Vivienda
La vivienda es un edificio cuya principal función es ofrecer refugio y habitación a las personas, protegiéndolas de las inclemencias del clima y de otras amenazas. Otras denominaciones de vivienda son: apartamento, aposento, casa, domicilio, estancia, hogar, lar, mansión, morada, piso, etc.
El ser humano siempre ha tenido la necesidad de refugiarse para contrarrestar las condiciones adversas de vivir a la intemperie. En la prehistoria, para protegerse del clima adverso o las fieras, solía refugiarse en cuevas naturales. Tradicionalmente, en el mundo rural eran los propios usuarios los responsables de construir su vivienda, según sus propias necesidades y usos a partir de los modelos habituales de su entorno y de los materiales disponibles en la zona; por el contrario, en las ciudades, era más habitual que las viviendas fueran construidas por artesanos o arquitectos especializados. En los países desarrollados, el diseño de las viviendas ha pasado a ser competencia exclusiva de arquitectos e ingenieros, mientras que su construcción es realizada por empresas y profesionales específicos, bajo la dirección técnica del arquitecto y/u otros técnicos.
Funciones
Generalmente se suele admitir que cada vivienda es ocupada por una familia, pero esta idea debe matizarse: hay distintos tipos de familia y hay viviendas que son ocupadas por varias familias. Hoy por hoy, y debido a la situación económica, existen las denominadas viviendas compartidas, que son utilizadas de forma comunitaria por varias personas sin ninguna clase de relación familiar.
Conceptos y mitos del habitar humano
Algunos conceptos clave, su significación y su historia: domesticidad, espacio privado / espacio público, intimidad, confort, hogar, habitar / hábitat, etc. Definiciones de la casa.
La primera función de la vivienda es proporcionar un espacio seguro y confortable para resguardarse. El clima condiciona en gran medida tanto la forma de la vivienda como los materiales con que se construye, incluso las funciones que se desarrollan en su interior. Los climas más severos exigen un mayor aislamiento del ambiente exterior mientras que, por otra parte, se tiende a realizar el mayor número posible de actividades en el entorno controlado y confortable de la vivienda; por el contrario, en climas más benignos las exigencias de climatización son mucho más reducidas y, además, gran parte de las actividades cotidianas se realizan fuera de la vivienda.
Arquetipos míticos y sus derivaciones: la cabaña, la tienda, la caverna.
Vivienda singular
Líneas históricas generales: de la domus romana a la villa contemporánea. La idea histórica de casa y sus permanencias en la contemporaneidad.
La villa y su relación con la naturaleza: de Palladio a Le Corbusier
La evolución histórica y la creciente complejidad de los programas domésticos en vivienda singular
El paradigma oriental: la casa japonesa y su influencia en la reflexión occidental
Casos de estudio:
- Cragside.
- Alison y Peter Smithson, Hexenhaus.
- Antonio Jiménez Torrecillas, casa para Luis García Montero y Almudena Grandes.
Vivienda colectiva
En el mundo desarrollado se habla de vivienda colectiva, frente a vivienda singular, para referirse a edificios que albergan varias viviendas.
Breve desarrollo histórico general
La cuestión de la vivienda obrera. Mietkaserne y tenements. Propuestas desde el Movimiento moderno.
Décadas de 1950 y 1960
En España, el gran desarrollo de la vivienda colectiva se dio en las décadas de 1950 y 1960, como consecuencia de una intensa migración desde el ámbito rural hacia el urbano. Los edificios de esta época son normalmente bloques exentos, de cuatro o cinco alturas, sin ascensor. Se disponen en hileras paralelas con espacios ajardinados entre medias. Urbanísticamente, a menudo respondían al concepto actual de supermanzana. Esta es una versión modesta del racionalismo europeo de la época. El planteamiento busca ofrecer un entorno saludable y ordenado. Sin embargo, la ejecución es pobre, por los medios de que se disponían, los materiales de baja calidad y la falta de normativa técnica. Un ejemplo es el barrio de El Carmen Rojo en Salamanca.
A nivel urbanístico, la referencia legal es la ley del suelo de 1956, que fue la primera gran ley urbanística en España; pero en la práctica el objetivo era edificar rápido y barato. No obstante, algunas de estas promociones fueron diseñadas por grandes arquitectos de la época. Hubo un bum de construcciones de vivienda social construida a través del Instituto Nacional de la Vivienda que canalizaba ayudas, préstamos y exenciones fiscales.
