Templo griego
Uno de los signos más reconocibles de los logros artísticos griegos es su arquitectura, y la construcción más representativa de la arquitectura griega es el templo griego. La gran mayoría de edificios griegos no han perdurado, debido a varias razones: fueron destruidos en guerras, saqueados para obtener materiales de construcción o abatidos por terremotos. Solamente han sobrevivido un puñado de templos, tales como el Partenón y el Hefestión, o templo de Hefesto, en Atenas. Considerado como una arquitectura sublime, esto sirvió de ejemplo para la construcción de otras estructuras griegas; por esto los edificios griegos comparten similares características.
La principal función del templo griego era brindar protección o albergue a una deidad o dios. En el interior se encontraba la efigie de la deidad, mientras que en el exterior se le rendía culto. El culto religioso desempeñó un papel fundamental en la sociedad griega desde la época arcaica, de manera que todas aquellas ciudades que dispusieron de medios económicos suficientes promovieron la construcción de edificios religiosos en piedra, los cuales cumplieron un importante papel a la hora de cohesionar las diferentes clases de la nueva sociedad, menos igualitaria que la de siglos anteriores. Se crean ahora santuarios panhelénicos, como Delfos y Olimpia, donde los distintos tiranos realizan grandes ofrendas votivas para exhibir su poder, y se fomentan nuevos cultos populares, al tiempo que surgen mitos relacionados con dioses y héroes locales, lo que incrementa las identidades políticas de las distintas polis que necesitan sentirse independientes y destacar sobre el resto.
La arquitectura griega fijó las formas del templo, que se fue desarrollando en las acrópolis (ακρόπολις) o ciudadelas elevadas de cada ciudad; así como en los santuarios panhelénicos: el Santuario de Apolo en Delfos (donde se encontraba el oráculo de Dodona), el Santuario de Zeus en Olimpia (del que solo quedan ruinas, donde se celebraban los Juegos Olímpicos), el santuario de Poseidón[1] en Istmia (del que solo quedan los cimientos, donde se celebraban los Juegos Ístmicos) y el santuario de Zeus en Nemea[2] (del que quedan unos restos de época helenística, donde se celebraban los Juegos Nemeos).
Sin ser estrictamente panhelénicos, también alcanzaron un enorme prestigio en toda la Hélade otros santuarios. Uno de ellos era el Hereo de Samos (Ἥραιον, Heraion), donde se celebraba la eclesiástica hierogamia (ἱερός γάμος). Sus construcciones iniciales datan del siglo VIII. El edificio principal, obra de Reco y Teodoro de Samos (mediados del siglo VI a. C.), es considerado el primer gran templo de orden jónico; fue destruido por un terremoto diez años después de su construcción. Otro santuario de gran fama fue el Templo de Artemisa en Éfeso, el segundo gran ejemplo del orden jónico, que entró en el catálogo de las siete maravillas del mundo.[3]
La lista de los templos importantes sería inacabable. Algunos de los más destacables son el templo de las Musas en Helicón, el templo de Démeter en Eleusis, templo de Apolo en Dídima, diversos templos dedicados a Poseidón (en Halicarnaso, en Ege, en Calauria, en Atenas), a Artemisa (en Carje, en Esparta), a Afrodita (en Cnido, en Lindos, en Citerea) o a Hermes (en Imbros, en Samotracia, en Lemnos), el Templo de Hera en Olimpia y varios templos consagrados a Asclepio, como el Asclepeion de Cos y el Asclepeion de Epidauro, que alcanzarían gran prestigio.[4] Algunos templos griegos forman una relación espacial definida, como el "Triángulo Sagrado" entre el Partenón, el Templo de Poseidón en Sunio (Σούνιον, en el promontorio desde el que Egeo se arrojó al mar) y el Templo de Afaya en la isla de Egina.[5]
La forma del templo griego derivaba del mégaron (μέγαρον) micénico: esencialmente una planta rectangular cubierta con tejado a dos aguas, con los elementos estructurales de madera. Con la misma estructura se han encontrado restos de un templo de la Época Oscura en Lefkandi (Eubea), y los primeros restos encontrados del Hereo de Samos (mediados del siglo VIII a. C.) son similares. La "petrificación" de los elementos del templo se fue produciendo paulatinamente (columnas -cuyo fuste mantiene el recuerdo vegetal con las estrías o el acanalamiento-, vigas -que producen los remates exteriores de triglifos y metopas-, arquitrabes, cornisas, etc.), siendo el ejemplo más evidente el Templo de Hera en Olimpia (h. 600 a. C.).[6] Una de las razones que impulsaron el cambio fue la generalización de las tejas de cerámica en sustitución de la cubierta de paja y ramas, y que se produjo en Corinto en el siglo VII a. C. Uno de los primeros fue el Templo de Apolo en Termo (Etolia), hacia el 630 a. C. El peso, muy superior, obligaba a disminuir la pendiente del tejado, y terminó por definir las proporciones definitivas del frontón. En las distintas zonas de la Hélade se definieron los estilos dórico (más sobrio y macizo) y jónico (más esbelto y decorativo).[7]
La diferencia principal del templo arcaico al templo prehelénico es que se hace el alma de la ciudad, es decir, antes los palacios eran, a su vez, refugios para los ciudadanos en caso de guerra, en la época arcaica son los conjuntos de templos, es decir la acrópolis, es la casa del dios y el refugio de los ciudadanos, ya que estaban situados en una colina y además estaban fortificados, probablemente para las utilidades de antes.
