Crecimiento económico
El crecimiento económico es el aumento sostenido del producto interior bruto (PIB) real o del valor agregado de los bienes y servicios finales producidos por una economía —ya sea de un país o de una región— durante un período determinado, generalmente un año.[1]
No debe confundirse con el desarrollo económico, concepto más amplio y de carácter normativo que incorpora aspectos como la distribución del ingreso, la educación, la salud o la sostenibilidad ambiental.[2]
Los hechos del crecimiento
Modelos explicativos
Modelos exógenos y endógenos
En la teoría del crecimiento económico exógeno destacan los modelos de Solow (1956),[3] Ramsey (1928),[4] Harrod-Domar (1939)[5] (1946)[6] y Kaldor.[7] Se llaman exógenos porque la variable que explica el crecimiento económico se toma como "exógena" es decir, como una variable que no es explicada por el modelo.
En los modelos de crecimiento exógeno no se explica la variable clave que nos indica por qué crecen las economías y por qué lo hacen a tasas distintas. La teoría del crecimiento endógeno trata de "endogeneizar" la variable del progreso técnico. Y para ello recurre al capital humano (p.ej. de educación), al cambio tecnológico (p.ej. la innovación), a las externalidades, etc. North y Thomas (1973)[8] sostienen que la explicación fundamental en el crecimiento económico son las instituciones.
En la teoría del crecimiento económico endógeno destacan los modelos de Romer (1986)[9] (1990),[10] Barro (1990),[11] Learning-by-doing (1962),[12] Uzawa-Lucas (1965)[13] (1988),[14] Shumpeter,[15] entre otros. Se llaman endógenos porque la variable que explica el crecimiento económico es explicada por el modelo. Y así ofrecen elementos más claros de política pública.
El consenso de Washington y sus implicaciones para la teoría
En los años noventa, John Williamson publicó el Consenso de Washington, que se sugirió a todos los países en desarrollo para lograr el crecimiento.
El Informe sobre el desarrollo mundial (1991) sostuvo que las funciones de crecimiento -acumulación de capital, uso eficiente de los recursos, progreso tecnológico, y una distribución socialmente aceptable del ingreso- se lograban mejor en países con estabilidad macroeconómica, distribución de recursos por el mercado, y apertura al comercio internacional. Una política de crecimiento sostenido requiere una reducción del riesgo, velando para que no ocurran graves crisis financieras. Por último, obviamente los gobiernos necesitan respaldar reformas que eliminen o por lo menos reduzcan las restricciones al crecimiento.[16]
Sin embargo, aunque en muchos países (como los latinoamericanos) se realizaron las reformas estructurales, no se obtuvieron los resultados esperados.[17][18]
Otras explicaciones
Jevons aseguraba en el siglo XIX que las fluctuaciones económicas se relacionaban con las manchas solares. Hoy las teorías del crecimiento económico son muy diversas y destacan las que buscan la explicación en las instituciones. Las diferencias institucionales se explicarían debido a rasgos culturales, geografía, latitud, ideología o accidentes históricos etc. Así, por ejemplo, hoy hay quienes destacan que los países fríos como Suecia tienen mayor éxito económico que países calurosos como Nigeria. En etapas primitivas de la historia de la Humanidad, el desarrollo económico y cultural se concentraba en los lugares calurosos de la Tierra, como Egipto. Hoy en día, no obstante, los estados fríos del Norte tienen índices de PIB per cápita mayores que los de estados calurosos del Trópico. Este aspecto de la economía (geografía económica)--y su influencia en migraciones humanas y estructuras políticas--fue estudiado a conciencia por Ellsworth Huntington, catedrático de Economía en la Universidad de Yale a principios del siglo XX.
El modelo de Solow sin progreso técnico: El ahorro, la acumulación de capital y la producción.
El modelo de crecimiento de Solow (1956) fue el primer intento de guiar de forma analítica el crecimiento a largo plazo. Este modelo, como otros modelos de crecimiento tradicionales (Cass (1965), Koopmans (1965)), explica las diferencias en la renta per cápita en términos de la acumulación de capital (físico). En estos dos modelos, las diferencias en el factor acumulado se deben a las diferencias en las tasas de ahorro: para Solow se determinan exógenamente, para Ramsey se determina endógenamente mediante la maximización de utilidad intertemporal.
