Economía mundial

De Enciclopedia Salmantina

La economía mundial (o economía global) es la suma de todas las actividades económicas, comerciales y financieras que realizan los Estados, las empresas y los ciudadanos del planeta. En lugar de ver a cada país como una economía aislada, la economía mundial describe cómo los países están interconectados y cómo las decisiones, productos y recursos fluyen a través de las fronteras.

Uno de los rasgos que caracterizan a la economía mundial es el elevado nivel de integración que existe entre países y mercados, por encima de las fronteras nacionales. Una cuota creciente de la producción de los países se dedica a los mercados internacionales, y de esos mercados proviene buena parte de los bienes que se consumen interiormente; los capitales fluyen entre fronteras, sea para financiar directamente proyectos empresariales, sea para buscar activos financieros más seguros y rentables; y parte de la población mundial busca empleo en mercados distintos a aquellos en donde nacieron, remitiendo parte de sus ahorros a sus familiares en forma de remesas.

Gran parte de la actividad económica de un país se desarrolla, en la actualidad, a través de transacciones con el resto del mundo, que se despliegan ya en el ámbito real, ya en el ámbito financiero. Por una parte, la apertura al comercio internacional de bienes y servicios permite que los países se especialicen en aquello que cada uno hace mejor; y la apertura financiera posibilita que los recursos fluyan desde quienes generan excedentes de ahorro a quienes los demandan. En ambos casos, la apertura propicia la mejora de los niveles de eficiencia agregados de una economía y condiciona el diseño de sus respuestas de política económica.

Comercio, IED e integración económica

Comercio internacional

IED

Procesos de integración económica

En Europa, el impulso integrador que acabaría dando lugar a la Unión Europea respondió a la necesidad de prevenir enfrentamientos bélicos y progresó mediante un modelo supranacional con cesión efectiva de soberanía.[1] En América Latina la integración nació impulsada por la CEPAL y Raúl Prebisch con el objetivo de superar el subdesarrollo económico y la escasa industrialización.[2] Sin embargo, la integración latinoamericana ha quedado condicionada por un marcado carácter intergubernamental, donde la reticencia a ceder soberanía, los recelos entre países y la eclosión de proyectos subregionales (como el Grupo Andino o el Mercosur) han impedido la consecución de un mercado común regional.[3]

Demografía, desigualdad y desarrollo

Tendencias demográficas globales

Migraciones internacionales

Dimensión

Aunque el aumento de las migraciones es un tema muy debatido en la actualidad, en realidad no hay tanta migración como podría esperarse dadas las enormes diferencias entre unos países y otros. Esto se debe a que la migración no es fácil: hace falta dinero, idiomas, etc. Además, el movimiento de personas está mucho más restringido que los movimientos de capitales, ya que los movimientos de personas tienen consecuencias sociales, políticas y culturales muy importantes. Por un lado, ciertos bienes pueden abaratarse gracias a la migración. Sin embargo, también puede haber una amenaza para el bienestar de los ciudadanos del país receptor (más paro, servicios sociales saturados…). Todo ello hace que el número de migrantes internacionales no llegue al 3% de la población mundial.

Número de migrantes internacionales (millones de personas)
1960 1970 1980 1990 2000 2005
75 81 99 154 176 191

Origen y destino

La mitad de estas migraciones son Sur-Sur, debido a que para migrar entre países pobres no hay tantas dificultades. El peso mayor se da en Asia (53 millones), aunque los principales receptores son Europa (64 millones) y Norteamérica (44 millones). En África son 17 millones los migrantes internacionales, y 6 millones en América Latina y el Caribe.

Aspectos cualitativos

Los migrantes son cada vez personas mejor formadas, integrantes de las clases medias de los países pobres. Son quienes pueden pagarse el viaje, y además son los más perseguidos por las dictaduras, puesto que tienen más poder de protesta y mayores ambiciones.

Para muchos países pobres, las remesas son la primera fuente de financiación externa, por delante de la inversión directa, la ayuda al desarrollo, etc. Para todo el conjunto de los países en desarrollo, las remesas son tan importantes como cualquier otra fuente de financiación.

Desigualdad económica

Grupos de ingreso del Banco Mundial.