Las viviendas son humildes, pero funcionales. Normalmente, en torno a unos 55-65 metros cuadrados, con tres dormitorios, un salón, una cocina independiente con ventana propia y un único baño. Están pensadas para familias numerosas, como eran habituales en la época. Muchas se entregaban sin algunos acabados, esperando que los propios inquilinos completaran la obra. No hay garajes ni ascensores. A menudo tampoco hay calefacción. El suelo suele ser de terrazo y las carpinterías son metálicas. La fontanería es sencilla, con una única bajante para baños y cocinas. En muchas ocasiones el núcleo de la escalera estaba al aire, para abaratar costes. No contaban con aislamiento térmico o acústico. (En la actualidad, muchos de estos bloques están revistiendo sus fachadas para mejorar el aislamiento.)
En esta época se generaliza la fachada de ladrillo visto, que tendría un éxito de largo recorrido en España, hasta la década de 2010. El ladrillo es un buen aislante acústico y es un material barato que sirve como material de construcción y como revestimiento final, es decir, no es necesario enlucirlo porque necesita poco mantenimiento. Por ello, es doblemente barato, desde el punto de vista de la construcción y desde el punto de vista del revestimiento. Esto lo hacía especialmente adecuado a la finalidad de los bloques de vivienda colectiva de esta época, y marcó una estética que se mantendría durante décadas en España.
Estas viviendas marcan el inicio de una arquitectura funcionalista, despojada de ornamento y centrada en lo esencial. A pesar de su humildad, eran dignas para los estándares de la época.
Décadas de 1970 y 1980
En las décadas de 1970 y 1980 la población urbana siguió aumentando. Esto generó nueva demanda de vivienda. La gran crisis habitacional se había resuelto, y ahora se buscaba sobre todo mejorar las condiciones de vida. El reconocimiento del derecho a una vivienda digna influiría en las regulaciones posteriores. Socialmente, las familias tendieron a reducir su tamaño. El número de hijos iba disminuyendo. Eso cambió las preferencias: se buscaba más calidad y más comodidad. Urbanísticamente se sigue apostando por bloques de vivienda en hilera, pero normalmente con mayor densidad. Las edificaciones empiezan a ganar altura, alcanzando ocho, diez o hasta quince plantas, aprovechando las normativas que permitían mayor densidad. Se empiezan a crear manzanas abiertas, con bloques en forma de L o en forma de U, que empiezan a delimitar espacios ajardinados interiores. Un hecho clave de este periodo fue la popularidad del automóvil privado.
Normativamente, a partir de 1977 se publican las primeras Normas Básicas de la Edificación (NBE). En esta época algunas ciudades empiezan a exigir ascensores en edificios de más de cuatro alturas, y mejores condiciones higiénicas: sobre todo ventilación en baños y en cocinas, y patios de luz con unas dimensiones mínimas. Los bloques construidos en la década de 1980 ya suelen contar con calefacción, central o individual, y en muchos casos con garaje subterráneo. Tipológicamente, convivieron varios modelos. Persistió el bloque abierto en supermanzana, pero también regresó el bloque cerrado de manzana para reconstruir un centro urbano continuo. En las fachadas se sigue utilizando el ladrillo visto, pero se intenta darle un tratamiento más artístico: el ladrillo es generalmente más oscuro y con aparejos más trabajados. En pisos grandes aparecen los dos baños. Hay pasillos distribuidores, cocinas con zona de office. Los salones empiezan a tener terrazas. Hay armarios empotrados. En estas viviendas es común también ver dobles circulaciones, como por ejemplo cocinas con dos puertas, que da más dinamismo al espacio. Las superficies oscilan entre los 75 y los 90 metros cuadrados. Empieza a cuidarse más la orientación de las viviendas.
Décadas de 1990 y 2000
El tercer gran periodo constructivo de vivienda colectiva en España es el de las décadas de 1990 y 2000, marcadas por un intenso crecimiento económico en España. El crédito era barato, lo que disparó la construcción y compra de vivienda, impulsada también por la inmigración extranjera. Las viviendas eran cada vez más grandes, mientras que las familias eran cada vez más pequeñas. Se generalizan las zonas comunes con piscina, zona infantil, gimnasio, portero y jardines privados, y siempre con garaje y con trastero. En cuanto a la distribución, los pilares del garaje son los que marcan la disposición de la estructura que después tendrán que respetar las viviendas. En las fachadas, sigue predominando el ladrillo visto.
Urbanísticamente se apuesta por una ciudad de avenidas más anchas, de manzanas cerradas, con zonas comunes interiores, y con una dependencia casi total del coche en los nuevos ensanches. Las calles estaban diseñadas para circular y para aparcar, no tanto para pasear. Los ensanches se planifican con escuelas, centros de salud, transportes, etc. Sin embargo, en muchas ocasiones estos equipamientos llegaban años o décadas más tardes. Las superficies suelen oscilar entre los 90 y los 110 metros cuadrados. Los diseños son más cuidados. Hay dos baños, cocinas independientes, terrazas amplias, salones más luminosos, un dormitorio principal con el baño en suite.