El modelo de Solow predice la convergencia hacia un estado estacionario; en ese estado estacionario, todo crecimiento per cápita surge del progreso tecnológico. Partiendo de factores idénticos en lo relativo a instituciones (gobierno y bancos centrales), funciones de producción añadidas y medidas de ahorros, todos los países tenderían a converger hacia el mismo estado estacionario. Teniendo en cuenta que no todos los países tienen las mismas características, es posible que no todos los países del mundo converjan al existir diferentes niveles de estado estacionario. De hecho, examinando datos empíricos, la convergencia solo es observable de forma limitada.
El modelo de Solow con progreso técnico: El progreso tecnológico y el crecimiento. La convergencia del crecimiento. Crecimiento económico óptimo: el modelo de Ramsey.
Modelos de crecimiento endógeno. El modelo AK. El modelo de Romer y las externalidades.
Progreso tecnológico
Corto, medio y largo plazo
Efectos del progreso técnico sobre el empleo
Efectos del progreso técnico sobre la distribución de la renta
Causas profundas del crecimiento económico
El crecimiento económico es causado por diversos cambios en la economía. En un período de tiempo, alguno de los factores pueden ser más importantes que otros. Los principales factores del crecimiento económico son: recursos naturales, recursos humanos, acumulación de capital, cambio tecnológico, innovación y estabilidad sociopolítica.[19]
Si bien los recursos naturales afectaron fuertemente el crecimiento económico pasado, actualmente su impacto en la variación del producto es limitado. En las economías actuales el factor más importante el capital humano enfocado en la innovación que produzca (o adopte) nuevos avances y efectúen un cambio tecnológico que aumente la productividad.
Instituciones
Acemoglu y Robinson (2012) ¿Por qué fracasan los países?[20] sostienen que ante todo un país necesita estabilidad política para desarrollarse económicamente. Además, Acemoglu y Robinson dicen que la revolución industrial comenzó en Gran Bretaña porque fue el primer país que permitió la destrucción creativa necesaria para crecer económicamente en las fronteras de la tecnología. [cita requerida] Esto fue garantizado por su Declaración de Derechos de 1689, según Acemoglu y Robinson.
Por ejemplo, subrayan que Denis Papin construyó un barco de vapor en 1705. Navegó por el río Fulda hasta la ciudad de Münden en Alemania, donde un gremio de barqueros destruyó su barco y máquina de vapor, dado que no querían competencia.[cita requerida] Pepin luego se fue a Inglaterra, donde la Royal Society publicó varios artículos científicos que escribió describiendo su trabajo. Lamentablemente, no recibió ninguna compensación por esos documentos. Murió indigente en Londres y fue enterrado en una tumba sin nombre.
Thomas Newcomen construyó una máquina de vapor usando ideas de Pepin y otros. La máquina de Newcomen se convirtió en un éxito comercial, bombeando agua de las minas de carbón que de otro modo no pudieron haber sido trabajado. Acemoglu y Robinson dijeron que la Declaración de Derechos de 1689 permitió la destrucción creativa que había sido bloqueada en Alemania.
