Iglesia (edificio)
Una iglesia (del griego: ἐκκλησία, Ekklēsía «asamblea») es un edificio destinado al culto cristiano público. Cada edificio con esa función recibe la misma denominación que el conjunto de fieles que acuden a él y que la institución eclesiástica, así como otras acepciones.[1]
Según su función[editar | editar código]
Según su importancia y función institucional, una iglesia cristiana, con independencia de que sea un edificio aislado o pertenezca a un conjunto religioso, puede ser denominada como:
- Iglesia catedral. Iglesia en la que reside el obispo con su cabildo, y que por tanto es sede de una diócesis.
- Iglesia colegial o colegiata. Iglesia que, no siendo sede de arzobispo u obispo está servida por un colegio (el Capítulo) de dignidades y canónigos seculares y en ella se celebran los ritos con más boato y pompa, similar al de una iglesia catedral.
- Iglesia decanal. Iglesia sede de un decanato, reagrupando varias parroquias alrededor de un decano o arcipreste.
- Iglesia parroquial. Iglesia sede de una parroquia.
- Iglesia primada o primacial, si es la sede de un obispo primado, esto es, que tiene una primacía sobre los demás.
- Basílica. Iglesia que recibe este título especial del papa por su importancia, circunstancias históricas o por aspectos de cierto relieve. Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores.
Otras denominaciones que suelen usarse de forma más o menos informal y sin repercusiones canónicas, según sea su titular, son:
- iglesia pontificia, algunos templos de Roma relacionados directamente con la dignidad papal;
- iglesia patriarcal, sede de un patriarca, los obispos de mayor rango;
- iglesia arzobispal, sede de un arzobispo, generalmente al frente de una arquidiócesis, una diócesis particularmente importante, ya sea por su tamaño o relevancia histórica. Tiene funciones similares a las de la catedral;
- iglesia arciprestal, sede de un arcipreste, el sacerdote ordenado más antiguo de una iglesia episcopal o bien aquel que designaba el obispo como más eminente y que le sustituye, por ejemplo por enfermedad, en las ceremonias de culto.
Y también informalmente se usan otras denominaciones, como:
- iglesia magistral es la condición de las iglesias de universidades que no se encuentran en una ciudad episcopal y por tanto no tienen rango de catedral. Únicamente hubo dos: Lovaina y Alcalá de Henares (esta última fue elevada al rango catedralicio muy recientemente);
- iglesia docente es la formada por los encargados de enseñar a sus fieles;
- iglesia fría a la que tiene derecho de asilo en sagrado;
Además, algunos complejos arquitectónicos destinados a la vida religiosa (monasterios, abadías, conventos, cenobios, beaterios, misiones...) tienen una iglesia o un edificio destinado al culto, o incluso varios de ellos. Son denominadas, y con independencia de que pueden ser consideradas con alguno de los títulos anteriores, según el caso:
- iglesia prioral si es la iglesia de un priorato.
Una capilla es un lugar de culto secundario:
- si forma parte de una iglesia más amplia, está destinada al culto de un santo, de una familia, de una cofradía.
- es castral, castrense o nosocomial si pertenece a un castillo u hospital (capilla de otro edificio civil).
- es conmemorativa si señala un lugar particular (fuente milagrosa, emplazamiento de un milagro, tumba de un santo aislada).
- es cementerial si está construida en un cementerio
El término genérico que designa al santo al que la iglesia está dedicada es la llamada vocación (o advocación) o la dedicatoria.
En el cristianismo ortodoxo[editar | editar código]
En la Iglesia ortodoxa, se distinguen los siguientes tipos de iglesias:
- Iglesia metropolitana, sede de un obispo metropolitano;
- un katholikon o catholicon, es la iglesia principal de un monasterio cenobitico oriental;[2]
- un kyriakon (nombre del que derivan etimológicamente la alemana «Kirche» y la inglesa «church») es la iglesia principal de una skete —comunidades de ermitaños— o de una laura.
La iglesia mayor de una localidad, si no es la catedral, en Grecia se denomina "katholiki" sin relación con el catolicismo.
En el cristianismo evangélico[editar | editar código]
Los lugares de culto evangélicos se suelen llamar «iglesias» o «templos».[3][4][5] En algunas megaiglesias, la palabra "campus" a veces se usa.[6][7] La arquitectura de los lugares de culto se caracteriza principalmente por su sobriedad.[8][9] La cruz latina es uno de los únicos símbolos espirituales que generalmente se pueden ver en el edificio de una iglesia evangélica y que identifica el lugar.[10][11] Algunos cultos tienen lugar en teatros, escuelas o salas de usos múltiples, que se alquilan solo los domingos.[12][13][14] Debido a su interpretación del segundo de los Diez Mandamientos, los evangélicos no tienen representaciones de material religioso como estatuas, iconos o pinturas en sus lugares de culto.[15][16] Generalmente hay un baptisterio en el escenario del auditorio (también llamado santuario) o en una sala separada, para los bautismos por inmersión.[17][18] También existen catedrales las cuales son de gran tamaño pero que además tienen algún grado honorífico ya sea para el país o región, un ejemplo de esto es la catedral evangélica de chile, patrimonio histórico de la república de Chile.[19]
Arquitectura[editar | editar código]
Aparte de las catacumbas y de las dependencias usadas clandestinamente para el culto dentro de casas particulares, las iglesias más antiguas conservadas[21] se construyeron en el siglo III, todavía en la época de las persecuciones (Dura Europos, Meggido). Las del primer tercio del IV ya se hicieron como grandes edificios públicos, al permitir Constantino el culto cristiano con el Edicto de Milán (la Catedral de Ejmiatsin -Armenia-, la gruta de San Pedro -Antioquía-, la Panagia Ekatontapiliani -isla de Paros- y la basílica de San Pedro de Roma). La más importante de las iglesias de esa época fue la basílica del Santo Sepulcro (Jerusalén), construida tras derribar un templo de Afrodita que se suponía levantado sobre el sepulcro de Cristo.
