Turistificación
La turistificación es el proceso socioespacial mediante el cual áreas urbanas habitacionales se transforman prioritariamente en espacios orientados al consumo turístico, alterando la estructura económica, social y funcional de los barrios. La turistificación implica la sustitución de poblaciones residentes por visitantes temporales y actividades comerciales vinculadas al ocio.[1] Este fenómeno reconfigura el tejido urbano tradicional al supeditar las necesidades cotidianas de la comunidad local a las demandas de la economía del turismo masivo.[2]
El motor principal de este proceso radica en la revalorización del suelo y el rendimiento superior que ofrece el alojamiento turístico frente al alquiler residencial de larga duración. La proliferación de plataformas digitales de alquiler vacacional ha acelerado el traspaso masivo de inmuebles hacia el mercado turístico, provocando una drástica disminución de la oferta residencial y un notable incremento en los precios del suelo y el alquiler.[3] Como consecuencia, los residentes permanentes sufren procesos de expulsión directa o indirecta al verse obligados a desplazarse a zonas periféricas debido a la inaccesibilidad económica de la vivienda.[4]
Además de los impactos sobre el mercado de la vivienda, la turistificación genera una mutación en el tejido comercial de proximidad, reemplazando tiendas tradicionales y servicios de barrio por comercios enfocados a visitantes, como franquicias, restauración rápida y tiendas de suvenires.[5] Esta homogeneización del espacio público deteriora la vida comunitaria y provoca una pérdida del patrimonio sociocultural característico de los vecindarios urbanos.[6]
En la novela El señor llega (1957), de Gonzalo Torrente Ballester, aparece el tema de la turistificación cuando el protagonista llega al barrio de Montmartre en París:
[...] como fuese temprano, se entró en la plaza. Estaba llena de americanos curiosos, sentados en las terrazas del centro. Un viejo barbudo tocaba en un violín el vals de La viuda alegre. Carlos sonrió. Años antes, la primera vez que había estado allí, le explicaron que aquel violinista viejo, que mendigaba de mesa en mesa sobre notas de vals vienés, no era más que un mendigo aparente: «Forma parte de la decoración. La Comuna libre de Montmartre le paga un sueldo, le da un piso y le deja ejercer la mendicidad mientras conserve su figura. Si perdiera la barba, sería despedido.» Montmartre pagaba sus tipos raros y conservaba su singularidad revolucionaria y romántica. Los americanos seguían viniendo en grandes autocares, y se conmovían con los falsos bohemios, las falsas prostitutas y los falsos mendigos.[7]
Véase también
Notas
- ↑ Cócola-Gant, 2018, p. 283.
- ↑ Sequera y Nofre, 2018, p. 845.
- ↑ Gil y Sequera, 2018, p. 18.
- ↑ Cócola-Gant, 2018, p. 286.
- ↑ Sequera y Nofre, 2018, p. 848.
- ↑ Gil y Sequera, 2018, p. 22.
- ↑ Torrente Ballester, Gonzalo (1982) [1957]. El señor llega. Barcelona: Círculo de Lectores. p. 19. ISBN 84-226-1486-3.
Referencias
- Cócola-Gant, Agustín (2018). Loretta Lees; Martin Phillips, eds. Tourism gentrification (en inglés). Cheltenham: Edward Elgar Publishing. pp. 281-298. Parámetro desconocido
|título-libro=ignorado (ayuda) - Gil, Javier; Sequera, Jorge (2018). «Expansión de la ciudad turística y nuevas resistencias. El caso de Airbnb en Madrid». Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales (41): 15-32.
- Sequera, Jorge; Nofre, Jordi (2018). «Shaken, not stirred: New debates on touristification and the limits of gentrification». City (en inglés) 22 (5-6): 843-855.