Historia del islam

De Enciclopedia Salmantina

Arabia preislámica[editar | editar código]

Arabia preislámica.

La península de Arabia, en las centurias previas a la llegada de Mahoma, estaba escasamente poblada por habitantes de habla árabe, la mayoría eran beduinos, pastores nómadas organizados por tribus. Aunque hasta el siglo VII, amplias zonas desérticas en la actualidad, como el territorio de Banu Hanifa en Arabia Central, producían suficiente cereal como para generar asentamientos de agricultores.

Tradicionalmente la zona más fértil se situaba en el sur de Arabia, la actual Yemen, conocida como la Arabia feliz. Este potencial agrario permitió trascender la organización tribal y dio lugar a la aparición de auténticos reinos, que desarrollaron toda una infraestructura hidráulica, que permitió cierto desarrollo demográfico en la región. En el norte el comercio también permitió el desarrollo de ciertos centros urbanos, la futura Medina cobró importancia como enclave estratégico entre las rutas caravaneras del norte. La Meca hizo lo propio, pero como centro de peregrinación en torno a la Kaaba. Más al norte, como puentes de contacto entre los grandes imperios en guerra permanente, el Imperio bizantino y el Imperio persa, fueron surgiendo estructuras estatales, los reinos de gassaní y lajmí.[1]

El aumento de la conflictividad bélica entre el norte y sur de Arabia en los años previos a Mahoma, no se debió como sugiere la historiografía tradicional a un enfrentamiento entre quaysíes y yemeníes, árabes del norte y sur respectivamente, sino a enfrentamientos entre las diferentes tribus del norte y del sur, fruto de la presión demográfica. En este contexto, bajo la durísima vida que impone el desierto, la asabiyya o solidaridad tribal fue fundamental en la supervivencia y desarrollo posterior del islam. Esto favoreció que la mayor parte de la Península arábiga se organizase en tribus y clanes, al margen de una estructura estatal (excepto lo mostrado en el párrafo anterior), aunque a través del Kisrá, un texto generado por la embajada persa en Arabia, muestra cómo va surgiendo, progresivamente, una identidad árabe que se irá superponiendo a la tribal.[1]

En ese tiempo, la mayoría de los árabes eran seguidores de las religiones politeístas, aunque unas pocas tribus seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) o zoroastrianismo. La ciudad de La Meca era un centro religioso para algunos politeístas árabes norteños, ya que contenía el muro sagrado del Zamzam y un pequeño templo, la Kaaba.

Auge del califato (632-750)[editar | editar código]

Los califas ortodoxos (632-661)[editar | editar código]

La destrucción de Bagdad en 1258 por Hulagu Kan se considera tradicionalmente el final aproximado de la Edad de Oro.

La historia del islam comienza en la Arabia del siglo VII con la predicación del profeta Mahoma, seguida de la violenta conquista de los mayores Estados de la época: el imperio persa sasánida, buena parte del Imperio romano y el reino visigodo.

Omar fue sucedido por Uthman ibn Affan, otro de los primeros seguidores de Mahoma. Bajo Uthman, el Nuevo califato se vio sumido en una guerra civil a la que se le llamó la Fitna, o desorden. Muchos de los familiares y primeros seguidores de Mahoma estaban descontentos con Uthman, porque sentían que estaba favoreciendo indebidamente a sus parientes y actuando menos como un líder religioso y más parecido a un rey. Soldados rebeldes mataron a Uthman y ofrecieron el liderazgo a Ali ibn Abi Talib, el primo y yerno de Mahoma. El período del califato de Ali ibn Abi Talib fue aquel en que asumió directamente la carga y dirección de la comunidad. Fue una etapa extremadamente importante para el Estado Islámico pues intentó, en un lapso de tiempo muy corto, poner en práctica su concepción de gobierno, de la sociedad civil, de los lazos que unían a sus miembros así como de su concepción de la vida doctrinaria, intelectual y espiritual de la comunidad.[2]

El califato omeya (661-750)[editar | editar código]

Ali murió a manos de un asesino jariyí, y los omeyas reclamaron el califato. Ellos lograron retener el liderazgo de la mayoría de los musulmanes por varias generaciones, pero salvo por un breve período, nunca volvieron a gobernar sobre un imperio islámico no dividido. La fe islámica divergió también, separándose en las principales de la actualidad: los suníes y los chiíes.

Siglos VIII-XV[editar | editar código]

En la historia del islam existen diversas dinastías que se disputaron los califatos o el liderazgo del islam y muchos Estados islámicos que ofrecían una mínima o ninguna obediencia al califa.