Capital humano
Salud
Los estudios acerca del impacto de la salud poblacional sobre el crecimiento económico basados en datos macroeconómicos han arrojado tradicionalmente estimaciones de retorno de la salud muy cercanas a cero (o incluso negativas) o, por el contrario, resultados sustancialmente mayores que los obtenidos mediante agregaciones de estudios microeconómicos basados en salarios mincerianos. Bloom et al. (2024) analizan el denominado «enigma micro-macro» referente al impacto de la salud poblacional sobre el crecimiento económico. Los autores consiguen reconciliar ambos enfoques teóricos al formular un modelo de función de producción agregada estructurado en torno a una ecuación salarial de Mincer genérica, lo cual permite aislar adecuadamente los efectos directos de la salud sobre la productividad laboral. De esta manera, se logran controlar y excluir los canales o efectos indirectos de la salud (tales como la acumulación de capital físico, incentivos para educarse o transiciones demográficas) que los modelos macroeconómicos tradicionales solían englobar de manera involuntaria en sus estimaciones globales. Para validar empíricamente su modelo, los investigadores emplean un panel dinámico de datos de 133 países con observaciones quinquenales que cubren el período de 1965 a 2015, utilizando la tasa de supervivencia de adultos (probabilidad de vivir entre los 15 y los 60 años) como indicador de salud. Sus resultados demuestran que un incremento de 10 puntos porcentuales en la tasa de supervivencia de adultos se traduce directamente en un aumento del 10.6% en la productividad laboral. Este rendimiento macroeconómico directo se ubica dentro del intervalo de confianza del 95% de las estimaciones microeconómicas calibradas de la literatura previa (como el modelo de Weil de 2007). Con ello, el estudio concluye que ambos enfoques son consistentes entre sí cuando se evalúan bajo un marco analítico comparable, justificando formalmente el uso de datos microeconómicos para evaluar los retornos productivos directos derivados de las intervenciones de salud a escala agregada.[21]
Desigualdad
La literatura económica ha identificado desde un punto de vista teórico diversos canales de transmisión a través de los cuales la desigualdad puede perjudicar el crecimiento (tales como las restricciones de crédito que limitan la acumulación de capital, las políticas fiscales distorsionadoras de alta tributación, la inestabilidad sociopolítica y las dinámicas combinadas de educación y fertilidad) o bien beneficiarlo (como el incentivo al ahorro agregado y los estímulos a la investigación y desarrollo).[22]
Cunha Neves et al. (2016) realizan un metaanálisis para responder a la pregunta de cómo afecta la distribución y la desigualdad —tanto de ingresos como de activos (tierra y capital humano)— al crecimiento económico, buscando resolver y reconciliar las notables discrepancias y contradicciones de signo y magnitud presentes en la literatura empírica previa.[23] Se observa que el impacto promedio global de la desigualdad sobre el crecimiento es negativo pero carece de significancia económica y estadística general; el impacto perjudicial es mucho más severo en economías en desarrollo que en países ricos; y la desigualdad en la distribución de la tierra y del capital humano es considerablemente más dañina para el crecimiento a largo plazo que la simple desigualdad de ingresos.[24]
Crecimiento y bienestar
El crecimiento económico de un país se considera importante porque está relacionado con el PIB per cápita, y este indicador está correlacionado estadísticamente con el bienestar socioeconómico de un país debido a la relativa abundancia de bienes económicos materiales de los cuales disponen los ciudadanos de un país para su consumo.
Sin embargo, el valor de los bienes producidos o consumidos no necesariamente está directamente relacionado con el bienestar, por ejemplo, podemos imaginar una sociedad en la que se produce tabaco u otra droga con efectos negativos para la salud y que contribuyen al PIB con una cantidad N, y que simultáneamente se producen tratamientos médicos que compensan los efectos por una cantidad P. Comparando con una economía idéntica a la anterior pero en la que no se produzcan los productos de efectos adversos ni el tratamiento médico compensatorio y con PIB Y0, la segunda tendría un PIB más elevado Y0 + N + P, sin embargo, en ambas sociedades el bienestar general sería el mismo, ya en la segunda que los efectos adversos han sido compensados por los tratamientos médicos.
Para una mejor comprensión de desarrollo económico como componente del bienestar se recomienda revisar el Índice de Desarrollo Humano y el Índice de Progreso Social.
Crecimiento a corto y largo plazo
La variación a corto plazo del crecimiento económico se conoce como ciclo económico, y casi todas las economías viven etapas de recesión de forma periódica. El ciclo puede confundirse puesto que las fluctuaciones no son siempre regulares. La explicación de estas fluctuaciones es una de las tareas principales de la macroeconomía. Hay diferentes escuelas de pensamiento que estudian las causas de las recesiones y las políticas necesarias para salir de ellas (véase keynesianismo, monetarismo, economía neoclásica y neokeynesiana). La variación a corto plazo del crecimiento económico ha sido minimizada en los países de mayores ingresos desde principios de los 90, lo que se atribuye en parte a una mejor gestión macroeconómica.