El culto cristiano necesitaba en primer lugar que el templo diese cabida a todos los actos de la liturgia y asiento a todos sus fieles. Su centro había de ser el altar, objeto que en el culto pagano se hallaba fuera del templo de la estatua. Estos y otros requisitos, como la predicación, la lectura, la administración de los sacramentos, etc. exigían un edificio grande y cerrado, con una esmerada instalación interior, y una simple y austera apariencia exterior, que ya no sorprendía entonces, pues como hemos comprobado, la arquitectura de la antigua Roma se preocupaba más del espacio interior que de la envoltura de ese espacio.
El modelo de templo que mejor respondía a las exigencias de la iglesia triunfante era un edificio civil como la Basílica Ulpia, con sus cinco naves y sus dos cabeceras absidadas. Suprimida una de éstas para dar al edificio un centro focal en una cabecera única, se tenía mucho adelantado. Faltaba algo, más simbólico que funcional: la nave transversal y el arco de triunfo que ponían el edificio bajo el signo de la cruz, y así nació el crucero, novedad trascendental en la arquitectura cristiana. Las basílicas constantinianas de Roma, el Laterano y San Pedro, se mantuvieron incólumes hasta la Edad Moderna en que fueron derribadas para hacer sitio a otras más acordes con el gusto de los tiempos. Sólo Santa María la Mayor y Santa Sabina constituyen ecos tardíos de las primeras y magníficas iglesias de la ciudad de Roma. Parte de lo que hoy vemos en Santa María la Mayor es obra de Sixto III (432-440), mientras que Santa Sabina se remonta al decenio 400-410 en sus primeros tiempos.|La basílica cristiana, Antonio Blanco Freijeiro[22]
El título más célebre, que aun hoy se conserva en los magníficos templos de roma es el de "basílica", cuyo origen fue, cuando los emperadores y reyes hacían iglesias de sus soberbios palacios, en que Dios nuestro Señor fuese venerado. Lo ordinario para este efecto era la sala más capaz, donde daba la audiencia, y la más continua al palacio. En Roma fueron celebradas la Opimia, la de Paulo, la de la Concordia.[23] No tienen estas salas distinto el nombre de todo el palacio y todo su edificio se llamó basílica, palabra griega que en latín es lo mismo que regia o "alua, casa o palacio real"; de aquí se derivó este nombre a templos, como dicen San Jerónimo, San Agustín y San Paulino.
Entre estas iglesias o templos se ha conservado hasta hoy el nombre de "basílicas", la de San Salvador,[24] la de los Apóstoles San Pedro y San Pablo en Roma,[25] llamadas "constantinianas", por haber sido Constantino el que dio la parte de su Palacio para ellas. Hoy se ven estos versos ene el arco toral de la Vaticana, dedicada a los Santos Apóstoles: Quod, duce te, mundus surrexit in astra triunphans, / Hanc Constantinus victor tibi condidit Aulam. Nota curioso la palabra "aula", que es lo mismo que "basílica"; y él mismo fue el primero que sacó y llevó a cuestas doce espuertas de tierra en honor de los doce apóstoles. El emperador Vespasiano, cuando quemó el Capitolio, dice Suetonio en su Vida, que llevó doce piedras grandes, cuando comenzó su fábrica para purificar el sitio.
A ejemplo de estas basílicas de Constantino dice San Atanasio, que convirtiéndose muchos de los judíos, oraban al metropolitano que consagrase sus sinagogas en honra del salvador del mundo; de aquí dimanó el haber tantas iglesias con el título de basílicas; refiérelo el santo en la Apologia ad Constantinum y lo trae Estanislao Hosio, cap. 90.
... los fieles, con la reciente memoria del sacerdocio de Aarón [el judaico], se abstuvieron en los principios de nuestra fe católica de nombrar sacerdotes a los ministros del altar, y en su lugar usaron de los títulos de obispos, presbíteros, padres; y porque los infieles entendiesen la diferencia de sus sacerdotes a los nuestros. Así mismo se abstuvieron de nombrar las iglesias con nombre de templos; porque entonces estaban llenos de demonios y de sacrificios inmundos. Duró este recato doscientos años en lo primitivo de la Iglesia... todo es de Bullegner. lib. 3 cap. 2|Antonio Lobera[26]}}[27]
Cuando las prácticas del cristianismo salieron de las catacumbas para desarrollarse en el exterior y al crecer las primeras congregaciones que se reunían en casas, comenzaron a construirse las primeras iglesias. Los datos fehacientes sobre construcción de templos cristianos se ubican en Bizancio, donde se trasladó Constantino y en la adaptación de las basílicas al culto cristiano. Los cristianos adoptaron el esquema general de las basílicas romanas para sus templos porque cumplían las condiciones específicas del culto mejor que los templos paganos. Al hemiciclo donde se colocaba el tribunal se le llamó ábside por su forma. El sitio que ocupaban los empleados de la justicia fue dedicado a los chantres y se llamó coro. El altar se colocó frente al ábside y a los lados del mismo un púlpito para la epístola y otro para el evangelio. Se construyó un pórtico o atrio exterior que en las iglesias bizantinas tomó el nombre de nártex y luego se añadió una nave transversal que tomó el nombre de crucero. He aquí una síntesis de la modificación que sufrió la basílica al ser adoptada para iglesia.