No obstante, el imperio de los califas abasíes y el de los turcos selyúcidas se contaban entre los más poderosos de su época. Después de la desastrosa derrota de los bizantinos en la batalla de Manzikert en 1071, la Europa cristiana llevó a cabo diversas cruzadas. Tras la Primera Cruzada, los occidentales lograron capturar y gobernar por algún tiempo Jerusalén. Saladino, sin embargo, restableció la unidad islámica en el Oriente Próximo y derrotó a los chiíes fatimíes.

Edad Moderna[editar | editar código]

Siglo XVIII[editar | editar código]

Batalla de Lepanto, victoria de la Liga Santa sobre la flota del Imperio otomano.

En el XVIII, hubo tres grandes imperios musulmanes: el otomano en torno a Turquía, Oriente Próximo, el Mediterráneo y los Balcanes; el safaví en Irán, Irak, la Armenia histórica, el Cáucaso y Afganistán; y el mogol en el Indostán.

Los orígenes de la chía de los ulemas[editar | editar código]

Durante el siglo XVIII, en Irán, la resolución de la controversia entre ajbaríes y usulíes establecía las bases para el futuro desarrollo de la chía de los ulemas.

Al-Wahhab y el nacimiento del wahabismo[editar | editar código]

Al mismo tiempo que, en Irán, la resolución de la controversia entre ajbaríes y usulíes establecía las bases para el futuro desarrollo de la chía de los ulemas, aparecía en Arabia el wahabismo, una corriente fundamentalista derivada de la sunna, profundamente hostil al sufismo, al credo chií, a cualquier desviación, real o aparente, del monoteísmo y a cualquier “innovación”. Todas estas manifestaciones eran consideradas heréticas por el fundador de la escuela wahabí, Muhámmad ibn Abd-al-Wahhab (1703-1792), quien parece que estudió durante un tiempo en Isfahán. A su regreso, predicó lo que sus seguidores consideran los genuinos principios del Islam, tal como los expusieran Mahoma y los primeros conversos.

Aliado con la familia Al-Saúd, el wahabismo prendió con fuerza en Arabia hasta principios del siglo XIX. Los wahabíes arrasaron con devastador fervor santuarios y tumbas, y saquearon Kerbala en 1802, hecho que supuso una profunda afrenta para los musulmanes chiíes. En 1818, las tropas otomanas derrotaron a las fuerzas de los Al-Saúd y recuperaron el control de la península Arábiga y de los lugares sagrados. Pero la familia Al-Saúd y los wahabíes se alzarían de nuevo con el poder en el siglo XX.

Siglo XIX[editar | editar código]

En el siglo XIX, estos imperios habían caído bajo la dominación del poder político y económico de Europa. Después de la Primera Guerra Mundial, el remanente del Imperio otomano fue dividido en protectorados o esferas de influencia europeas. El islam y el poder político del islam han experimentado un resurgimiento en el siglo XX, en buena medida gracias al petróleo. Sin embargo, las relaciones entre Occidente y cierto número de Estados de mayoría musulmana siguen siendo precarias cuando no tensas.

Edad Contemporánea[editar | editar código]

Luego de las pérdidas posteriores a la Primera Guerra Mundial, los restos del Imperio otomano son esparcidos con los protectorados europeos. Desde entonces la mayoría de las sociedades musulmanas se han convertido en naciones independientes, y han adquirido prominencia nuevos temas, como la riqueza petrolera y las relaciones con el Estado de Israel.

Si bien el más famoso movimiento del islam en tiempos recientes ha sido el fundamentalismo islámico, existen diversas corrientes liberales que ven como alternativa el alinear al islam con los tiempos contemporáneos.

Este movimiento no está dirigido a cuestionar los fundamentos del islam, sino que trata de aclarar malas interpretaciones o abrir paso a la renovación del islam como un centro moderno de pensamiento y libertad.

Antiguo cementerio musulmán en La Coruña, Galicia (España) donde fueron enterrados los combatientes moros del bando franquista.

Véase también[editar | editar código]

Notas[editar | editar código]

  1. 1,0 1,1 RAMÍREZ DEL RÍO, José (2002). «La estructura tribal de la Arabia preislámica y su reflejo en las fuentes andalusíes». La orientalización de Al-Andalus. Los días de los árabes en la Península Ibérica. Sevilla: Universidad de Sevilla. pp. 29-44. ISBN 84-472-0755-2. 
  2. «El IMAM ‘ALI (el Príncipe de los Creyentes)». Islamoriente. 2015. 

Referencias[editar | editar código]

  • Axworthy. Irán. Taurus.