones disponibles.[11][12]
- Sesgo cognitivo y Heurísticas: Atajos y distorsiones del pensamiento que operan de manera automática e inconsciente, entre los que destaca la Falacia de la Conjunción, donde los individuos asumen erróneamente que la combinación específica de dos eventos es más probable que un único evento generalizado debido al principio de representatividad.[13][14]
- La atención «es la asignación selectiva de un recurso mental escaso y competitivo a ciertas tareas de procesamiento de información, excluyendo otras. Si bien la mayor parte de esta asignación ocurre automáticamente (y a menudo sin ser consciente), un agente debe tener el potencial de ejercer control sobre un recurso mental para que su asignación se considere atencional».[15]
- Estados Viscerales y Brechas de Empatía: Dinámicas en las que el comportamiento se altera drásticamente debido a impulsos fisiológicos inmediatos (ej. antojo, excitación sexual, miedo), provocando un error cognitivo crónico en el que el individuo en un estado pasivo ("frío") es incapaz de anticipar sus propias elecciones en un estado activo ("caliente").[16]
- Jerarquías Cognitivas: El principio de que el pensamiento estratégico humano posee límites acotados por niveles de inducción intelectual. En situaciones de interacciones competitivas o de un solo tiro, los agentes distribuyen su comportamiento predictivo en una jerarquía acotada, donde el promedio poblacional se estabiliza empíricamente cerca de 1.5 pasos de razonamiento, desviándose del ideal abstracto del equilibrio clásico.[17]
- Incentivos de Veracidad Eficientes (Mecanismos de Veracidad): El desarrollo de algoritmos diseñados para inducir respuestas honestas y decodificar la certidumbre de los datos cuando los criterios objetivos no son directamente medibles o la opinión de la mayoría está sesgada de origen.[18][19]
- Auto-señalización e Identidad (Self-signaling): Teoría de elección interna en la que se propone que los agentes económicos no actúan de forma puramente utilitaria o hedonista, sino como observadores diagnósticos de su propia conducta, recolectando acciones pasadas como señales internas para edificar su propia identidad moral o sentido de autodisciplina.[20]
Fundamentos
La teoría económica neoclásica suele separar la toma de decisiones en dos componentes:
- Preferencias: lo que los agentes quieren (estables, bien definidas, completas, transitivas). Las preferencias son las que aportan respuestas a las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que la gente quiere maximizar? ¿El beneficio propio? ¿El beneficio para sí mismos y para los demás? ¿Buscan actuar de acuerdo con los dictados morales de su sociedad? ¿Qué importancia tienen las consideraciones de justicia, confianza y cooperación?
- Creencias / expectativas: lo que los agentes piensan que es verdad sobre el mundo (a menudo modeladas como expectativas racionales)
Las investigaciones de economía conductual parecen sugerir que los individuos se desvían de los modelos estándar en estos dos grandes aspectos del proceso de toma de decisiones.
Se ha podido observar que, en el laboratorio, los individuos son inconsistentes en el tiempo,[21] muestran preocupación por el bienestar de los demás,[22][23] premian y castigan a los demás con base en sus intenciones,[24] y exhiben una actitud hacia el riesgo que depende de encuadres y puntos de referencia.[25] Estos hechos, entre otros comprobados en psicología, han hecho replantearse los supuestos de racionalidad prevalente, utilizados en la economía ortodoxa.
Metodología
Al principio las teorías de economía y finanzas conductuales fueron desarrolladas casi exclusivamente desde observaciones experimentales y encuestas, aunque en tiempos más recientes, los datos del mundo real han alcanzado una posición más relevante. Las imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI) han sido utilizadas también para determinar qué áreas del cerebro están activas durante varios pasos de la toma de decisiones económicas. Experimentos simulando situaciones del mercado como la negociación en los distintos tipos de mercados estudiando el comportamiento del consumidor y las subastas, son vistas como particularmente útiles, en la medida en que pueden ser usadas para aislar el efecto de una tendencia particular de la conducta; la conducta observada del mercado puede típicamente ser explicada de diferentes maneras, pero experimentos cuidadosamente diseñados pueden ayudar a estrechar el rango de explicaciones plausibles. Los experimentos están diseñados para ser compatibles con incentivos, normalmente mediante transacciones entrelazadas que manejan dinero real.