Los hombres se colocaban a la derecha en las galerías y laterales y las mujeres en la izquierda. Las galerías superiores o tribunas fueron destinadas a las jóvenes vírgenes. Este es el génesis de la iglesia en forma de cruz latina como nació la cruz griega en Bizancio. De la fusión de estos dos estilos nace el latino-bizantino que toma el nombre de románico en España. Los orígenes de los edificios destinados a iglesia en España parten de la época visigótica en la cual se emplean los elementos de la ornamentación romana en la forma que venía de Oriente. Las mezquitas arrancadas a la dominación árabe fueron también adaptadas al culto y la iglesia empezó a formar en el siglo X un tipo en que tiene origen el románico, llamado también latino-bizantino.
La iglesia se construyó siguiendo o remedando la forma de basílica con el ábside dirigido al oriente. Por esta causa hallamos la puerta de la iglesia en su parte lateral orientada al mediodía, bien con un pórtico o sin él pero siempre formando la plazoleta donde el pueblo se reunía y aún se reúne en corrillos. Luego, se prescindió de esta comodidad y se hicieron las fachadas principales frente a la nave.
La arquitectura gótica produjo una revolución en todas esas formas y las iglesias fueron tomando el tipo suntuoso y hermoso que vemos en todo este estilo arquitectónico. Los ventanales se fueron alargando y agrandando, sobre todo, en el norte dando a los templos un aspecto de mayor grandeza. Esto no obstante, algunos templos góticos como la catedral de Barcelona conservan en sus efectos de luz un carácter de sublime misticismo.
El Renacimiento produjo una nueva revolución. La influencia de Italia no llega a cambiar la forma de la planta en su esencia pero cambia el desarrollo de la construcción y, sobre todo, en su parte ornamental hasta llegar al barroco que invade en su época todas las formas de la arquitectura religiosa.
La Restauración implanta nuevamente el estilo severo del Renacimiento pero ya luego los artistas modernos reconocen la superioridad de los estilos de la Edad Media para encarnar el espíritu religioso y este estilo más o menos modernizado predomina en la construcción de todos los templos. La forma de cruz latina o griega queda siempre perenne y sólo en casos excepcionales se ve empleada la forma de rotonda como modificación de la cruz griega.
Planta[editar | editar código]
- Plantas de iglesias
Iglesia de Dongola, Nubia, siglo IX, zona de contacto entre el arte copto y el arte etíope (planta de cruz griega).
- San Martin de Fromista-Planta.jpg
San Martín de Frómista, románica (planta basilical).
- PlancathedraleReims.svg
Catedral de Reims, gótica.
- Catedral de Palma - planta.gif
Catedral de Palma, con planta rectangular.
- Trinity Cathedral Moscow - first floor plan.jpg
Catedra, de San Basilio de [ (planta de cruz griega).
Planta longitudinal[editar | editar código]
La planta más habitual en las iglesias es la longitudinal, esto es, aquella que se puede inscribir dentro de un rectángulo con dos lados largos y dos lados cortos.
Planta rectangular[editar | editar código]
La planta más sencilla, aunque no la más común, es la puramente rectangular. Un ejemplo de planta rectangular es la del templo nuevo de la catedral de Salamanca.
Presbiterio[editar | editar código]
En las iglesias occidentales, además de las dependencias anejas, separadas de la zona de culto (sacristía, claustro) también hay una demarcación, dentro de la propia iglesia, de una zona reservada a los sacerdotes (presbiterio, coro); pero el altar (que además de ser la mesa para la celebración de la misa marca el lugar donde se custodian las reliquias) se destaca como punto de atención al que deben dirigirse los fieles, y se le decora profusamente (antependium, baldaquino, retablo). La liturgia exige determinadas lecturas, para las que se reservan los dos lados del presbiterio, que dan nombre a los dos lados de toda la iglesia (lado de la Epístola y lado del Evangelio).
Imafronte[editar | editar código]
El imafronte es la fachada que se levanta a los pies de la iglesia, esto es, en la parte opuesta a la cabecera del edificio.[28][29]
En algunas ocasiones se emplea el término de hastial de los pies del templo, aunque el hastial realmente puede ir en otras partes del mismo, como el crucero. El imafronte es, por tanto, el paramento opuesto a la cabecera de cualquier iglesia o templo.
Generalmente es el lugar de acceso principal a su interior, y consecuentemente, donde el arquitecto se plantea el diseño más efectista y decorativo de la portada. Suele ser el elemento de fachada más característico del edificio. El imafronte de las iglesias cristianas está normalmente orientado al oeste.
Planta de cruz latina[editar | editar código]
La planta en forma de cruz, o cruciforme, es común en las iglesias. Esta planta se compone principalmente de dos naves cruzadas: la nave principal, normalmente más ancha y alta que el resto, que se sitúa en el centro y atraviesa la iglesia desde la puerta de entrada hasta el altar, y el transepto, perpendicular a la nave principal. El lugar donde ambas naves se cruzan se denomina crucero.