El estudio del crecimiento económico de largo plazo es un asunto fundamental del estudio de la economía. A pesar de las advertencias enumeradas anteriormente, el aumento del PIB de un país suele considerarse como un aumento en el nivel de vida de sus habitantes. En períodos largos, incluso pequeñas tasas de crecimiento anual pueden tener un efecto significativo debido a su conjugación con otros factores. Una tasa de crecimiento del 2,5% anual conduciría al PIB a duplicarse en un plazo de 30 años, mientras de una tasa de crecimiento del 8% anual (experimentada por algunos países como los cuatro dragones asiáticos) llevaría al mismo fenómeno en un plazo de solo 10 años. Cuando una población aumenta, para ver mejoras en el nivel de vida, el PIB tiene que crecer más rápido que esa población. Este análisis busca entender porque existen tasas muy dispares de crecimiento económico en algunas regiones del mundo.
Crecimiento histórico desde el siglo XIX
Hasta finales del siglo XIX no existieron estadísticas suficientemente detalladas para calcular el crecimiento económico. Para el pasado, A. Maddison (2001) presentó cálculos estimativos que en consonancia con otras fuentes muestran que el crecimiento económico durante la Edad Media y hasta el siglo XIX fue lento.[25] De 1870 hasta la Primera Guerra Mundial el crecimiento fue muy rápido. [cita requerida]Durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial el crecimiento se ralentizó algo, aunque siguió siendo alto con respecto a las tasas observadas antes del siglo XIX. Tras el final de la última Guerra Mundial llegó la época dorada del crecimiento económico entre 1945 y 1970, con una expansión sin parangón histórico.[26] De 1970 a la actualidad a 2007 fue más lento, pero aun así alto; presentándose eso sí un aumento de la diferencia de crecimiento entre países ricos, que crecieron algo más rápido, y países pobres. Históricamente el crecimiento antes del siglo XIX entre países ricos y pobres había sido más equilibrado.
Crecimiento económico sostenido
Es un concepto relativamente nuevo dentro de la historia humana. El crecimiento del PIB por años fue muy bajo por lo que no se tomó a consideración en los pensadores de la época. Fue hasta después de 1800 que el PIB per cápita podía cambiar el nivel de vida en tan solo una o dos generaciones. Las tasas de crecimiento difieren entre naciones y una variación en la misma en el periodo de un año tiene gran impacto sobre el nivel de ingreso per cápita en un periodo prolongado.
El crecimiento de los ingresos se puede dividir en dos categorías principales: crecimiento por aumento de las rentas (p.ej. capital, trabajo) y aumentos de productividad (p. e. las nuevas tecnologías). A largo plazo, el progreso tecnológico es necesario a fin de mejorar los niveles de vida, ya que no es posible aumentar las rentas indefinidamente mediante el trabajo, y el intento de añadir capital al proceso de producción constantemente topará necesariamente con amortizaciones marginales en disminución (véase fundamentos de teoría de la producción).
- "Regla del 70": Cuando un país tiene una tasa de crecimiento en su PIB de X% anual toma 70/X años duplicar la renta.
De hecho esta es una regla aproximada, aunque numéricamente muy exacta, ya que el número de años que se requiere para duplicar el ingreso viene dado por:[27]
Los límites del crecimiento
El debate sobre los límites del crecimiento trata sobre el impacto ecológico del crecimiento y la creación de riqueza y progreso. Muchas de las actividades necesarias para el crecimiento económico hacen uso de fuentes de energía no renovables. Numerosos investigadores creen que estos efectos ambientales continuados pueden tener a su vez un efecto sobre los ecosistemas mundiales.
Se puede observar el límite de la biocapacidad de la Tierra para ese año: 2,1 ha globales.
Este impacto sobre el medio ambiente es lo que trata de cuantificar la huella ecológica. Así, para el año 2005 se estimó el número de hectáreas globales (hectáreas bioproductivas) por persona en 2,1. Sin embargo, para todo el mundo, el consumo se situó en 2,7. Por lo tanto, al menos para este año (y la tendencia es creciente, pues en 2003 la huella ecológica mundial se estimó en 2.23), estuvimos sobre-consumiendo respecto de la capacidad del planeta; o lo que es lo mismo, estamos destruyendo los recursos a una velocidad superior a su ritmo de regeneración natural.