A nivel normativo, se aprueba en 1999 la Ley de Ordenación de la Edificación, que a su vez hace que en 2006 entre en vigor el Código Técnico de la Edificación, que marca un antes y un después en la edificación en España. Por primera vez se exige la eficiencia energética, un buen aislamiento, ventilación forzada, protección contra incendios, seguridad estructural y accesibilidad universal.
Décadas de 2010 y 2020
En las décadas de 2010 y 2020 hay menos construcción de obra nueva. Laa que es en gran medida similar a la de las décadas de 1990 y 2000, con algunos cambios. Entre los más relevantes se encuentra la calefacción, apareciendo la aerotermia, el suelo radiante, recuperadores de calor, etc. Se generaliza también la doble orientación, esto es, contar con dos fachadas exteriores.
Respecto a la superficie y la distribución, las nuevas construcciones tienden a reducir su tamaño. Pasan a ser de 70 u 80 metros cuadrados para tres dormitorios. La cocina deja de ser independiente y pasa a ser abierta, integrada dentro del salón y sin ventana propia. Se pierde en muchas ocasiones el hall de entrada. A cambio, las zonas comunes se amplían.
Un cambio de poca relevancia arquitectónica, pero muy visible, es el de la estética exterior de los edificios. Frente a la fachada de ladrillo visto, que predominaba en la construcción de vivienda colectiva desde la década de 1950, se generaliza ahora la llamada «fachada cebra», que es una fachada blanca con ventanas grises o negras unificadas en franjas también grises o negras. Estas fachadas están hechas con paneles de composite.
La evolución del bloque de viviendas de clase media y alta, del París de Haussmann a las propuestas del Movimiento moderno.
En la España de la década de 1960, en paralelo al auge de la vivienda social también se produjo un bum en la construcción de vivienda para las clases medias y altas. La vivienda de clase alta siempre tiene dos accesos: el de servicio y el acceso a la vivienda. A su vez, la vivienda está dividida en tres áreas: la zona de día, la de servicio y la zona de noche o de habitaciones. La zona de vivienda principal incluye salones, despachos, bibliotecas, comedores, a veces habitaciones con baño en suite. Las bibliotecas y despachos siempre se colocan lo más cerca posible de la entrada, de manera que un profesional liberal pueda recibir clientes sin que estos tengan que pasar por zonas más íntimas de la vivienda. El área de servicio tiene acceso a la vivienda principal a través de la zona de comedor y de la zona de noche.
La zona de noche se distribuye a través de un gran pasillo que da acceso a habitaciones y baños. La zona de noche suele estar orientada a un patio interior, que es la zona más tranquila de la vivienda.
Variaciones sobre el bloque colectivo en las últimas décadas. Entre el bloque y la ciudad: breve historia de la manzana
Reciclaje de viviendas
Casos de estudio:
- Secundino Zuazo, Casa de las Flores, Madrid.
- Josep Lluís Sert, bloques de vivienda en la Roosevelt Island, Nueva York.
- Jean Nouvel, Nemausus.
Los espacios de lo doméstico
Los espacios domésticos son el reflejo de las preferencias y las posibilidades de la sociedad que los construye y los habita. El conjunto de funciones que se desarrollan en el interior de la vivienda o en sus aledaños condiciona en gran medida las diversas formas de la vivienda en las diferentes culturas. Tareas como la preparación y el cocinado de los alimentos, el lavado de la ropa, el aseo personal o el cuidado de niños y enfermos, y la forma y los medios que se emplean para realizarlas condicionan en gran medida la vivienda.
El muro y sus funciones: transparencia vs opacidad
El salón
El dormitorio
Los pasillos
Los pasillos son especialmente importantes en viviendas cuya entrada se sitúa en alguno de sus extremos. Cuando la entrada se sitúa en la zona central de la vivienda, el espacio se puede distribuir a través de un pequeño recibidor central, lo que reduce la necesidad de pasillos.
La casa-patio
Baños y cocinas
Los baños y cocinas son en conjunto conocidos como las «estancias húmedas» de la vivienda.
Ventanas, puertas, umbrales. Balcones y terrazas.
Rampas y escaleras
Domesticidad y naturaleza: invernaderos, jardines y huertos urbanos.
Casos de estudio:
- la Cocina de Frankfurt de Margarete Schütte-Lihotzky.
- la vivienda de Le Corbusier en el 24NC.
- Richard Buckminster Fuller, Dymaxion House.
Mobiliario y equipamiento
Recorrido histórico sobre la relación espacio doméstico / mobiliario.
El equipamiento moderno de la vivienda: la llegada de los electrodomésticos y sus repercusiones en el espacio doméstico.