Si la nave principal es más larga que el transepto, y este se sitúa más cerca del altar que de la puerta de entrada, se trata de una planta de cruz latina. Si la nave principal y el transepto tienen la misma longitud y se cruzan en el punto medio, se habla de planta de cruz griega.
Transepto[editar | editar código]
La palabra transepto se utiliza comúnmente en la terminología arquitectónica religiosa para designar la nave transversal que en las iglesias cruza a la principal ortogonalmente (perpendicularmente). También designa, más genéricamente, a cualquier nave o corredor que cruce de manera ortogonal a otro mayor. El espacio común entre el transepto y la nave es conocido como crucero.[30]
El transepto se sitúa habitualmente entre el presbiterio y la nave o naves longitudinales, como elemento de separación de ambos espacios. Su etimología así lo expresa, pues proviene de las voces latinas trans y septum, que significa 'muro o 'seto',[1] queriendo indicar que se trata de un obstáculo interpuesto entre los tramos de la nave ocupados por los simples fieles y el presbiterio destinado a los clérigos. Esta barrera entre el presbiterio y las naves para los fieles se denomina en las iglesias ortodoxas iconostasio.
El lugar de encuentro o cruce de nave y transepto constituye el crucero. Sobre él suelen montarse el cimborrio y la cúpula.
Cuando la nave y el transepto poseen la misma longitud y se cruzan en sus puntos medios se obtiene una planta de cruz griega. Si, como es más corriente, la nave es de mayor dimensión y el punto de cruce se desplaza hacia la cabecera, se da lugar a la planta de cruz latina.
En la arquitectura románica la disposición habitual correspondía a la tipología de cruz latina, siendo el transepto de mayor longitud que la anchura de la nave, de forma que los brazos de aquel sobresalían lateralmente y se manifestaban al exterior. Posteriormente en la arquitectura gótica se tendió a igualar la longitud del transepto y la anchura global de las naves, de manera que dejó de apreciarse exteriormente su existencia, aunque en el interior fuese patente, excepcionalmente en el gótico inglés los transeptos siguieron una gran amplitud durante todo el periodo gótico, siendo corriente la existencia de un doble transepto. [31]
Falso transepto[editar | editar código]
Se habla de un «falso transepto» cuando el transepto no sobresale por los laterales o se reduce a capillas diferenciadas.[32]
Doble transepto[editar | editar código]
En casos excepcionales, especialmente si la basílica tiene un tamaño desmesurado, puede aparecer un segundo transepto a una distancia media o a los pies, generalmente de menor longitud. Fue el caso, por ejemplo, de la abadía de Cluny románica o «Cluny 3», destruida durante la Revolución francesa y cuya enorme ruina del extremo de un transepto sobresale entre los edificios.
Planta centralizada[editar | editar código]
La planta centralizada o central es una tipología de planta arquitectónica que acomoda el espacio interior de un edificio en rotonda. La planta resultante suele poseer simetría puntual, o acercarse a este modelo geométrico.
La planta centralizada adquirió una presencia importante en la arquitectura de la antigua Roma, especialmente en el ámbito funerario. En este campo ocurría, como ha seguido ocurriendo en fechas más recientes, que se daban las mayores fantasías y extravagancias, como la pirámide que quiso tener por tumba Cayo Cestio o la reproducción de un horno de pan para señalar el enterramiento de un próspero panadero, Virgilius Eurysaces, junto a la Puerta Mayor de Roma. Entre tanta variedad, quizá se fue consolidando el carácter modélico del edificio centralizado, a veces en forma de cilindro, como la tumba de Cecilia Metella en la vía Apia o las recientemente excavadas en Córdoba, que además podían rememorar en su exterior los túmulos cilíndricos de Augusto o de Adriano. A ello hay que añadir que la obra más admirada de la arquitectura romana, el Panteón de Agripa, pasó, sin cambiar su nombre de «templo de todos los dioses», a ser iglesia cristiana dedicada a la Virgen de la Rotonda, convertida luego en lugar de enterramiento de notables. Así se consolidó la imagen de la planta centralizada, relacionada en la mayoría de las ocasiones con una función funeraria. El prestigio cobrado por ese tipo de edificios fue remachado por Santa Constanza de Roma, el Santo Sepulcro de Jerusalén o el mausoleo de Diocleciano en su palacio de Split. En diversas iglesias del románico existen este tipo de plantas,[33] así como en la arquitectura bizantina.
Aparte de en iglesias, la planta centralizada también se usa en algunas mezquitas: [34] el templo musulmán destacado que posee este tipo de planta es la cúpula de la Roca. También la llamada sala de los Abencerrajes, en el palacio de los Leones de la Alhambra, tiene planta centralizada y se ha propuesto la hipótesis (aún no confirmada ni descartada) de que esto se deba a que cumplía una función funeraria: servir como mausoleo del rey nazarí Muhammad V.[35]
La planta centralizada también fue muy habitual en la arquitectura militar, una vez que la artillería comenzó a emplearse habitualmente en los asedios a castillos o fortificaciones diversas: empleándose figuras estrelladas como plantas con el objeto de poder minimizar el efecto devasador de la artillería sobre los paramentos defensivos formando tenazas.