Afirman que los efectos acumulados sobre los ecosistemas imponen un límite teórico al crecimiento. Algunos recurren a la arqueología para citar ejemplos de culturas que parecen haber desaparecido porque crecieron más allá de la capacidad de sus ecosistemas para albergarlas, como afirma por ejemplo Duncan que ocurrirá también con nuestra civilización (Teoría de Olduvai). Su predicción es que los límites al crecimiento podrían acabar haciendo imposible el crecimiento basado en el consumo de fuentes de energía. La solución que proponen es aplicar los principios del Decrecimiento: es decir, reducir el consumo y la producción hasta niveles en los que los recursos se puedan regenerar de forma natural, a la par que se distribuye la riqueza de los países ricos al resto del mundo. Este concepto no debe ser confundido con el de desarrollo sostenible, pues este último cree que sí sería posible continuar aumentando el crecimiento, a la par que se protegiese el medio ambiente. Otros son más optimistas y creen que, si bien pueden detectarse efectos ambientales locales, los efectos ecológicos a gran escala son menores. Los optimistas afirman que si estos cambios ecológicos a escala mundial existen, el ingenio humano encontrará la forma de adaptarse a ellos.
El ritmo o tipo de crecimiento económico puede tener importantes consecuencias para el medio ambiente (el clima y el capital natural de los ecosistemas). La preocupación por los posibles efectos negativos del crecimiento sobre el medio ambiente y la sociedad ha llevado a ciertos sectores científicos a defender niveles de crecimiento menores, de donde viene la idea del decrecimiento económico y los partidos verdes, que piensan que las economías nacionales son parte de una sociedad mundial y de un sistema ecológico global, por lo que no pueden explotar su capacidad de crecimiento natural sin dañarlos.
El científico canadiense David Suzuki afirmó en los años 90 que los ecosistemas solo pueden soportar un crecimiento anual de entre un 1,5 y un 3 % anual, y que por lo tanto cualquier intento de conseguir mayor rendimiento por parte de la agricultura o los bosques necesariamente acabará por canibalizar el capital natural del suelo o los bosques. Hay quien piensa que este argumento se puede aplicar incluso a las economías más desarrolladas. Los economistas convencionales opinan que las economías avanzan gracias a los avances tecnológicos, por ejemplo: ahora tenemos ordenadores más rápidos que hace un año, pero no necesariamente un número mayor de ordenadores. Quizá nos hayamos librado de las limitaciones físicas apostando más por el conocimiento que por la producción física.
Por otra parte es un hecho histórico que en los últimos dos siglos el crecimiento económico ha presentado fluctuaciones y crisis cíclicas en todos y cada uno de los países y en el ámbito internacional. Todo auge económico conduce finalmente a la recesión y la crisis, la cual termina por abrir las condiciones para la reactivación, que a su vez despeja el camino para un nuevo auge. El ciclo económico estudiado por Clemente Juglar, Karl Marx, Wesley Mitchell, Joseph Schumpeter, Nikolai Kondratieff y otros notables economistas, es una realidad para tener en cuenta sin la cual es imposible cualquier estimación seria sobre el crecimiento económico.
Véase también
Referencias
- ↑ Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ed. (17 de abril de 2020). «Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico». Consultado el 9 de octubre de 2025.
- ↑ Olaya Reyes, Mario Roberto; Soto Abanto, Segundo Eloy; García Zare, Elmis Jonatan; Zavaleta Pesantes, Henrry Walter (enero de 2023). «Post-Investment Cost in Roads and Economic Development in a Peruvian Region». Sustainability (en English) 15 (24): 16588. ISSN 2071-1050. doi:10.3390/su152416588.