Desviaciones de las preferencias neoclásicas
Preferencias dependientes de un punto de referencia
Aversión a la pérdida
La aversión a la pérdida es un principio unificado por Kahneman y Tversky que demuestra que el dolor psicológico derivado de sufrir una pérdida económica es asimétricamente superior al placer obtenido por una ganancia de la misma magnitud exacta, influyendo de forma sistemática en las decisiones bajo riesgo e incertidumbre.[26]
Preferencias sociales
Ingenuidad y autocontrol
Exceso de confianza
Sesgo de retrospectiva
Felicidad y adaptación
Economía conductual del bienestar
La economía conductual ha comenzado solo recientemente a tomar en serio los impactos potenciales de la teoría conductual en la economía del bienestar y las políticas públicas. Sin embargo, las contribuciones de Matthew Rabin y otros autores han sido sustanciales e influyentes. Un punto importante de debate incluye el papel del gobierno para ayudar a las personas a evitar errores de juicio. Esto ha llevado a un acalorado debate sobre si podemos determinar qué es un error y qué es simplemente una expresión de las preferencias.
Desviaciones de las expectativas racionales
Yo y mi otro yo: en desacuerdo con nosotros mismos
Preferencias basadas en la memoria
La investigación ha introducido una distinción entre dos yos, el yo que experimenta y el yo que recuerda, los cuales no tienen los mismos intereses. Por ejemplo, podemos exponer a las personas a dos experiencias dolorosas. Una de estas experiencias es estrictamente peor que la otra porque es más larga. Sin embargo, la formación automática de los recuerdos —una característica del Sistema I en el marco de Kahneman— tiene sus propias reglas, las cuales podemos explotar para que el peor episodio deje un mejor recuerdo. Cuando las personas eligen más adelante qué episodio repetir, se guían, naturalmente, por su yo que recuerda y se exponen a sí mismas (a su yo que experimenta) a un dolor innecesario. La distinción entre los dos yos se aplica a la medición del bienestar, donde encontramos nuevamente que lo que satisface al yo que experimenta no es exactamente lo mismo que lo que satisface al yo que recuerda. Cómo dos yos dentro de un solo cuerpo pueden buscar la felicidad plantea algunas preguntas difíciles, tanto para los individuos como para las sociedades que ven el bienestar de la población como un objetivo de política pública.
Descuento hiperbólico: Sacrificios inconscientes del yo futuro
Sesgo de proyección
El sesgo de proyección es un error sistemático de juicio por el cual los agentes sobreestiman el grado en que sus preferencias futuras se parecerán a sus preferencias actuales, afectando las decisiones de consumo a largo plazo y la evaluación de la utilidad descontada.[27]
Tomar decisiones para nuestro yo futuro
Heurísticas y sesgos
Desatención impulsada por la prominencia
Hacerlo poco prominente: el ocultamiento (shrouding)
Nudging (pequeños empujones) y encuadre
La maldición del conocimiento: ¿Demasiada información?
La maldición del conocimiento ocurre cuando un agente informado (1) no puede imaginar adecuadamente las creencias de un agente menos informado, y (2) proyecta su propia información sobre los demás, incluso cuando sabe, en cierto nivel, que los demás carecen de esa información. Por ejemplo, aquellos que conocen la respuesta a un acertijo tienden a sobreestimar la probabilidad de que otros la conozcan.
Esto es un fallo del razonamiento bayesiano sobre los conjuntos de información de los demás. Bajo expectativas racionales, los agentes deberían condicionar correctamente sus creencias a los conjuntos de información, tener en cuenta adecuadamente las diferencias de información entre los agentes y formar expectativas imparciales dada la información disponible. La maldición del conocimiento viola esto porque los agentes no logran "restar" su información privada y forman expectativas sesgadas sobre las creencias o el comportamiento de los demás.