Una imagen de la heterogeneidad de la economía mundial la ofrece el Banco Mundial al clasificar los países en cuatro grandes estratos de ingreso per cápita (de acuerdo con su método Atlas de estimación del PNB, que es distinto al de la paridad del poder adquisitivo). En 2018, 38 países tenían ingreso bajo, con una renta per cápita de 995 dólares o menos; 47 países eran de ingreso medio-bajo, con rentas per cápita de entre 996 y 3.895 dólares; 56 eran países de ingreso medio-alto, con rentas per cápita entre 3.896 y 12.055; y, finalmente, 81 países eran de alto ingreso, con rentas per cápita superiores a los 12.056 dólares. El análisis simultáneo de la distribución de la población y de la renta entre estos estratos permite aproximar los niveles de desigualdad existente a escala internacional. Así, si se atiende a la población, el grueso de los habitantes del planeta (el 75%) se concentra en los dos estratos de países de renta media, al estrato de los países de más elevado ingreso le corresponde el 16% del total, y al estrato de más bajos ingresos le corresponde algo menos del 9%. Por su peso demográfico destacan India y China que, en conjunto, aportan más de un tercio de la población mundial.

La distribución del PIB mundial sigue una estructura distinta a la anteriormente señalada para la población. Los países de más elevado ingreso (que apenas suponen el 16% de la población) concentran el 63% del PIB mundial; y, al contrario, los países de ingreso bajo (el 10% de la población) apenas superan el 0,7% del PIB mundial. Los países de renta media aportan casi el 35,5% del PIB mundial, estando esta cuota en tendencial ascenso en los últimos años.

Los datos anteriores, tomados en conjunto, aproximan, aunque imperfectamente, la desigualdad existente en el sistema internacional, lo que se expresa en el nivel del PIB per cápita promedio de cada estrato. Así, por ejemplo, el nivel de PIB per cápita promedio de los países de ingreso bajo es de 785 dólares, frente a los 41.214 dólares que, como promedio, tienen los países de ingreso alto (una relación de 1 a 52). Estas diferencias están atemperadas por tratarse de valores medios de grandes agregados; si se recurriese a los valores correspondientes a los países, las diferencias se verían acentuadas. Así, de acuerdo con los datos de 2017, un país de alto ingreso como Suiza disfruta de un PIB per cápita, de 80.1899 dólares, que multiplica por casi 275 el correspondiente a un país de bajo ingreso, como Burundi, cuyo PIB per cápita era de apenas 292 dólares.

Hasta ahora las comparaciones se han hecho en valores expresados en una misma moneda (dólares corrientes). No obstante, este no es el mejor modo de realizar comparaciones internacionales. Para encontrar un procedimiento más fiable se suele recurrir, siempre que se pueda, a macromagnitudes expresadas en términos de paridad del poder adquisitivo. En ese caso las diferencias entre los distintos estratos se atenúan ligeramente: el PIB per cápita promedio de los países de bajo ingreso es de 2.154 dólares, frente a los 47.311 dólares propio del estrato de países de ingreso alto (una relación de 1 a 22). En este caso, el PIB per cápita de Suiza (64.712 dólares) multiplica por 88 el correspondiente a Burundi (733 dólares).

Para la identificación del nivel de desarrollo de los países hemos utilizado hasta ahora el PIB per cápita: se podría obtener una imagen complementaria apelando a un indicador, como el índice de desarrollo humano (IDH), que considera también ciertas dimensiones sociales –y no solo económicas– en la determinación del nivel de desarrollo.

Desarrollo económico

Saccone y Deaglio (2020) proponen una taxonomía de las economías nacionales basada en dos criterios relativos en el medio y largo plazo: el nivel de renta per cápita y su tasa de crecimiento económico en comparación con las medias mundiales [4]. Esta metodología incorpora una dimensión relativa y dinámica, frente a la clasificación absoluta y estática del Banco Mundial. Define cuatro categorías: economías pobres (baja renta y bajo crecimiento), emergentes (baja renta y alto crecimiento), prósperas o booming (alta renta y alto crecimiento) y afluentes (alta renta y bajo crecimiento).[5] El crecimiento de las exportaciones fue el principal factor diferenciador entre economías pobres y emergentes entre 1985 y 1999,[6] mientras que la acumulación de capital e inversión nacional pasó a ser determinante en el periodo 2000-2014.[7] Por su parte, la libertad económica y el progreso tecnológico constituyeron el principal rasgo distintivo entre las economías de renta alta y las emergentes,[8] al tiempo que los dividendos demográficos, como la reducción de las tasas de fertilidad, resultaron clave para facilitar el despegue económico de las naciones de menor renta.[9]