- ↑ Solow, Robert M. (1956). «A Contribution to the Theory of Economic Growth». The Quarterly Journal of Economics 70 (1): 65-94. ISSN 0033-5533. doi:10.2307/1884513. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Ramsey, F. P. (1928). «A Mathematical Theory of Saving». The Economic Journal 38 (152): 543-559. ISSN 0013-0133. doi:10.2307/2224098. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Harrod, R. F. (1939). «An Essay in Dynamic Theory». The Economic Journal 49 (193): 14-33. ISSN 0013-0133. doi:10.2307/2225181. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Domar, Evsey D. (1946). «Capital Expansion, Rate of Growth, and Employment». Econometrica 14 (2): 137-147. ISSN 0012-9682. doi:10.2307/1905364. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Kaldor, Nicholas (1957). «A Model of Economic Growth». The Economic Journal 67 (268): 591-624. ISSN 0013-0133. doi:10.2307/2227704. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ «North, D. C., & Thomas, R. P. (1973). The rise of the western world. A new economic history. Cambridge Cambridge University Press». Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Romer, Paul M. (1986). «Increasing Returns and Long-Run Growth». Journal of Political Economy 94 (5): 1002-1037. ISSN 0022-3808. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Romer, Paul M. (1990). «Endogenous Technological Change». Journal of Political Economy 98 (5): S71-S102. ISSN 0022-3808. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Barro, Robert J. (1990). «Government Spending in a Simple Model of Endogeneous Growth». Journal of Political Economy 98 (5): S103-S125. ISSN 0022-3808. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Arrow, Kenneth J. (1962). «The Economic Implications of Learning by Doing». The Review of Economic Studies 29 (3): 155-173. ISSN 0034-6527. doi:10.2307/2295952. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Uzawa, Hirofumi (1965). «Optimum Technical Change in An Aggregative Model of Economic Growth». International Economic Review 6 (1): 18-31. ISSN 0020-6598. doi:10.2307/2525621. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Lucas, Robert Jr (1988). «On the mechanics of economic development». Journal of Monetary Economics (en English) 22 (1): 3-42. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Schumpeter, Joseph A. (1934). The Theory of Economic Development: An Inquiry into Profits, Capital, Credit, Interest, and the Business Cycle (en English) (ID 1496199). Social Science Research Network. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Roberto Zagha, Gobind Nankani e Indermit Gill (2006). Repensar el crecimiento
- ↑ Martínez Rangel, Rubí; Reyes Garmendia, Ernesto Soto (2012-01). «El Consenso de Washington: la instauración de las políticas neoliberales en América Latina». Política y cultura (37): 35-64. ISSN 0188-7742. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Easterly, William (2019-09). In Search of Reforms for Growth: New Stylized Facts on Policy and Growth Outcomes (26318). National Bureau of Economic Research. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ «¿Por qué es necesaria la estabilidad política para la buena marcha de la economía?». Economipedia. 26 de octubre de 2019. Consultado el 16 de diciembre de 2019.
- ↑ Acemoglu, Daron y Robinson, James A. (2012). Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Deusto. ISBN 978-84-234-1890-9.
- ↑ Bloom et al., 2024.
- ↑ Cunha Neves, Afonso y Silva, 2016, p. 386.
- ↑ Cunha Neves, Afonso y Silva, 2016, p. 386-387.
- ↑ Cunha Neves, Afonso y Silva, 2016, p. 386, 395-396.
- ↑ A. Maddison (2001): The World Economy: A Millennial Perspective, París, OCDE.
- ↑ E. Helpman, 2004, p. 23
- ↑ Para ver esto comenzamos con 2 = . Por eso, = 0.6931 = . Ahora recordamos que la serie de Maclaurin para . También recordamos que la serie de Maclaurin para . Con estos dos podemos obtener el resultado:
Referencias
- Bloom, David E.; Canning, David; Kotschy, Rainer; Prettner, Klaus; Schünemann, Johannes (2024). «Health and economic growth: Reconciling the micro and macro evidence». World Development (en inglés) 178: 106575.
- Cunha Neves, Pedro; Afonso, Óscar; Silva, Sandra Tavares (2016). «A Meta-Analytic Reassessment of the Effects of Inequality on Growth». World Development (en inglés) 78: 386-400.
- de Dominicis, Laura; Florax, Raymond J. G. M.; de Groot, Henri L. F. (2008). «A Meta-Analysis on the Relationship between Income Inequality and Economic Growth». Scottish Journal of Political Economy (en inglés) 55 (5): 654-682.