Economía del conflicto

De Enciclopedia Salmantina
Guernica, de Pablo Picasso. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La economía del conflicto es un área de estudio dentro de la economía dedicada al análisis de los factores determinantes del conflicto, sus consecuencias económicas y sociales, y las herramientas de política pública orientadas a su prevención o a la mitigación de sus costes. La disciplina emplea enfoques conceptuales y empíricos para entender las dinámicas bélicas, las insurgencias y las migraciones forzadas, contribuyendo al debate informado entre investigadores, responsables políticos y la sociedad general.[1]

El cuerpo teórico e investigación empírica sobre este campo se articula en torno a tres ejes fundamentales:[1]

  1. Factores desencadenantes del conflicto y mecanismos de prevención.
  2. Efectos directos e indirectos de las guerras a nivel micro y macroeconómico.
  3. Consecuencias sobre las personas desplazadas y la identidad de grupos afectados de forma directa o indirecta.

Factores determinantes y prevención del conflicto

El estudio de las causas del conflicto abarca factores biológicos, socioeconómicos, de información y de distribución geográfica:

  • Morbilidad y disposición al riesgo: Un entorno con alta morbilidad endémica incrementa la propensión de los individuos a asumir riesgos y participar en actividades violentas, reduciendo su disposición hacia la cooperación pacífica[2].
  • Mercado matrimonial y coste de oportunidad: La participación en insurgencias (como se observa en el conflicto con Boko Haram en Nigeria) se encuentra vinculada a la degradación de las perspectivas en el mercado matrimonial. La pérdida del atractivo de una vida civil casada incentiva el alistamiento de hombres jóvenes en grupos armados. Este fenómeno se acentúa en contextos de poligamia extendida —debido a la mayor competencia por mujeres y el aumento del precio de la novia— y cuando los grupos insurgentes entregan novias secuestradas[3].
  • Información y cooperación civil: La población civil, aun mostrando hostilidad hacia fuerzas ocupantes, puede cooperar en la prevención de la violencia si se aplican campañas de información adecuadas. Durante la guerra de Afganistán, el uso de campañas de radio por parte de fuerzas estadounidenses logró que los civiles colaboraran desactivando bombas en carreteras colocadas por los talibanes[4].
  • Proximidad espacial y divisiones étnicas: En conflictos étnicos, la cercanía geográfica entre grupos opuestos es un determinante crítico de la violencia. La introducción de barreras al contacto entre distintas etnias reduce sustancialmente el conflicto, aunque estos beneficios pueden compensarse con la pérdida de ventajas de la cooperación a largo plazo generada por el contacto previo[5].

Efectos y consecuencias del conflicto

Los conflictos armados generan distorsiones profundas en los mercados, las instituciones, la estabilidad macroeconómica y las identidades nacionales:

Impacto en insumos productivos y crecimiento

La guerra incrementa considerablemente los costes empresariales para aprovisionarse de insumos productivos en el mercado internacional. Como respuesta, las empresas sustituyen las importaciones por insumos locales, canal que explica una proporción sustancial de la caída en la producción económica (como ocurrió en Palestina durante la Segunda Intifada)[6].

Cambios fronterizos y reubicación de poblaciones

La alteración de fronteras y las expulsiones masivas dejan huellas duraderas. La expulsión forzada de alemanes étnicos de Checoslovaquia tras la Segunda Guerra Mundial generó un impacto negativo de largo plazo en las comunidades de origen, sin que la migración interna lograse reequilibrar las diferencias entre regiones tras más de seis décadas[7].

Incertidumbre macroeconómica e hiperinflación

El grado de incertidumbre respecto al compromiso fiscal futuro ejercido por los gobiernos durante un conflicto armado actúa como un predictor de episodios de hiperinflación posteriores. Tras la Primera Guerra Mundial, la imposibilidad de asumir compromisos fiscales sólidos, agravada por negociaciones prolongadas sobre el pago de reparaciones de guerra, derivó en presiones hiperinflacionarias en los países involucrados[8].

Desarrollo institucional a largo plazo

A pesar de los costes a corto plazo, el conflicto puede impulsar la formación de instituciones sólidas. En la India contemporánea, la exposición a conflictos precoloniales muestra un efecto positivo y robusto en la capacidad del Estado y en el desarrollo económico a largo plazo[9].

Formación de identidades supranacionales

La percepción de amenazas externas influye en la cohesión colectiva. La invasión rusa de Ucrania en 2014 fortaleció el sentido de identidad europea y elevó el respaldo a las políticas de la Unión Europea entre los ciudadanos de los estados miembros fronterizos[10].

Impacto en personas desplazadas y grupos de identidad

El conflicto afecta directamente a los desplazados e indirectamente a personas que comparten identidades con las partes involucradas:

  • Brecha socioeconómica de los desplazados: Las expulsiones masivas, como la de los alemanes étnicos de Europa del Este hacia Alemania Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, crean brechas socioeconómicas persistentes respecto a la población nativa. Estas diferencias se reducen en aquellos migrantes que transitan hacia nuevas ocupaciones y adquieren nuevas competencias[11].
  • Políticas de integración: Las políticas gubernamentales de inmigración y naturalización permiten atenuar los costes del desplazamiento. En Alemania, la aplicación de estos marcos favoreció la integración efectiva de los migrantes, con especial impacto entre las mujeres[12].
  • Efectos indirectos en minorías: Los conflictos repercuten en poblaciones que comparten rasgos identitarios con los actores en pugna sin estar directamente involucradas. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la hostilidad antimusulmana en Estados Unidos dificultó la integración económica y social de la población musulmana en dicho país[13].

Fuentes estadísticas

Véase también

Notas

  1. 1,0 1,1 Manacorda, Marco; Zhuravskaya, Ekaterina (2022). «Virtual Issue on the Economics of Conflict». The Economic Journal. 
  2. Cervellati, M. et al. (2017). «Endemic morbidity and conflict across the globe». The Economic Journal. 
  3. Rexer, J. (en prensa). «Opportunity cost and insurgency participation». The Economic Journal. 
  4. Sonin, K.; Wright, A. (2022). «US radio campaigns and civilian cooperation in Afghanistan». The Economic Journal. 
  5. Mueller, H. et al. (2022). «Spatial proximity and violent outcomes in ethnic conflicts». The Economic Journal. 
  6. Amodio, F.; Di Maio, M. (2018). «Sourcing productive inputs and economic growth in Palestine during the Second Intifada». The Economic Journal. 
  7. Testa, P. (2021). «Forced outmigration of ethnic Germans and long-term effects on origin communities». The Economic Journal. 
  8. Lopez, J. A.; Mitchener, K. J. (2021). «Macroeconomic uncertainty during WWI and post-war hyperinflation». The Economic Journal. 
  9. Dincecco, M. et al. (2022). «Pre-colonial conflict, state capacity and economic outcomes in India». The Economic Journal. 
  10. Gehring, K. (2021). «External threat and the emergence of European identity». The Economic Journal. 
  11. Bauer, T. et al. (2013). «Economic integration of forced migrants in West Germany». The Economic Journal. 
  12. Gathmann, C.; Keller, N. (2018). «Naturalisation, immigration policies and migrant integration». The Economic Journal. 
  13. Gould, E. D.; Klor, E. F. (2016). «Anti-Muslim animosity and economic and social integration after 9/11». The Economic Journal. 

Referencias