Las ceremonias, cualquiera pese a su importancia, se realizan fuera del templo para que el olor de los sacrificios llegase a la estatua divina para que esta se lo agradeciese y les diese buenas cosechas, etc.
Al principio los templos son muy pequeños y apenas se diferencian de una casa, pero con el tiempo, además de la sustitución de elementos blandos por rocas o sillares, se establecen los órdenes: el dórico, el jónico y el corintio. Además la arquitectura griega es adintelada o arquitrabada por la viga que se pone en el pórtico llamada dintel. Ignora los arcos y otros tipos de arquitectura. Los templos suelen estar cubiertos por un tejado a dos aguas. El templo que no está cubierto por un techo es denominado hipetro.
La planta[editar | editar código]
El templo griego cuenta con naós, uno o varios pórticos, y un altar exterior, todo ello enmarcado en un territorio sagrado denominado témenos.
Naós[editar | editar código]
La sala que cobija al dios se denomina naós.
Ádyton[editar | editar código]
El ádyton (en griego antiguo τὸ ἄδυτον; literalmente, «el lugar en el que no se puede entrar») es un espacio reservado para ciertas funciones, la mayoría religiosas. Solo podían acceder los sacerdotes. Se trata de una habitación encuadrada en el mismo naós, aunque también podía estar detrás del naós. Podía ser también subterráneo o realzado sobre un podio.
Pórtico[editar | editar código]
El naós está antecedido, en una o varias de sus fachadas, por el pórtico, que es un espacio techado sustentado por una o varias hileras de columnas.
La fachada principal siempre tiene pórtico, que se denomina prónaos; el de la fachada trasera, si existe, se denomina opistódomos. Ambos tienen el mismo número de columnas, que casi siempre es un número par, de manera que el espacio central de la fachada es un hueco entre columnas que permite el acceso en línea recta a la entrada al naós. (Esta característica también es canónica en la arquitectura china porticada.) Una notable excepción es el Templo de Hera I en Posidonia, con nueve columnas.
En la historia del arte griego, el número de columnas existente en cada una de las fachadas cortas del templo (el prónaos y el opistódomos) sirve para calificar a los templos como dístilos (con dos columnas), tetrástilos (cuatro), hexástilos (seis), octóstilos (ocho), decástilos (diez), etc. El más común era el templo con pórtico de seis columnas, esto es, el templo hexástilo, especialmente en los templos de orden dórico. Algunos ejemplos de templos hexástilos de orden dórico son el grupo de templos de Paestum (el primer templo de Hera -ca. 550 a. C.-, el de Apolo -ca. 450 a. C.-, el primer templo de Atenea, llamado basílica -ca. 500 a. C.-, y el segundo de Hera -460-440 a. C.-); el templo de Afaya en Egina (ca. 495 a. C.); el templo de Hera en Selinunte (465-450 a. C.); el templo de Zeus en Olimpia, ahora en ruinas; el llamado Templo de la Concordia en Agrigento (ca. 430 a. C.), uno de templos griegos clásicos mejor conservados; el llamado templo inacabado de Segesta (ca. 430 a. C.); el Hefestión o Teseion en Atenas (449-444 a. C.), el templo griego mejor conservado; y el templo de Poseidón del cabo Sunión (ca. 449 a. C.). También hay templos hexástilos de orden jónico, como el Erecteion de la acrópolis de Atenas.
Aparte del número de columnas, también existen calificativos específicos para los templos griegos en función del lugar que ocupan las columnas en el templo: así, se suele distinguir entre templos próstilos, anfipróstilos y perípteros.