Planta central poligonal[editar | editar código]
Dependiendo del uso y de la complejidad de las estructuras del edificio se suelen emplear polígonos regulares convexos con un número par de lados.
Planta circular[editar | editar código]
Un caso particular de planta centralizada es la planta circular, esto es, la definida por un círculo. La planta circular es poco común, pero existen ejemplos significativos, como la iglesia de San Marcos en Salamanca; este precedente medieval parece haber incentivado la construcción de otras iglesias de planta circular en la ciudad a finales del siglo XX, como la iglesia de Santa Teresa (1975-1976) en la avenida de Villamayor y la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes (1997-1998) en la calle de Riaño.
Planta de cruz griega[editar | editar código]
Como la planta de cruz latina, la de cruz griega se compone principalmente de dos naves cruzadas perpendicularmente, pero en el caso de la cruz griega, ambas naves tienen la misma longitud y se cruzan en el punto medio.
Planta compuesta[editar | editar código]
La planta compuesta surge al combinar la planta longitudinal y la planta centralizada. Suele utilizarse en iglesias que asumen dos funciones: por un lado, el culto, y por otro, la conservación y monumentalización de un sepulcro. En este tipo compuesto, la cabecera no se limita a rematar las naves con el correspondiente ábside, sino que se transforma en un espacio hipertrofiado con una función diferenciada, combinando en muchos casos la de servir al mismo tiempo como presbiterio y como capilla funeraria.
Durante la Edad Media era frecuente yuxtaponer la planta longitudinal y la centralizada. Sin embargo, fue en el Renacimiento, con su vocación sistematizadora, cuando nació, definido por el tratadista Francesco di Giorgio, la denominación de «tercer tipo» o «tipo compuesto» para las iglesias que se concebían con una planta en la que se sumaban los modelos central y longitudinal.
La planta centralizada, circular o de cruz griega, era muy estimada en el Renacimiento por su carácter de «proyecto ideal», aunque su funcionalidad resultaba muy limitada fuera de un cometido votivo o funerario. Este enfrentamiento entre proyecto utópico y realidad práctica se plasma en la construcción de la basílica de San Pedro en Roma: concebida por Miguel Ángel con una planta central, a modo de inmenso panteón para los sepulcros del apóstol san Pedro y el papa Julio II, fue al final prolongada por una larga nave para que el templo cumpliese con el cometido al que estaba destinado.
Ejemplos de planta longitudinal con una cabecera hipertrofiada, apuntando a una estructura centralizada, se encuentran en tiempos de la arquitectura gótica en la colegiata de Belmonte, la capilla de Mosén Rubí en Ávila (con la nave posterior) o la iglesia de San Juan Bautista en Santoyo (Palencia). En el tránsito del siglo XV al XVI, en lugares cercanos a Burgos se ensayaba el máximo desarrollo de la cabecera de las iglesias, como en Berlanga de Duero, en Santa Clara de Briviesca o en el monasterio burgalés de La Vid. En todos estos últimos casos, la intención era que un presbiterio muy desarrollado sirviese como lugar de enterramiento de la familia noble que costeaba su construcción.
Otro ejemplo de planta compuesta, concebido desde el origen y quizás el más logrado, es el de la catedral de Granada. Diego de Siloé concibe en esta catedral (y, a escala menor y con una sola nave, en la posterior iglesia del Salvador de Úbeda, también obra suya) la depuración de una idea que venía rondando por la mente de los arquitectos medievales y renacentistas y que estaba en pleno auge en las primeras décadas del siglo XVI, pero que hasta entonces no había sido resuelta con un lenguaje clásico. Siloé consiguió combinar la perfección conceptual, técnica y formal con la adaptación a las funciones previstas en el encargo que se le había encomendado: una catedral abierta al culto y cuyo presbiterio sirviese de enterramiento al emperador Carlos V y su estirpe.
Planta elíptica[editar | editar código]
Una iglesia de planta elíptica tiene una planta definida por una elipse. La planta elíptica, como la circular, es poco común. Se empleó sobre todo en la arquitectura barroca. Un ejemplo significativo es la iglesia de San Antonio de los Alemanes en Madrid.
Estructura[editar | editar código]
En la tradición italiana, dos dependencias se construyen como edificios exentos, separados físicamente del templo: el baptisterio y el campanario. En otras zonas lo habitual es que la pila bautismal esté en alguna zona del interior de la iglesia, mientras que el o los campanarios están adosados; por ejemplo flanqueando la entrada principal, o ambos extremos de la iglesia, como es propio del arte otoniano), o se levantan como simples espadañas (muros sin estructura interna) o cimborrios (cilíndricos o poligonales, con vanos para la iluminación o remates aún más agudos -linternas, chapiteles, agujas-) sobre las propias naves o el crucero (el lugar donde se cruza el brazo mayor y el transepto en las iglesias de planta de cruz latina).
La estructura interna de las iglesias es diferente en el cristianismo oriental y el occidental. Los rituales que realiza el presbítero ante el altar en la liturgia ortodoxa quedan fuera de la vista de los fieles, ocultados por el iconostasio.
