Novela policíaca
La novela policíaca o novela detectivesca (también denominada, con más amplitud, novela criminal) es un subgénero de novela.
El protagonista suele ser una persona que investiga un crimen entrevistándose con los personajes implicados o examinando las pruebas e indicios que han quedado. Este investigador puede ser policía (por ejemplo, Maigret de Georges Simenon), detective privado (Hercules Poirot en las obras de Agatha Christie, o Frank Molina en las de Mario Mendoza), periodista (Gálvez de Jorge Martínez Reverte), abogado (Perry Mason de Erle Stanley Gardner), criminalista o aficionado (Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle). Inversamente, también puede tratarse de un delincuente que trata de librarse de las consecuencias de sus actos (el Ripley de Patricia Highsmith).
Dentro de la novela policíaca pueden distinguirse dos modalidades principales. Por un lado, la novela acertijo, centrada en la resolución intelectual del crimen, sin que el análisis de los aspectos sociales y morales del crimen tengan en ella una preponderancia clara. Por otro lado, la novela negra, que pone mayor énfasis en la vida y motivaciones del delincuente y en las raíces socioculturales de la delincuencia, y cuestiona los valores éticos de la sociedad como responsable en última instancia del crimen.
Antecedentes
La novela policíaca, uno de los pocos géneros literarios creados en la Edad Contemporánea, comienza cerca de los años 1840. No obstante, existen textos desde la Edad Antigua que se asimilan a este estilo. Un ejemplo es la obra de Sófocles Edipo rey, una tragedia griega en la que el protagonista, Edipo, lleva a cabo una investigación en la que se da cuenta de que él mismo es el culpable; y en el Libro de Daniel del Antiguo testamento este profeta realiza investigaciones para esclarecer los misterios relativos a la Historia de Bel y el Dragón y la Historia de Susana; todo parece indicar que se trata de relatos de origen tradicional incluidos en este libro y son ya, de hecho, cuentos policiales.
Es un género tan moderno como la misma narrativa de ciencia ficción y se desarrolló, como ella, para responder a una demanda sociocultural concreta durante los siglos XIX y XX; en sus inicios fue calificada como "literatura barata" o "subliteratura", porque el crimen era de por sí un tema antiestético y que se pensaba no podía alcanzar trasfondo moral o artístico. La gente leía en los periódicos casos de crímenes o crónicas de sucesos cuya evolución seguía hasta su resolución; incluso se editaron colecciones de volúmenes que contenían transcripciones o resúmenes de procesos judiciales famosos por su morbosidad, su carácter escandaloso, su violencia o los altos personajes involucrados; el creador del género fue el abogado francés François Gayot de Pitaval (1673–1743), quien publicó 23 volúmenes de Causes célèbres et intéressantes entre 1734 y 1743, incesantemente reimpresos y continuados, hasta el punto de que dio nombre al género de las causes célebres: pitaval.
Ya en el siglo XIX, Les crimes célèbres (1839-41) es una colección de ocho volúmenes de pitavals dirigida por Alejandro Dumas que tuvo un gran éxito en Francia,[1] y fue imitada en el Reino Unido y en otros países. En España la colección de Dumas fue traducida en parte y ampliada por otros folletinistas, Manuel Angelón y Eduardo de Inza, en sus Crímenes célebres (1858) con otras historias y otros libros: Nouvelles causes célèbres ou, Fastes du crime (1842-1843, 6 vols.), Dramas judiciarios y Los mártires de la libertad.[2][3]
Entre las obras que dieron origen a la novela policíaca se encuentran varias manifestaciones literarias que expresaban inquietud ante lo inexplicado, como la novela gótica o de horror (siglo XVIII), en donde se presentaban crímenes terroríficos (El Monje de Matthew Lewis, 1796; Frankenstein, 1818) de Mary Shelley. Algunas veces, como en este último ejemplo, se intentaban explicar esos terrores recurriendo a la ciencia y a la lógica. Pero faltaba el personaje que apaciguara la resolución de ese nuevo tipo de angustias de sesgo fundamentalmente moderno que ya ni la religión ni la superstición podían calmar en el alma fundamentalmente materialista de la burguesía o clase media, triunfante en el siglo XIX.
Por otra parte, la naciente novela de aventuras del Romanticismo describía un difícil o accidentado viaje protagonizado generalmente por un héroe que encarnaba las virtudes de su tiempo y conseguía vencer todo tipo de dificultades. Faltaba el escritor de genio que uniese estos tres elementos: la crónica de sucesos, el misterio horrible e inexplicado y el héroe aventurero que consigue resolverlo por procedimientos ajustados a una nueva mentalidad lógica y materialista, propia de la clase media o burguesía.