Próstilo[editar | editar código]
Si el templo solo tiene pórtico de columnas en la parte delantera, se dice que es un templo próstilo. Un caso particular es el dístilo in antis, que solo tiene dos columnas flanqueadas por las antas de los muros laterales.
Al no tener pórtico de columnas en las fachadas laterales, el templo próstilo entra también en la categoría de templo áptero (literalmente, «sin alas»).
Anfipróstilo[editar | editar código]
Si el templo solo tiene pórtico de columnas en la parte delantera y en la parte posterior, esto es, en las dos fachadas cortas, entonces se denomina anfipróstilo.
Al no tener pórtico de columnas en las fachadas laterales, el templo anfipróstilo, al igual que el próstilo, entra también en la categoría de áptero («sin alas»).
Períptero[editar | editar código]
Si el templo dispone de columnas en sus cuatro lados, se denomina períptero (literalmente, «rodeado de alas»). El pórtico de columnas rodea por completo el naós del templo.
Un caso particular es el díptero, cuando son dos las filas de columnas que rodean el naós (el término períptero suele reservarse a los templos que están rodeados por una sola fila de columnas). El formato del díptero se extendió particularmente por Jonia, en Asia Menor, siendo algunos ejemplos destacados del mismo el santuario del Hereo de Samos, el templo de Zeus Olímpico en Atenas, el templo de Artemisa en Éfeso y el templo de Apolo en Dídima.
Altar[editar | editar código]
El altar, elemento central del culto, se situaba casi siempre al aire libre, fuera del pórtico y alineado con el eje principal del naós, para que los dioses pudieran recibir el sacrificio bajo el cielo abierto. Solía consistir en una estructura elevada de piedra, de planta rectangular o circular, con gradas o molduras simples; en santuarios antiguos podía ser un túmulo macizo, mientras que en periodos posteriores se volvió más regular y monumental.
Desde el punto de vista religioso, el altar era el lugar donde se realizaban los sacrificios, principal acto del culto griego. Sobre él se ofrecían animales, libaciones de vino, aceite o miel, y ofrendas vegetales, acompañadas de oraciones y cantos. El humo que ascendía de la quema de las partes destinadas a la divinidad simbolizaba la comunicación entre humanos y dioses, mientras que la carne sacrificada se repartía entre los participantes, reforzando el carácter comunitario del ritual. Así, el altar no solo estructuraba el espacio sagrado del templo, sino que encarnaba la relación entre la polis y las potencias divinas que protegían la ciudad.
El alzado[editar | editar código]
El alzado de todo templo griego está compuesto, de abajo a arriba, por una plataforma, una columnata, un entablamento (compuesto por arquitrabe y friso) y una cubierta.
La plataforma presenta la misma estructura en todos los templos griegos. Está formada por varios escalones: el superior es llamado estilóbato, por ser el que está en contacto directo con las columnas; el resto que se encuentran por debajo son llamados estereóbatos.
La cubierta también es muy similar en todos los templos griegos. Donde más diferencias existen es en la columnata y en el entablamento.
El orden arquitectónico[editar | editar código]
El elemento más característico de la arquitectura griega es la fijación de «órdenes arquitectónicos», entendidos como la unión fija de un determinado tipo de columna con un determinado tipo de entablamento, de modo que siempre se mantiene la misma relación de diseño y altura entre ellos.[8] Las alturas relativas de la columna y el entablamento, y de sus respectivos componentes, están fijadas respecto al radio del fuste de la columna en su base: la longitud de este radio fue denominada módulo por Vitrubio, y todas las alturas se fijan en un determinado número de módulos; por tanto, todas guardan una estricta proporción con el diámetro de las columnas. De esta forma, si se dice que una columna tiene una altura de doce módulos es que es igual a doce veces el radio inferior de su fuste.[9]
En cada uno de los tres órdenes arquitectónicos griegos, cada parte del edificio tiene invariablemente un número fijo y predeterminado de módulos. El manual de Vitruvio De Architectura, escrito en el siglo I a. C., es el único legado escrito sobre la arquitectura de la Antigüedad que ha sobrevivido al paso del tiempo. Se redescubrió en el siglo XV, y acabó por convertirse en un manual imprescindible en el campo de la arquitectura y de los órdenes clásicos en particular.[10] En el siglo XVI, el italiano Jacopo Vignola estudió y sistematizó los órdenes clásicos, estableciendo sus cánones modulares y definiendo detalladamente sus medidas y sistemas geométricos de trazado para uso de sus contemporáneos. Todo esto quedó recogido a su tratado Regola delli cinque ordini d'architettura (1562), en el que identifica tres órdenes griegos y dos romanos.[9]
Orden dórico[editar | editar código]
El orden dórico es el de origen más antiguo y el más simple, con columnas firmes y frentes cubiertos con esculturas que, al mismo tiempo, podían pintarse de rojo o azul para generar impacto.