Para la homilía y la predicación se utiliza el púlpito, que suele disponerse en un lugar de la nave central, adosado a uno de los pilares (a veces los pilares son objeto de particular atención, incluso por su propio número, que puede coincidir con el de los Evangelistas -4- o el de los Apóstoles -12-). En las llamadas iglesias de peregrinación (tipología desarrollada en torno al Camino de Santiago en la Plena Edad Media) se estableció una trayectoria en el interior de la iglesia (por las naves laterales y la girola o deambulatorio) para la circulación de las masas de peregrinos con las mínimas molestias posibles a los fieles y al oficiante (situados en el eje del altar mayor y la nave central).
El aligeramiento y articulación de los muros (permitidos por el desplazamiento de las fuerzas hacia los contrafuertes en la arquitectura gótica) proporcionó un amplio espacio para la construcción de capillas laterales, sostenidas habitualmente por cofradías, gremios o familias aristocráticas, y donde, además del culto en altares secundarios, se incluyen sepulcros que la emulación hizo cada vez más aparatosos hasta convertirse en verdaderos monumentos funerarios. Algunas dinastías de gobernantes se enterraron en los mismos lugares durante siglos (inicialmente se usaba para ese propósito un espacio anexo a las iglesias denominado galilea).
La delimitación de un espacio exterior, anterior a la entrada en el "recinto sagrado", da lugar a distintas formas (atrio, pórtico, nartex) que en algunos casos tienen usos civiles, como los concejos abiertos o "anteiglesias" que se reunían bajo las estructuras asoportaladas de ciertas iglesias españolas (otras de ellas se empleaban como iglesias juraderas).[36]
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Sagrestia Nuova de la Capilla de los Médici en la Basílica de San Lorenzo (Florencia), diseñada por Miguel Ángel para contener los sepulcros de Lorenzo y Juliano de Médici.
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Il Gesú, la iglesia de la Compañía de Jesús en Roma, modelo de iglesia jesuítica de la Contrarreforma.
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Catedral de Saint Giles, Edimburgo.
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Noorderkerk en Ámsterdam.
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Iglesia de St. Clement Danes en Londres, con un relieve de las armas reales del Reino Unido, que representan el monarca británico como jefe de la Iglesia de Inglaterra.
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Iglesia de la Magdalena, París, neoclásica.
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Alzado[editar | editar código]
Cubierta[editar | editar código]
Las basílicas paleocristianas eran adinteladas, con cubierta de madera, y así siguieron siendo comúnmente en el Prerrománico. A partir del Románico fue haciéndose común abovedar las naves en piedra, primero con simples bóvedas de cañón o de arista, llegando a extremos de sofisticación en el Gótico (bóvedas de crucería, de tercelete, y tracerías complejas).
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Nave central con cubierta de armaduras de madera, ábside con exedra y galerías de arcos de las naves laterales. San Apolinar in Classe (Rávena)
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Nave lateral (con bóvedas de arista) y nave central (bóveda de cañón) de San Isidoro de León
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Bóvedas de crucería de la catedral de Chartres
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Bóvedas de tracería compleja de la catedral de Gloucester
La cúpula fue una cubierta utilizada excepcionalmente en los templos romanos, pero el Panteón (de 43 m de diámetro) quedó como modelo ideal que Justiniano pretendió superar en Santa Sofía de Constantinopla. El uso de cúpulas siguió siendo una característica de la arquitectura bizantina y de su expansión por el Este de Europa (arquitectura rusa). Con anterioridad, la exedra (una media cúpula) sí venía siendo utilizada extensamente para cubrir espacios semicirculares (los ábsides de las cabeceras, donde se sitúa el altar mayor). Algunas escuelas locales románicas se caracterizaron por el uso de cúpulas (Aquitania, Perigord, cúpulas o cimborrios del Duero).
La arquitectura del Renacimiento utilizó de forma preferente la cúpula, a partir de la innovadora cúpula de Brunelleschi para la Catedral de Florencia. Tras la experimentación de Bramante en el tempietto de San Pietro in Montorio, el modelo quedó fijado por Miguel Ángel en la cúpula de San Pedro de Roma. En el siglo siguiente, como emulación, se levantó la de San Pablo de Londres. Cien años después se hizo lo propio en Madrid, con San Francisco el Grande.
- Cúpulas
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Santa Sofía, Constantinopla (532-562, 33 m)
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Santa Maria del Fiore, Florencia (1420-1436, 44 m)
- Rome - St.Peter's Basilica - Dome as seen from the Passetto at night 0988.jpg
San Pedro de Roma (1546-1590, 41 m)
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San Pablo de Londres (1676, 31 m)
- MADRID BASILICA DE SAN FRANCISCO DE ASIS CUPULA CENTRAL 16-12-2007.jpg
San Francisco el Grande, Madrid (1761-1770, 33 m)
Campanario[editar | editar código]
Es característico de las iglesias tener uno o varios campanarios.
Una característica que tienen muchos templos italianos es que el campanario no está unido a la iglesia, sino separado, a pocos metros de la misma.