Críticas
Los críticos de la economía conductual normalmente insisten en la racionalidad de los agentes económicos. Replican que la conducta experimentalmente observada es inaplicable a situaciones del mercado como las oportunidades de aprendizaje, y que la competencia asegurará al menos una aproximación cercana a la conducta racional.
Por su parte, los defensores de la ortodoxia financiera y de la Hipótesis de eficiencia de los mercados, liderados históricamente por Eugene Fama, argumentan que la economía del comportamiento funciona primordialmente como un compendio de anomalías aisladas en lugar de configurar una teoría financiera general. Fama sostiene que los desvíos microeconómicos o las conductas irracionales observadas en entornos controlados tienden a ser corregidas de manera espontánea en los mercados agregados a través de procesos de arbitraje, o bien pueden ser justificadas de manera matemática mediante la microestructura técnica del mercado secundario.[28]
Otros hacen ver que las teorías cognitivas, como la teoría prospectiva, son modelos de toma de decisiones no generalizados en la conducta económica y son solo aplicables al tipo de problemas de decisión instantánea presentada a los participantes en experimentos o encuestas.
Notas
- ↑ Camerer, Colin F.; Loewenstein, George; Rabin, Matthew (Dec 28, 2003). Advances in Behavioral Economics. The Roundtable Series in Behavioral Economics. p. 768. ISBN 9780691116822.
- ↑ «The Roundtable Series in Behavioral Economics» (en inglés). Princeton University Press.
- ↑ «Economía conductual | Exploring Economics». www.exploring-economics.org. Consultado el 13 de diciembre de 2024.
- ↑ «Racionalidad limitada». The Decision Lab (en English). Consultado el 14 de diciembre de 2024.
- ↑ Rubinstein, Ariel (23 de enero de 1998). Modeling Bounded Rationality (Zeuthen Lecture Book Series edición). The MIT Press. p. 220. ISBN 9780262681001.
- ↑ Gigerenzer, Gerd; Selten, Reinhard (7 de agosto de 2002). Bounded Rationality: The Adaptive Toolbox. The MIT Press. p. 393. ISBN 0262571641.
- ↑ Spiegler, Ran (18 de febrero de 2011). Bounded Rationality and Industrial Organization (Primera edición edición). Oxford University Press. p. 240. ISBN 0195398718.
- ↑ Dhami, Sanjit; Sunstein, Cass R. (12 de julio de 2022). Bounded Rationality: Heuristics, Judgment, and Public Policy. The MIT Press. p. 552. ISBN 0262543702.
- ↑ Prelec, Drazen (1998-03). «The Probability Weighting Function». Econometrica 66 (3): 497-527. doi:10.2307/2998573.
- ↑ Bleichrodt, Han; Kothiyal, Anup; Prelec, Drazen; Wakker, Peter P. (2013-06). «Compound invariance implies prospect theory for simple prospects». Journal of Mathematical Psychology 57 (3-4): 68-77. doi:10.1016/j.jmp.2013.04.001.
- ↑ «Arquitectura de elección». The Decision Lab (en English). Consultado el 14 de diciembre de 2024.
- ↑ Thaler, Richard H.; Sunstein, Cass (Enero, 2012). «https://www.researchgate.net/publication/269517913_Choice_Architecture». researchgate.net. Consultado el 14 de diciembre de 2024.
- ↑ «¿Qué son los sesgos cognitivos?». IONOS Digital Guide. 18 de septiembre de 2020. Consultado el 14 de diciembre de 2024.
- ↑ Tversky, Amos; Kahneman, Daniel (1983). «Extensional versus intuitive reasoning: The conjunction fallacy in probability judgment». Psychological Review 90 (4): 293-315. doi:10.1037/0033-295X.90.4.293.