La columna dórica no tiene basa, en contraste con las de los otros dos órdenes, y el diámetro del fuste es más pequeño desde el estilóbato hasta el capitel, pero no es regular ya que se abomba en el centro (éntasis). Hay flautas que suben por el fuste. La flauta es la parte de la columna que está indentada con forma semicircular. Las flautas están conectadas en un punto afilado.
La separación entre el fuste y el capitel es el collarino, que da al equino, que es el núcleo principal y tiene forma de plato o cojín redondo y ahusado. El equino sostiene el ábaco, que es un prisma rectangular, habitualmente cuadrado.
Encima del ábaco se coloca el arquitrabe, que es una viga que une las dos columnas, que después sujeta la tenía, que es una cinta fina, y las régulas, que son triglifos cortados. El friso se compone de triglifo y metopa, los mútulos son los triglifos cortados, y el geison es un alero que marca profundidad en el frontón la delimitación triangular del tejado en el templo y que hace posible el frontón es la sima.
Ejemplos notables de templos de orden dórico son el Templo de Hera I en Posidonia (h. 550 a. C.) y el Hefestión de Atenas (449-415 a. C.).
Orden jónico[editar | editar código]
El orden jónico apareció alrededor del mismo tiempo en las ciudades más ricas de Asia Menor. Produce la sensación de más ligereza y es más decorativo que el dórico, con columnas esbeltas destacando volutas ensortijadas en cada esquina del capitel. El estilo alcanzó su apogeo en el desaparecido Templo de Artemisa en Éfeso, una de las siete maravillas del mundo antiguo. También es de arquitectura jónica el Templo de Atenea Niké en la Acrópolis de Atenas.
A diferencia del orden dórico, la columna tiene basa. Se trata de una pieza de apoyo compuesta por tres molduras: dos boceles circulares o medios toros y una escocia intercalada entre ambos que puede ir adornada por unos listeles. Por su parte, el fuste no tiene éntasis. Hay flautas y filetes que suben por el fuste. El filete de la columna es la parte entre cada una de las flautas. El jónico y el corintio son los únicos órdenes que tienen filetes y flautas. El estilo dórico tiene flautas pero no filetes.
El capitel, aunque puede ser más compuesto, está decorado con un par de volutas, y el collarino pasa a formar parte del capitel y no se le da tanta importancia como antes.
En el entablamento se dan también algunas diferencias con el orden dórico. El arquitrabe pasa a tener tres bandas horizontales (que en latín recibirían el nombre de fasciae), rebasando cada una a su inmediata inferior. El friso es un espacio liso, sin triglifos, dedicado a realizar esculturas en él.
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Orden corintio[editar | editar código]
El orden corintio surgió hacia el año 400 a. C. como una nueva versión, más elaborada, del orden jónico. Se caracteriza por el capitel de sus columnas, en el que se esculpen intrincadas hojas espinosas de acanto, que puede reflejar la influencia del Oriente Medio. El orden corintio sería el favorito de la arquitectura de la Antigua Roma.
El orden corintio es el más ornamentado de los órdenes arquitectónicos clásicos, se caracteriza por la decoración vegetal compuesta de hojas de acanto adquiriendo una forma curva. Esencialmente es similar al orden jónico, del que difiere básicamente en la forma y tamaño del capitel. Una de las construcciones más destacables ejecutadas según las pautas estilísticas del orden corintio es el monumento de Lisícrates en Atenas, levantado hacia el año 334 a. C. No obstante, se infrautilizan a menudo debido a la popularidad de los órdenes dórico y jónico de la época.
Se caracteriza por las siguientes peculiaridades:
- La columna va dotada de basa. En ocasiones, esta basa apoya a su vez sobre un plinto, pieza prismática de planta cuadrada de poco espesor.
- El fuste es de sección circular y presenta un ligero éntasis. Está acanalado por 24 estrías separadas entre sí por finos filetes longitudinales. El tamaño total de la columna suele ser de veinte módulos y el del propio fuste de dieciséis y dos tercios.
- El capitel es el elemento más representativo de este orden y se reconoce por su apariencia de campana invertida o cesta de la que rebosasen las hojas de acanto, cuyos tallos dan lugar a una especie de volutas o espirales (caulículos) en las cuatro esquinas.