Balima y Sokolova (2021) realizan un metaanálisis cuantitativo sobre los efectos de los programas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el crecimiento económico.[10] Aunque el efecto medio reportado en la literatura académica es positivo e indica un incremento medio de 0,36 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de los países participantes,[10] los resultados muestran una elevada variabilidad con una desviación estándar de 1,47.[10] Los resultados varían de forma sistemática según las elecciones de diseño de los investigadores: los efectos sobre el crecimiento son significativamente más positivos cuando se evalúan a largo plazo (horizontes de 10 años o más) en comparación con el corto o medio plazo,[11] y resultan superiores en muestras compuestas por países con mayor desarrollo económico e institucional frente a muestras exclusivas de países en desarrollo.[12] Asimismo, los programas sostenidos con recursos concesionales (dirigidos a países de bajos ingresos y con condiciones más blandas) favorecen más el crecimiento que los programas financiados mediante recursos generales,[13] las estimaciones con datos procedentes de la década de 1980 reportan impactos más bajos,[14] y las investigaciones firmadas por autores afiliados al FMI tienden a presentar resultados ligeramente más optimistas que las de investigadores externos.[15]

Balanza de pagos y mercados financieros

Balanza de pagos y tipos de cambio

Mercados financieros

Los mercados financieros y la arquitectura monetaria internacional han experimentado una profunda transformación desde mediados del siglo XX. El diseño institucional ideado tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) sentó las bases para el comercio global contemporáneo, mientras que la quiebra de dicho modelo en la década de 1970 dio paso a la actual era de la globalización y liberalización financiera.

Motivos para la creación de un marco de estabilidad monetaria

Tras el periodo de entreguerras y el impacto de la Gran Depresión, las potencias aliadas identificaron la necesidad de construir un marco de estabilidad monetaria a escala global.[16] Los objetivos primordiales eran:

  • Fomentar el crecimiento económico mundial mediante reglas claras de previsibilidad cambiaria.
  • Evitar devaluaciones competitivas (políticas de «empobrecer al vecino»), muy frecuentes durante la década de 1930, las cuales destruyeron el comercio internacional y agravaron las tensiones geopolíticas.[17]
  • Facilitar y reactivar el comercio transfronterizo, eliminando la incertidumbre provocada por la volatilidad del valor de las divisas.

Origen: La Conferencia de Bretton Woods (1944)

En julio de 1944, delegados de 44 naciones se reunieron en Bretton Woods (New Hampshire, EE. UU.) para definir el nuevo Sistema Monetario Internacional (SMI).

La negociación estuvo marcada por el enfrentamiento doctrinal entre dos visiones principales[18]:

  1. La posición británica (Plan Keynes): Liderada por John Maynard Keynes, proponía la creación de una Unión Internacional de Pagos y una moneda de reserva global (Bancor), con mecanismos simétricos para penalizar tanto a los países deudores como a los acreedores excesivos.
  2. La posición norteamericana (Plan White): Presentada por Harry Dexter White, reflejaba la hegemonía económica de Estados Unidos. Proponía un sistema fundamentado en el dólar estadounidense y respaldado por las reservas de oro del Tesoro de EE. UU.

El resultado final consagró el Plan White, definiendo la gobernanza monetaria internacional y dando nacimiento a dos instituciones supranacionales fundamentales: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF, núcleo del actual Grupo Banco Mundial).

Rasgos del Sistema Monetario Internacional de Bretton Woods

El sistema resultante se articuló bajo un modelo de patrón dólar-oro caracterizado por los siguientes elementos clave:[19]

  • Hegemonía del dólar: Estados Unidos concentraba en torno al 80 % de las reservas mundiales de oro, posicionando a su divisa como la moneda de reserva global de referencia.
  • Convertibilidad a nivel estatal: Se fijó el tipo de cambio base en 35 dólares por onza de oro. Únicamente los bancos centrales y gobiernos extranjeros podían exigir la conversión de sus dólares a oro físico.
  • Tipos de cambio fijos pero ajustables: Se diseñó una «parrilla de paridades» en la que las demás monedas fijaban su paridad oficial respecto al dólar estadounidense.
  • Margen de fluctuación acotado: Las monedas nacionales solo podían oscilar dentro de un estrecho margen del ±1 % respecto a su paridad oficial.
  • Obligaciones e intervenciones: Los bancos centrales debían intervenir activamente en los mercados cambiarios (comprando o vendiendo dólares o divisas) para mantener sus monedas dentro del límite fijado. Las modificaciones de paridad (devaluaciones o revaluaciones) eran restrictivas y solo se autorizaban ante desequilibrios fundamentales y previa aprobación del FMI.