Al mismo tiempo se organizaban los primeros cuerpos estatales de policía. Y un antecedente histórico importante para el desarrollo del relato criminal fue la creación de la primera institución policial en Prusia (1822) y después en Londres (1829): la famosa policía metropolitana o Scotland Yard. En esos años también se prohibió la tortura para la confesión de los criminales, y comenzaron a buscarse indicios para que un sospechoso confesara su culpabilidad por medios menos cruentos, por ejemplo, enfrentándole a los hechos y pidiéndole explicaciones. Otro hito fue la creación de la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton en 1850, en Estados Unidos, que empezó a desarrollar los procedimientos de una nueva ciencia, la criminalística.
La génesis de la novela policíaca tiene cabida gracias al estadounidense Edgar Allan Poe con su relato Los crímenes de la calle Morgue (1841), protagonizado por Auguste Dupin, el primer detective de ficción. Se trata de la primera historia sobre detectives que reúne todos los elementos que más tarde van a retomarse como característicos de las novelas policiales.¡
Novela acertijo
En la novela acertijo, el personaje principal es el detective, que trata los casos con paciencia y los resuelve con un gran análisis lógico y empírico de las pruebas (el llamado whodunit) que lo llevará a saber quién es el culpable sin tener que recurrir a la violencia o al uso de armas. La novela acertijo se caracteriza por un desarrollo casi matemático de la trama, centrada en la resolución del enigma a través de pistas y piezas que deben encajarse, fórmula intelectualizada y psicológica en sus mejores momentos, que es desenvuelta casi siempre en espacios interiores y en estratos sociales de clase alta. Las intrigas de este subgénero son muy elaboradas y complejas, y suelen ambientarse en los sectores altos de la sociedad.
La novela acertijo tiene su origen en la denominada escuela inglesa, fundada por Arthur Conan Doyle, Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, Arthur Morrison, Ronald Knox, P. D. James y Edmund Crispin, y sus principios fueron establecidos por el llamado Detection Club.
Los orígenes de la novela acertijo
El detective Augusto Dupin, creado por Edgar Allan Poe, sirvió de modelo a uno de los personajes arquetípicos del género, el detective Sherlock Holmes, creado por Arthur Conan Doyle (1859-1930). Este considera dos aspectos al resolver un crimen: se fundamenta en deducciones y se obliga a no adivinar nada. Finalmente llega a conclusiones razonadas, como una máquina lógica perfecta. Una de las mejores novelas de Doyle con el personaje de Sherlock Holmes es El perro de los Baskerville. El propio Doyle, junto a Agatha Christie (1890-1976) y otros autores, llevaron el género a su madurez, formando la llamada escuela inglesa de novela policíaca. De Christie, que desarrolló todas las situaciones posibles, destaca El asesinato de Roger Ackroyd (1926).
Entre los ingleses merece también citarse a Wilkie Collins quien, con La piedra lunar (The Moonstone, 1868) es considerado como uno de los precursores del género. En Rusia, hay que citar a Alexándr Andréyevich Shkliarevski (1837-1883), quien anticipa ya el subgénero de la novela negra.
Novela negra: del enigma al realismo crítico
La novela negra es en parte una evolución de la novela acertijo, pero considera el crimen en su contexto social y moral, y describe el entorno donde más se suele dar, las clases bajas y marginales de la sociedad. Sus maestros son escritores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler. La novela negra concede importante papel a la agresividad y la acción, su tempo es rápido, mientras que la escuela inglesa posee un tempo moroso y un estilo más meditativo y tranquilo.
La novela negra tiene su origen en Estados Unidos en los días de la Gran Depresión, que marca en la literatura policial la entrada de un cierto naturalismo:
- Un apartamiento de la intención evasiva y el surgir de una honda preocupación social y retorno al realismo en ambientes, fondos, personajes, temas y estilo.
- Aparición de nuevos escenarios tocados por la crisis y la corrupción.
- Un público proletario, trabajador, de clase baja y escaso poder adquisitivo, que pedía un lenguaje y unos fondos poco floreados, claros, entendibles y directos, impresos no en libro de tapa dura, sino en revistas, en forma de relatos cortos y papel económico o de mala calidad, el "papel de pulpa" o pulp.
La escuela estadounidense de novela policíaca criticó el escaso realismo de las novelas inglesas, dejó en segundo lugar la importancia del enigma y lo subordinó a la suspensión, siempre con el fin de subrayar los aspectos sociales del crimen y la denuncia de una sociedad corrupta. La novela negra tiene una ambientación urbana y callejera, donde se devuelve el crimen a la calle y a los ambientes miserables donde más se suele cometer, de forma que se cuestionen los valores éticos de la sociedad, como responsable en última instancia del crimen.
Los crímenes no se dan en ambientes elitistas, sino que se desarrollan donde son más frecuentes: en ámbitos donde impera la pobreza o donde aparecen personajes marginados y desheredados. El detective no es un simple cerebro, sino una persona con claroscuros; casi siempre recurre a la violencia y a las armas para obtener la información que lo llevarán a saber quien es culpable.
