Novela de campus

De Enciclopedia Salmantina

La novela de campus es un subgénero de novela cuyas tramas se desarrollan dentro de un entorno universitario.[1] En estas obras, el ambiente académico funciona como un espacio físico e institucional que define y condiciona directamente el comportamiento de los personajes y el avance de la historia.[2]

Orígenes

Este tipo de novela surgió y cobró fuerza en el ámbito anglosajón a mediados del siglo XX.[2] Las obras estadounidenses The Groves of Academe (1952), de Mary McCarthy, y Pictures from an Institution (1954), de Randall Jarrell, se consideran los primeros ejemplos del género.[1]

Características

Ambiente

Por lo general, los relatos se ambientan de forma recurrente en facultades de Humanidades.[1]

Tono

En la novela de campus se pueden distinguir, a grandes rasgos, dos tipos de tonos.

Uno es el cínico, que ridiculiza las dinámicas y rivalidades del mundo intelectual mediante la ironía, la sátira o el humor ácido. Un ejemplo es Se acabó el recreo, de Dario Ferrari.

Otro tono es el del personaje que se inicia en un mundo maravilloso, con gente muy inteligente, etc. Un ejemplo es El secreto, de Donna Tartt.

Contexto en España

La narrativa española contemporánea posee un repertorio consolidado de novelas de campus.[1] Entre los primeros ejemplos destacados se encuentra Todas las almas (1989), de Javier Marías, novela que introduce una de las variantes temáticas fundamentales de la novela de campus española: la presencia de profesores españoles en universidades británicas o estadounidenses, en este caso en Oxford. También son dignas de mención La muerte del decano (1992), de Gonzalo Torrente Ballester, en la que la muerte de un decano convierte la novela en un relato policial, y Carlota Fainberg (1999), de Antonio Muñoz Molina.[3]

En las primeras décadas del siglo XXI se produjo un aumento significativo de títulos que confirmaron la presencia de este subgénero en el país.[1] Dentro de este periodo destacan novelas como El enigma, de Josefina Aldecoa; La velocidad de la luz, de Javier Cercas, ambientada en Estados Unidos; Las manos de Velázquez, de Lourdes Ortiz; Un momento de descanso, de Antonio Orejudo; Naturaleza casi muerta, de Carmen Riera, El temblor del héroe, de Álvaro Pombo; y La chica más lista que conozco, de Sara Barquinero, en clave feminista.

Notas

Referencias