Orientación[editar | editar código]
Desde el cristianismo primitivo, la oración litúrgica se practicó mirando hacia el oriente (fuera o no esa la dirección de Tierra Santa), y la orientación arquitectónica de las iglesias se hace con la cabecera hacia el oriente, de modo que la luz de la mañana ilumina el altar mayor. Tal costumbre puede entenderse como herencia de determinadas prácticas de la religión romana (Ex Oriente Lux -"del Este viene la Luz"-), e incluso un Padre de la Iglesia como Tertuliano recoge esta posibilidad de interpretación (una continuidad sincrética de los cultos solares), aunque sea para negarla.[37] También puede entenderse como herencia de la religión judía (la orientación de la oración y las sinagogas hacia el Este -mizrah-).[38] En la hermenéutica bíblica no se interpreta esta dirección como la de Jerusalén, sino como la del "Sol Naciente", que desde el siglo III se identifica simbólicamente con Cristo como "Luz del mundo" o "Sol de justicia" (Malaquías 4:2, Lucas 1:78 y Juan 8:12), a quien el cristiano espera durante su vida terrena (identificada con la noche), confiando en su venida gloriosa. Las Constituciones apostólicas prescriben que las iglesias deben construirse con sus cabeceras hacia el oriente.[39] Algunos autores especularon sobre el lugar al que se dirige esa orientación: para Gregorio de Nisa es el Paraíso terrenal;[40] para Tomás de Aquino es el lugar donde Cristo vivió y murió, que será también el lugar de donde vendrá para juzgar a la humanidad.[41]
Destacados ejemplos de la arquitectura paleocristiana de época de Constantino el Grande presentan los ábsides en su extremo occidental: en Roma, la basílica de San Juan de Letrán, San Pedro del Vaticano, San Pablo Extramuros -en su configuración original- y la basílica de San Lorenzo Extramuros; en Oriente la Basílica de la Resurrección de Jerusalén y las basílicas de Tiro y de Antioquía. No se ha establecido con seguridad la causa de ello (podría responder a la liturgia de la época -el oficiante se disponía de cara al pueblo y no al contrario, como se estableció posteriormente-, o a otras razones). Fueron construcciones posteriores las que fijaron el modelo orientado hacia el levante: la remodelación de San Pablo Extramuros, San Pietro in Vincoli y las basílicas de Rávena.[40]
Esta orientación de las iglesias cristianas hacia el levante se mantuvo durante la Edad Media, y se mantiene todavía en el cristianismo oriental. En el cristianismo occidental no se tiene en cuenta desde el siglo XVI (Reforma protestante y Contrarreforma católica).
En la arquitectura de los monasterios, los claustros y las dependencias que los rodean se suelen situar en el lado sur de las iglesias, lo que determina la orientación general del conjunto. Lo mismo suele ocurrir con los claustros anejos a las iglesias catedrales y otras iglesias no monásticas.[42]
Véase también[editar | editar código]
Notas[editar | editar código]
- ↑ Real Academia Española. «iglesia». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
- ↑ Ανδρέας Μάμουκας, 1859, Τα Μοναστηριακά, ήτοι οδηγίαι, νόμοι, Βασιλικά διατάγματα, Συνοδικαί και υπουργικαί εγκύκλιοι, περί της διοικήσεως των εν τη Ελλάδι μοναστηρίων και περί της διαχειρίσεως της περιουσίας αυτών. Άννα Λιβέρη, 2010 Ζακυνθινά Μοναστήρια. Ελληνικά μοναστήρια
- ↑ D. A. Carson, Worship: Adoration and Action: Adoration and Action, Wipf and Stock Publishers, USA, 2002, p. 161
- ↑ Jeanne Halgren Kilde, Sacred Power, Sacred Space: An Introduction to Christian Architecture and Worship, Oxford University Press, USA, 2008, p. 193
- ↑ Harold W. Turner, From Temple to Meeting House: The Phenomenology and Theology of Places of Worship, Walter de Gruyter, Alemania, 1979, p. 258
- ↑ Justin G. Wilford, Sacred Subdivisions: The Postsuburban Transformation of American Evangelicalism, NYU Press, USA, 2012, p. 78
- ↑ Anne C. Loveland, Otis B. Wheeler, From Meetinghouse to Megachurch: A Material and Cultural History, University of Missouri Press, USA, 2003, p. 2
- ↑ Peter W. Williams, Houses of God: Region, Religion, and Architecture in the United States, University of Illinois Press, USA, 2000, p. 125
- ↑ Murray Dempster, Byron D. Klaus, Douglas Petersen, The Globalization of Pentecostalism: A Religion Made to Travel, Wipf and Stock Publishers, USA, 2011, p. 210
- ↑ Mark A. Lamport, Encyclopedia of Christianity in the Global South, Volume 2, Rowman & Littlefield, USA, 2018, p. 32
- ↑ Anne C. Loveland, Otis B. Wheeler, From Meetinghouse to Megachurch: A Material and Cultural History, University of Missouri Press, USA, 2003, p. 149
- ↑ Annabelle Caillou, Vivre grâce aux dons et au bénévolat, ledevoir.com, Canadá, 10 de noviembre de 2018
- ↑ Helmuth Berking, Silke Steets, Jochen Schwenk, Religious Pluralism and the City: Inquiries into Postsecular Urbanism, Bloomsbury Publishing, UK, 2018, p. 78
- ↑ George Thomas Kurian, Mark A. Lamport, Encyclopedia of Christianity in the United States, Volume 5, Rowman & Littlefield, USA, 2016, p. 1359
- ↑ Cameron J. Anderson, The Faithful Artist: A Vision for Evangelicalism and the Arts, InterVarsity Press, USA, 2016, p. 124
- ↑ Doug Jones, Sound of Worship, Taylor & Francis, Abingdon-on-Thames, 2013, p. 90
- ↑ William H. Brackney, Historical Dictionary of the Baptists, Scarecrow Press, USA, 2009, p. 61
- ↑ Wade Clark Roof, Contemporary American Religion, Volume 1, Macmillan, UK, 2000, p. 49
- ↑ Nacional, Biblioteca del Congreso. «Biblioteca del Congreso Nacional | Ley Chile». www.bcn.cl/leychile (en English). Consultado el 9 de noviembre de 2020.