- ↑ Loewenstein, George; Wojtowicz, Zachary (2025/9). «The Economics of Attention». Journal of Economic Literature 63 (3): 1038-89.
- ↑ Loewenstein, George (1996-03). «Out of control: Visceral influences on behavior». Organizational Behavior and Human Decision Processes 65 (3): 272-292. doi:10.1006/obhd.1996.0028.
- ↑ Camerer, Colin F.; Ho, Teck-Hua; Chong, Juin-Kuan (2004-08). «A Cognitive Hierarchy Model of Games». The Quarterly Journal of Economics 119 (3): 861-898. doi:10.1162/0033553041502180.
- ↑ Prelec, Drazen (15 de octubre de 2004). «A Bayesian truth serum for subjective data». Science 306 (5695): 462-466. doi:10.1126/science.1102081.
- ↑ Prelec, Drazen; Seung, H. Sebastian; McCoy, John (2017-01). «A solution to the single-question crowd wisdom problem». Nature 541 (7638): 532-535. doi:10.1038/nature21054.
- ↑ Bodner, Ronit; Prelec, Drazen (2003). «Self-signaling and diagnostic utility in everyday decision making». The Psychology of Economic Decisions 1: 105-126.
- ↑ Shefrin, H. M.; Thaler, Richard H. (1 de enero de 1981). Pensions, saving, and temptation. Graduate School of Business and Public Administration, Cornell University. Consultado el 4 de agosto de 2015.
- ↑ Charness, Gary; & Rabin, Matthew. (2002). Understanding Social Preferences with Simple Tests. Department of Economics, UCB. UC Berkeley: Department of Economics, UCB. Retrieved from: http://escholarship.org/uc/item/3d04q5sm
- ↑ Fehr, E., & Gächter, S. (2000). Fairness and retaliation: The economics of reciprocity. The journal of economic perspectives, 159-181.
- ↑ Gago, Andrés (1 de junio de 2021). «Reciprocity and uncertainty: When do people forgive?». Journal of Economic Psychology (en English) 84: 102362. ISSN 0167-4870. doi:10.1016/j.joep.2021.102362. Consultado el 6 de marzo de 2023.
- ↑ Kahneman, D., & Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk Archivado el 6 de septiembre de 2015 en Wayback Machine..Econometrica: Journal of the Econometric Society, 263-291.
- ↑ Kahneman, Daniel; Tversky, Amos (1979-03). «Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk». Econometrica 47 (2): 263-291. doi:10.2307/1914185.
- ↑ Loewenstein, George; O'Donoghue, Ted; Rabin, Matthew (1 de noviembre de 2003). «Projection Bias in Predicting Future Utility». The Quarterly Journal of Economics 118 (4): 1209-1248. doi:10.1162/003355303322551211.
- ↑ Fama, Eugene F. (1998-09). «Market efficiency, long-term returns, and behavioral finance». Journal of Financial Economics 49 (3): 283-306. doi:10.1016/S0304-405X(98)00026-9.
Referencias
- Camerer, C. F.; Loewenstein, G. & Rabin, R. (eds.) (2003) Advances in Behavioural Economics
- Shefrin, Hersh (2002) Beyond Greed and Fear: Understanding behavioral finance and the psychology of investing. Oxford Universtity Press
- Shleifer, Andrei (1999) Inefficient Markets: An Introduction to Behavioral Finance, Oxford University Press
- Shlomo Benartzi; Richard H. Thaler (1995) 'Myopic Loss Aversion and the Equity Premium Puzzle' The Quarterly Journal of Economics, Vol. 110, No. 1.
- Thaler, Richard H. (1994). The winner's curse. Paradoxes and anomalies of economic life. Princeton University Press.
- Thaler, Richard H. (1993). Advances in behavioral finance. The Russell Sage Foundation.
Enlaces externos
- Behavioural Economics - London School of Economics
- Behavioral Decision Theory I, II - Universidad Pompeu Fabra
- Behavioural Decision Making I, II - Universidad Pompeu Fabra