Los orígenes de la novela negra
La novela negra tiene su origen en Estados Unidos en el contexto de la crisis económica conocida como la Gran Depresión. Del mismo modo que el relato Los crímenes de la calle Morgue, de Poe, reunió todos los ingredientes que se desarrollarían en la novela enigma inglesa, también fue otro relato el que estableció el planteamiento de la novela negra: Los asesinos, de Hemingway. En este realto aparecen los que serán las características de la novela negra: predominancia del diálogo y narración limpia y objetiva.
La novela negra tiene como principales representantes estadounidenses a Carroll John Daly, Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Jim Thompson.
El acertijo y la crítica
El género en los últimos años cambió en bastantes formas, de las cuales se pueden observar claramente dos: (1) la mezcla de la novela negra y la escuela inglesa, que dieron como resultado detectives con armas y entrenados para su uso (novela negra), al mismo tiempo (2) también se sigue viendo el análisis que se hace para resolver el caso junto a la observación (escuela inglesa).
En España
La ausencia de tradición
En España surge con fuerza la novela policíaca en el último cuarto del siglo XX y convertida en un género político con el que hacer una disección social y una crítica cultural, como espacio para la resistencia política y el análisis subversivo de una realidad, los últimos años de la dictadura de Francisco Franco.[4]
En España y en los países hispanos empieza a ser una realidad y un género equiparable a las escuelas francesa, inglesa y norteamericana cuando surgen las garantías jurídicas y los cambios políticos y sociales de las democracias modernas.
Imitaciones, parodias y primeras muestras
Los primeros testimonios en España
Francisco García Pavón
Tomás Salvador
Mario Lacruz
Manuel de Pedrolo
La novela policíaca actual en España
El problema final, de Arturo Pérez-Reverte, es una novela policíaca que sigue los cánones de la novela acertijo e incluye numerosas referencias a las obras clásicas del género.
El cazador de estilemas (2019), de Álex Grijelmo, cuenta la historia de un filólogo desempleado y sin ahorros que ayuda a un comisario a resolver delitos utilizando para identificar a los delincuentes una herramienta de la lengua, los estilemas, variaciones idiomáticas que son propias de cada persona y que se deben a su origen, historia familiar y trayectoria vital.[5]
Hibridaciones
Las convenciones de la novela policíaca han sido empleadas en otros géneros, creando hibridaciones.
Novela histórica
Elizabeth Mackintosh, más conocida por su pseudónimo Josephine Tey, creó con The Daughter of Time (1951) un híbrido de novela histórica y policíaca al estilo de la escuela inglesa.
Novela de campus
La muerte del decano (1992), de Gonzalo Torrente Ballester, es una novela de campus que emplea las convenciones de la novela policíaca para la sátira académica. El presunto crimen es solo un pretexto para diseccionar con humor ácido la mezquindad de la comunidad académica. Los encargados de la investigación —un juez y un comisario novatos— admiten que su único aprendizaje detectivesco proviene de haber leído novelas policíacas. La deducción rigurosa queda aplazada en favor del rumor, la especulación y la subjetividad. La tensión proviene de las rencillas de pasillo, la envidia profesional, los celos y la vanidad del entorno universitario. Fiel a la narrativa de Torrente Ballester, el peso del relato recae en cómo los personajes construyen distintas versiones contradictorias de la realidad según sus propios intereses.
Véase también
Referencias
- ↑ Según la Bibliografía de Alejandro Dumas de Frank Reed fueron publicados originalmente en París en 8 volúmenes entre 1839 a 1841 y consta de 18 títulos.
- ↑ «Crímenes Celebres 1839-1841». Alejandro Dumas. Vida y obras. 2019.
- ↑ Crímenes célebres por Alejandro Dumas (padre), Víctor Hugo, C. Leynadier, E. Bareste, Lamartine, Berrier, Esquiros, Arnould, Fiorentino, Malefille, los redactores de Dramas Judiciarios, los compiladores de Causas célebres, y el autor de Los mártires de la libertad. Grandiosa e interesante publicación compilada y traducida por Manuel Angelón y E. de Inza, Madrid: Librería Española, 1858, con 35 láminas de grabados.
- ↑ Colmeiro, José (2015): "Novela policíaca, novela política" Revista Lectora, 21:15-29.https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5247874.pdf
- ↑ Grijelmo, Álex (2019). El cazador de estilemas. Espasa. ISBN 978-84-670-5419-4.
Bibliografía
- Fereydoon Hoveyda, Historia de la novela policial, Madrid: Alianza Editorial, 1967.
- Lorena Amaro, Marcela Cabrera, Alejandra Caballero (2005). Lengua Castellana y Comunicación 2. Santiago de Chile: Editorial Santillana. ISBN 956-15-1019-7.
- Amorós, Andrés (1985). Introducción a la novela contemporánea. Madrid: Cátedra.
Enlaces externos
- Guía de recursos bibliográficos sobre la novela policíaca Archivado el 5 de mayo de 2011 en Wayback Machine. Publicación en línea de la Biblioteca Nacional de España
- Novela policíaca Biblioteca Nacional de España