- ↑ "Ecclesiastical Architecture". Catholic Encyclopedia. fuente citada en Churc architecture
- ↑ International Architecture database. Fuente citada en List of oldest church buildings
- ↑ Antonio Blanco Freijeiro, La basílica cristiana, en Artehistoria.
- ↑ La basílica Opimia, del Foro Romano, había sido derribada en tiempo de Tiberio para agrandar el templo de la Concordia (Roma). Éste no era una basílica, ni consta que se reutilizara como templo cristiano. En cuanto a la "basílica de Paulo", se refiere a la Basilica Paulii (la tercera de las denominaciones con las que se conoce la Basilica Fulvia o Aemilia. No debe confundirse con la Basílica de San Pablo Extramuros, cristiana. Hubo otras basílicas civiles romanas, como la Basílica de Constantino-Majencio, la Basílica Ulpia y la Basílica de Junio Baso (la más tardía, del 331, que en el siglo V se transformó en la iglesia de Santa Andrea Catabarbara).
- ↑ La basílica de San Salvador y de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista es la catedral de Roma y la primera de las iglesias de la cristiandad. Fue construida por el emperador Constantino entre los años 313 al 318. Josep Domingo, Peregrinar a Roma: las siete iglesias, pg. 40.
- ↑ Existe una festividad denominada "Dedicación de las Basílicas de San Pedro y San Pablo", celebrada el 18 de noviembre (santoral de catholic.net).
- ↑ Antonio Lobera, El porqué de todas las ceremonias de la Iglesia y sus misterios, Sierra y Martí, 1791, pg. 102-103
- ↑ Webdocumentaire sur la cathédrale de Strasbourg. Fuente citada en Architecture chrétienne du Moyen Âge
- ↑ Diccionario de la Arquitectura española. En: Historia de la Arquitectura Española, volumen 6. Editorial Planeta, año 1987
- ↑ «Acepción 21 de pie (Diccionario de la lengua española).».
- ↑ Real Academia Española. «Transepto». Diccionario de la lengua española (23.ª edición).
- ↑ «Transepto - Enciclopedia Católica». ec.aciprensa.com. Consultado el 13 de agosto de 2024.
- ↑ Pérez, Ricardo Moreno (29 de agosto de 2016). «Transepto · Valencia Actua». Valencia Actua. Consultado el 13 de agosto de 2024.
- ↑ Eduardo Carazo, Juan Miguel Otxotorena Elicegui, (1995), Arquitecturas centralizadas el espacio sacro de planta central : diez ejemplos en Castilla y León, Valladolid : Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, ISBN 84-7762-454-2
- ↑ Miguel Cortés Arrese, (2004), Elogio de Constantinopla, Primera, Universidad Castilla La Mancha, Ed. Estudios.
- ↑ RUIZ SOUZA, J. C., «El palacio de los Leones de la Alhambra: ¿madrasa, zawiya y tumba de Muhammad V?», Al-Qantara, XXII, 2001.
- ↑ Historias de la Justicia - Iglesias Juraderas - 30/09/09 en RNE. Juan Delmas, Las iglesias juraderas en Revista Bascongada
- ↑ Apologeticus pro Christianis, cap. XVI, citado en Plantilla:CathEncy
- ↑ "Mizrah" (1997). Encyclopedia Judaica. Fuente citada en Mizrah
- ↑ II, 7, citado en Plantilla:CathEncy
- ↑ 40,0 40,1 Plantilla:CathEncy
- ↑ Summa Theologiae, II-II, Q. lxxxiv, a. 3, citado en Plantilla:CathEncy
- ↑ The Eschatological Dimension of Church Architecture: The Biblical Roots of Church Orientation.
Referencias[editar | editar código]
- (en alemán) Luigi Monzo, croci e fasci - Der italienische Kirchenbau in der Zeit des Faschismus, 1919-1945, 2 volúmenes, tesis doctoral, Karlsruhe Institute of Technology, 2017.[1]
- Pedro María Garín Urionabarrenechea, Legislación de la Iglesia católica, Universidad de Deusto, 2009, ISBN 8498308259 y 9788498308259, 576 páginas.[2]
- Sobrino, Miguel (2009). Catedrales. La Esfera de los Libros. ISBN 9788497348683.
- CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO: Juan Pablo II, 25 de enero de 1983.[3][4][5]
- ↑ Monzo, Luigi: croci e fasci – Der italienische Kirchenbau in der Zeit des Faschismus, 1919-1945, 2 volúmenes, tesis doctoral, Karlsruhe Institute of Technology, 2017.
- ↑ Pedro María Garín Urionabarrenechea, Legislación de la Iglesia católica, Universidad de Deusto, 2009, ISBN 8498308259 y 9788498308259, 576 páginas.
- ↑ CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO: Juan Pablo II, sitio digital 'Vaticano', 25 de rnero de 1983.
- ↑ Derecho Canónico: Ley Canónica Archivado el 29 de marzo de 2018 en Wayback Machine., sitio digital 'Corazones'.
- ↑ CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO: Ley Canónica, sitio digital 'Corazones'.