El Fondo Monetario Internacional: estructura y funciones

El FMI fue concebido como el pilar operativo y supervisor del nuevo sistema. El organismo se financiaba mediante la aportación de cuotas de los países miembros (en oro y moneda nacional). El peso del voto de cada país se calculó en función de su cuota, consolidando una estructura de poder dominada por Estados Unidos y las potencias occidentales. Tenía dos funciones básicas:

  • Función reguladora: Vela por el cumplimiento de un código de conducta monetario internacional, promoviendo la eliminación de los controles de cambio sobre operaciones por cuenta corriente.
  • Función crediticia y modalidades: Proporciona liquidez y asistencia financiera temporal a aquellos Estados que afrontan déficits transitorios en sus balanzas de pagos. Esta función se instrumentó a través de diversos mecanismos (como los acuerdos de Stand-By o facilidades de crédito ampliadas).

Evolución, deterioro y colapso del sistema

En el periodo de Bretton Woods se pueden distinguir tres etapas:

  1. Éxito y consolidación (1947-1967): Periodo de gran expansión económica mundial, reconstrucción europea y estabilidad cambiaria.
  2. Deterioro (1967-1973): Crecientes presiones especulativas y pérdida de confianza en la convertibilidad del dólar.
  3. Disolución (a partir de 1973): Quiebra definitiva del régimen de tipos fijos y paso generalizado a los tipos de cambio flexibles.

El colapso del sistema se debió a factores estructurales conocidos teóricamente como la Paradoja de Triffin[20]:

  • Déficit excesivo de EE. UU.: La financiación de la Guerra de Vietnam y los programas sociales internos dispararon el gasto público estadounidense, generando déficits fiscales y comerciales persistentes.
  • Cambios de competitividad: El rápido crecimiento de economías como Alemania Occidental y Japón redujo la supremacía comercial norteamericana.
  • Desajuste del oro: Los dólares en circulación internacional (mercado de eurodólares) superaban con creces las reservas físicas de oro custodiadas por el Tesoro estadounidense.
  • Inflexibilidad política: La negativa del gobierno norteamericano a aplicar políticas de austeridad o ajustar la cotización del dólar débilito la estabilidad global. En agosto de 1971, el presidente Richard Nixon decretó unilateralmente la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro (Shock de Nixon).
  • Shocks externos: La crisis del petróleo de 1973 desató una inflación descontrolada e inestabilidad financiera internacional, liquidando los intentos de restaurar la paridad fija (como el Acuerdo del Smithsonian).

La evolución de los mercados financieros a partir de los años 70: Globalización y liberalización

Tras la caída de Bretton Woods, el sistema financiero global mutó hacia una arquitectura flexible y desregulada.

Flotación sucia y respuestas regionales

Se impuso el régimen de flotación sucia (managed float), donde los tipos de cambio son determinados por la oferta y la demanda del mercado, aunque los bancos centrales intervienen puntualmente. En Europa, para contrarrestar la inestabilidad, se establecieron mecanismos de coordinación monetaria regionales como la Serpiente Monetaria (1972) y, posteriormente, el Sistema Monetario Europeo (SME) (1979).

Liberalización e innovación financiera

Durante las décadas de 1980 y 1990 se impulsó una profunda desregulación del sector financiero:

  • Eliminación paulatina de los controles de cambio sobre las transferencias de capital.
  • Desregulación normativa de las entidades bancarias y libertad de actuación para empresas e inversores internacionales.
  • Expansión explosiva de los flujos financieros globales mediante innovaciones e instrumentos derivados, operando en gran medida al margen de marcos regulatorios internacionales consolidados.
Problemas e inestabilidad del nuevo entorno
  • Crisis de la deuda externa (1982): El shock de los tipos de interés estadounidenses afectó gravemente a los países en desarrollo (especialmente en América Latina), desencadenando rescates masivos.
  • Crisis financieras recurrentes: La alta volatilidad del capital especulativo favoreció episodios como la crisis del Tequila en México (1994), la crisis financiera asiática (1997) o el colapso ruso (1998)[21].
  • Nuevas modalidades de financiación: Pasaje gradual de un modelo bancario de intermediación tradicional hacia la emisión masiva de títulos, bonos corporativos y titulizaciones securitizadas en el mercado de valores global.