- El entablamento mide generalmente un quinto del orden total. Está formado por:
- El arquitrabe, que se muestra usualmente descompuesto en tres bandas horizontales superpuestas y escalonadas (fasciae).
- El friso es una banda continua (sin metopas ni triglifos) adornada con una sucesión de figuras en relieve. Carga directamente sobre el arquitrabe.
- La cornisa coronada por el alero forma un saledizo que generalmente cuenta con una moldura de tipo cimacio.
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Véase también[editar | editar código]
Notas y referencias[editar | editar código]
- ↑ Gebhard, Elizabeth; ‘The Evolution of a Pan-Hellenic Sanctuary: From Archaeology towards History at Isthmia.’ pp 154-177 in: Marinatos, Nanno (ed.) and Hägg, Robin (ed.) (1993). Greek Sanctuaries: New Approaches. London: Routledge. Fuente citada en Temple of Isthmia
- ↑ The Temple and Sanctuary of Nemean Zeus Archivado el 18 de febrero de 2015 en Wayback Machine..
- ↑ Gómez Espelosín, op. cit., pg. 48.
- ↑ Kinder y Hilgemann, op. cit., pg. 48.
- ↑ Benjamin J. Broome, Exploring the Greek mosaic, pg. 35
- ↑ The teple of Hera at Olympia and the "petrification" of the Doric Order, en The Oxford Encyclopedia of Ancient Greece and Rome, Oxford University Press, 2010, ISBN 0195170725, pg. 210
- ↑ *W. Müller e G. Vogel, Atlante di architettura, Milano, Hoepli, 1992.
- David Watkin, Storia dell'architettura occidentale, Bologna, Zanichelli, 1999.
- Corrado Bozzoni, Vittorio Franchetti Pardo, Giorgio Ortolani, Alessandro Viscogliosi, L'architettura del mondo antico, Roma-Bari, Laterza, 2006.
- ↑ Álvaro López, 2006, p. 48.
- ↑ 9,0 9,1 Lefaivre, Liane; Tzonis, Alexander (1986). Classical architecture : the poetics of order. MIT Press. ISBN 0-262-20059-7. OCLC 13330006. Consultado el 30 de enero de 2022.
- ↑ Error en la cita: Etiqueta
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Bibliografía[editar | editar código]
- Álvaro López, Milagros (2006). Historia del arte. Madrid: Anaya. ISBN 84-667-2430-3.
- Barral i Altet, Xavier (1987). Historia Universal del Arte: La antigüedad Clásica II. Barcelona: Planeta. ISBN 84-320-8902-8.
- Richter, Gisela M. A. (1980). El Arte Griego. Barcelona: Ediciones Destino. ISBN 84-233-1018-3.
- Maggi, Stefano (2007). Grecia, Los Tesoros de las Antiguas Civilizaciones. Barcelona: RBA Libros. ISBN 978-84-7901-027-0.
- Boardman, John (1993isbn= 0198143869). The Oxford History of Classical Art, Oxford University Press (en inglés).
- Cook, Robert Manuel (1986). Greek Art (en inglés). Penguin. ISBN 0140218661.
Enlaces externos[editar | editar código]
- HARRISON, Jane Ellen: Ancient Art and Ritual (El arte antiguo y el ritual), 1913.
- Reproducción, en facsímil electrónico, en el sitio del Internet Archive; en inglés.
- Reproducción, en inglés, en el sitio del Internet Sacred Text Archive.
- SEEMANN, O.: La mitología de Grecia y de Roma, con atención especial a su empleo en el arte.
- Traducción inglesa del alemán: The Mythology of Greece and Rome; with special reference to its use in art.
- Reproducción en facsímil electrónico, en el sitio del Internet Archive.
- Traducción inglesa del alemán: The Mythology of Greece and Rome; with special reference to its use in art.
- NEILS, Jenifer: Myth and Greek Art: creating a visual language (El mito y el arte griego: la creación de un lenguaje visual), en The Cambridge Companion to Greek Mythology (Vademécum de Cambridge de la mitología griega), edición preparada por Roger D. Woodard, Cambridge University Press, 2009.
- Reproducción en facsímil electrónico en el sitio del Internet Archive.
- Ilustraciones.
- Jenifer Neils (n. 1950): arqueóloga clásica estadounidense.
- Roger D. Woodard: profesor de Clásicas y de Lingüística de la Universidad de Búfalo.
- Ilustraciones.
- Reproducción en facsímil electrónico en el sitio del Internet Archive.