Desde mediados del siglo XX, gran parte de las funciones desarrolladas en el interior de la vivienda se han mecanizado mediante los denominados electrodomésticos, de forma que se ha sustituido por consumo energético la necesidad de espacios amplios y la dedicación exclusiva de una o varias personas a estas tareas domésticas. El último paso en esta tendencia lo constituye la domótica, que pretende automatizar el mayor número de elementos de la vivienda.
Los muebles y los modos de habitar: el interior de la casa como espacio de relación entre cuerpo y arquitectura.
Casos de estudio:
- las figuras de Charlotte Perriand y Jean Prouvé, los muralnomads de Le Corbusier.
- arquitectura y diseño en Gio Ponti.
- Charles y Ray Eames.
Casas pensadas, casas representadas
Domesticidades escritas: la casa en la literatura.
Casos de estudio: Daniel Defoe, Robinson Crusoe / Georges Perec, La vida, instrucciones de uso.
Domesticidades pintadas: la casa en la pintura.
Caso de estudio: los cuadros de interior de Vermeer de Delft, Hammershoi, Vuillard, Vallotton y Hopper.
Domesticidades filmadas: la casa en el cine.
Caso de estudio: Mon Oncle, Jacques Tati.
Algunas casas especiales
Casas de arquitectos y de artistas.
Casos de estudio: Ralph Erskine, Casa en Drottningholm / Eileen
Gray, Casa E 1027/ Adalberto Libera, Casa Malaparte.
Casas en condiciones extremas.
Caso de estudio: el iglú de Nanuk el esquimal. El hábitat troglodita.
Casas móviles 1: de la tienda al automóvil y la roulotte.
Caso de estudio: el refugio alpino de Charlotte Perriand.
Casas móviles 2: el barco. El camarote, mobilis in mobile.
Caso de estudio: los transatlánticos del primer tercio del siglo XX.
Urbanismo
En España es el alojamiento de carácter permanente destinado a satisfacer de manera habitual las necesidades vitales de habitación de una o varias personas. En relación con este concepto, se entiende por:[1]
- Vivienda colectiva: edificio de uso mayoritariamente residencial que dispone de acceso y servicios comunes para más de dos viviendas.
- Vivienda unifamiliar: edificio de uso mayoritariamente residencial que no dispone de acceso y servicios comunes para más de dos viviendas. Es una edificación desarrollada para ser ocupada en su totalidad por una sola familia, y pueden ser aisladas, pareadas o adosadas. Urbanísticamente, genera áreas de baja densidad, con bajo impacto ambiental y de infraestructuras de servicios, además de tráfico vehicular poco significativo.
- Vivienda bifamiliar. Es una edificación de dos unidades residenciales generalmente de dos plantas, que cuenta con una vivienda completa por planta para dos familias. Puede tener dos accesos independientes o conectadas entre sí por una escalera interior. Suelen tener la apariencia de una vivienda unifamiliar, pero con más de un acceso. Urbanísticamente, genera áreas de baja a media densidad, con bajo impacto ambiental y de infraestructuras de servicios, además de tráfico vehicular moderado.
- Vivienda multifamiliar. Es una edificación en la que se que agrupa tres o más viviendas independientes donde la convivencia no es una condición obligatoria, y donde el terreno es una propiedad común. Suelen contar con un régimen de propiedad horizontal o condominio, además de servicios y bienes compartidos, como: circulaciones, escaleras, ascensores, bajantes de basuras, estacionamientos, acometidas de servicios, áreas verdes y zonas sociales. Urbanísticamente, puede llegar a generar zonas de alta densidad, con impactos ambientales significativos en cuanto al mayor consumo de recursos y generación de desechos, además de un alto impacto en el paisaje urbano por la mayor altura de las construcciones, requiriendo además una red vial más amplia.
- Agrupación de viviendas. Es un conjunto de viviendas repetitivas organizadas en una unidad arquitectónica homogénea, compuesta por tres o más unidades habitacionales, unifamiliares o multifamiliares, en la cual la existencia y localización de bienes de propiedad y uso privado individual están subordinados a la localización de áreas y bienes de propiedad y uso comunal.
- Vivienda sin cocina. En la segunda mitad del siglo XIX, Melusina Fay Peirce (1836-1923) propuso un nuevo formato de casas: una que no incluyera una cocina. Fue con el fin de tratar la cocina como un espacio que necesitaba ser especializado, por fuera de la vivienda, y de esta manera extraerla del espacio privado por ser sistemas de control del estado sobre los individuos. Las primeras aplicaciones de esto se concretaron en la nueva tipología de edificios de apartamentos para hombres de negocios y para hombres jóvenes universitarios.[2]