Nuevas funciones (e ideología) del Fondo Monetario Internacional

Tras perder su cometido original de supervisar las paridades fijas, el FMI redefinió su papel operacional e ideológico a partir de los años ochenta[22]:

  • Gestión de la crisis de la deuda: Coordinó la reestructuración de deudas soberanas entre bancos de países desarrollados y economías emergentes.
  • Programas de Ajuste Estructural (PAE): Las líneas de crédito pasaron a estar estrictamente condicionadas a la aplicación de reformas neoliberales (recortes de gasto público, privatizaciones, apertura comercial y desregulación financiera), alineadas con el marco del Consenso de Washington.
  • Operaciones de rescate masivas: El FMI actuó como prestamista de última instancia internacional diseñando paquetes monetarios multimillonarios durante las crisis de los años noventa y dos mil.
  • Asesoramiento a los Países en Transición: Tras la caída de la Unión Soviética, la institución supervisó e instruyó la transición de las economías planificadas del bloque oriental hacia modelos de libre mercado.

Gobernanza económica global

Recursos naturales y cooperación ambiental internacional

Recursos naturales y materias primas

Energía

Cambio climático y tratados climáticos internacionales

Fuentes estadísticas

El estudio de la economía mundial ha experimentado un tránsito paulatino desde un enfoque predominantemente teórico hacia una investigación de carácter mayoritariamente empírico, favorecida por el desarrollo estadístico y el avance de las tecnologías de la información. La recopilación de datos ha pasado de censos rudimentarios a la creación de oficinas de estadística oficiales y organismos internacionales (como las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI y la OCDE), los cuales han sido clave en la estandarización y normalización de estadísticas comparables a nivel global. Los portales de datos oficiales y privados ofrecen hoy herramientas interactivas de visualización, análisis georreferenciado e interfaces API, facilitando el acceso masivo y promoviendo la transparencia mediante el movimiento de datos abiertos.[23]

Índices sintéticos

Ha aparecido una nueva generación de indicadores complejos y sintéticos, tales como el Índice de Desarrollo Humano, el Doing Business, o el Índice de Competitividad Global, diseñados para resumir información multidimensional e ir más allá de métricas tradicionales como el PIB.[23]

Véase también

Notas

  1. Gómez Hernández, 2020, p. 352, 354.
  2. Gómez Hernández, 2020, p. 352, 356.
  3. Gómez Hernández, 2020, p. 357-359.
  4. Saccone y Deaglio, 2020, p. 269.
  5. Saccone y Deaglio, 2020, p. 270.
  6. Saccone y Deaglio, 2020, p. 278.
  7. Saccone y Deaglio, 2020, p. 280.
  8. Saccone y Deaglio, 2020, p. 282.
  9. Saccone y Deaglio, 2020, p. 293.
  10. 10,0 10,1 10,2 Balima y Sokolova, 2021, p. 1.
  11. Balima y Sokolova, 2021, pp. 2, 7-8.
  12. Balima y Sokolova, 2021, pp. 2, 7.
  13. Balima y Sokolova, 2021, pp. 2, 8.
  14. Balima y Sokolova, 2021, pp. 2, 10.
  15. Balima y Sokolova, 2021, pp. 2, 7, 12.
  16. Eichengreen, Barry (2008). La globalización del capital: Historia del sistema monetario internacional. Antoni Bosch Editor. ISBN 978-8495348319. 
  17. Kindleberger, Charles P. (1985). La crisis económica 1929-1939. Crítica. ISBN 978-8474232707. 
  18. Skidelsky, Robert (2003). John Maynard Keynes 1883-1946: Economist, Philosopher, Statesman. Pan MacMillan. ISBN 978-0330488679. 
  19. Bordo, Michael D. (1993). A Retrospective on the Bretton Woods System: Lessons for International Monetary Reform. University of Chicago Press. ISBN 978-0226065878. 
  20. Triffin, Robert (1960). Gold and the Dollar Crisis: The Future of Convertibility. Yale University Press. 
  21. Krugman, Paul (2009). El retorno de la economía de la depresión y la crisis de 2008. Crítica. ISBN 978-8498920147. 
  22. Stiglitz, Joseph E. (2002). El malestar en la globalización. Taurus. ISBN 978-8430604784. 
  23. 23,0 23,1 De Paz-Báñez, Asensio y Sánchez-López, 2018.

Referencias

Enlaces externos