Turismo literario

De Enciclopedia Salmantina
Camino de la Lengua Castellana, itinerario cultural europeo del Consejo de Europa.

El turismo literario es un tipo de turismo cultural motivado por la imagen que de un lugar ha dado la literatura.

El territorio no constituye únicamente un espacio físico, sino un patrimonio integrado por componentes materiales e inmateriales donde la percepción cultural cobra un papel central.[1] La poesía ofrece una visión sentimental y simbólica, los libros de viajes aportan la mirada atenta del observador foráneo, y la novela recrea el espacio vivido.[2] De este modo, el texto literario genera destinos turísticos y actúa como guía de viaje, creando un turismo literario.[3] Por ejemplo, la imagen de La Mancha articulada en El Quijote es revalorizada después por viajeros como Augusto Jaccaci, Rubén Darío y Azorín.[4] En el ámbito urbano, se puede destacar la evolución histórica de Toledo —desde la visión ilustrada de decadencia hasta su reivindicación romántica y su consagración como capital autonómica—, así como la construcción ficticia y paisajística de Madrid y Barcelona en la narrativa contemporánea.[5]

La literatura de viajes es un recurso cultural fundamental para el diseño y diversificación de nuevos productos y rutas turísticas.[6] Por ejemplo, el poeta en lengua alemana Rainer Maria Rilke es un prototipo de homo viator cuya constante itinerancia vital respondía a la búsqueda incesante de entornos propicios para la creación literaria.[7] En su estancia en España entre 1912 y 1913, quedó fascinado por Toledo, adonde llegó tras la pista de El Greco, y residió en Ronda, donde redactó la Trilogía española.[8]

La lectura de textos literarios incentiva el deseo de viajar y transforma al lector en turista, permitiéndole modificar tanto su entorno exterior como su propio mundo interior.[9] A diferencia de las expediciones antiguas motivadas por fines estrictamente comerciales o diplomáticos, la literatura turística moderna nace en el siglo XVIII con el Grand Tour y el pensamiento ilustrado, para después alcanzar su época dorada con el Romanticismo del siglo XIX.[10] Durante este periodo, numerosos escritores foráneos —especialmente británicos y franceses— recorrieron España y plasmaron en sus obras descripciones, relatos y estereotipos sobre la realidad española que perdurarían en la iconografía turística internacional.[11] A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la expansión del ferrocarril, la navegación a vapor, las agencias de viajes como la de Thomas Cook y la popularización de las guías de viaje consolidaron la literatura viajera y su vínculo directo con la naciente industria del ocio.[12] Tras el impacto cultural del cine, las guerras mundiales y la Guerra Civil española, el país experimentó a partir de los años cincuenta e inicios de la transición un vertiginoso crecimiento del turismo masivo.[13]

Véase también

Notas

Referencias