Sevilla del siglo XVI

De Enciclopedia Salmantina

La Sevilla del siglo XVI estuvo marcada por la llegada de los españoles a América y el establecimiento en la ciudad de un monopolio artificial como vía de entrada y salida de las Indias mediante un asiento otorgado por decreto real.

División tradicional de Sevilla en parroquias, ampliamente utilizada durante el Antiguo Régimen

El descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 fue muy significativo para la ciudad, que se convertiría en el puerto de salida europeo hacia América. Era una ciudad cosmopolita y universal, con presencia de genoveses, florentinos y alemanes. A finales del siglo XV ya era uno de los principales puertos castellanos en el comercio, principalmente, con Inglaterra, Flandes y Génova. La minoría islámica sufrió un duro golpe en 1502, cuando los mudéjares fueron obligados a convertirse al cristianismo, llamándose moriscos a quienes lo hicieron, lográndose así la unidad religiosa como base de la unidad nacional.

El puerto sevillano pasó a ser el principal puerto de enlace con América manteniendo un monopolio artificial como vía de entrada y salida de las Indias mediante un asiento otorgado por decreto real. Para su administración, los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación de Indias en 1503, desde donde se dirigían y contrataban los viajes, controlaban las riquezas que entraban de América y, junto con la Universidad de Mercaderes, se regulaban las relaciones mercantiles, científicas y judiciales con el Nuevo Mundo. Esto conllevó una gran expansión urbana: 85 500 habitantes censados en 1565, de los cuales 6300 esclavos;[1] y 129 400 habitantes en 1588.[2] El sevillano Tomás de Mercado escribía en 1571:

La Casa de la Contratación de Sevilla y el trato de ella es uno de los más célebres y ricos que hay el día de hoy, o se sabe en todo el orbe universal. Es como centro de todos los mercaderes del mundo, porque, a la verdad, soliendo antes Andalucía y Lusitania ser el extremo y fin de toda la tierra, descubiertas las Indias, es ya como medio. Por lo cual, todo lo mejor y más estimado que hay en las otras partes antiguas, aun de Turquía, viene a ella, para que por aquí se lleve a las nuevas, donde todo tiene tan excesivo precio. De aquí es que arde toda la ciudad en todo género de negocios. Hay grandes y reales cambios para todas ferias, así dentro del reino como fuera, ventas y compras fiado y de contado de gran suma, muy grandes cargazones, baratas de muchos millares y cuentos, que ni Tiro ni Alejandría en sus tiempos se le igualaron.[3]

Anónimo, Vista de la ciudad de Sevilla desde Triana en el siglo XVI. Madrid, Museo de América. A través del río Guadalquivir llegaba la Flota de Indias, conformada por galeones que conectaba a la ciudad con los virreinatos americanos. El Puerto de Indias, que en el siglo XVI albergaba un gran número de embarcaciones a lo largo del río Guadalquivir. Se observa al fondo Giralda, a la izquierda el Puente de Barcas y a la derecha la Torre del Oro.

Aunque en Sevilla ya hubo una colonia de mercaderes genoveses en el siglo XII, durante el reinado de los Reyes Católicos llegaron nuevos comerciantes de Génova. Entre finales del siglo XV y comienzos del XVI se instalaron en Sevilla también inmigrantes de otros lugares, como Florencia e Inglaterra.

Durante el siglo XVI Sevilla experimenta un gran desarrollo, es el siglo monumental por excelencia de Sevilla. Gracias al río Guadalquivir y al Puerto de Sevilla, denominado en aquellos tiempos Puerto de Indias, se impulsa el período de máximo esplendor de la ciudad.

Los más importantes edificios del centro histórico son de esta época: Catedral (terminada en 1506); la Casa Lonja de cargadores a indias, el nuevo Ayuntamiento (1527-1564), el remate de la Giralda (campanario y Giraldillo: 1560-1568), el Hospital de las Cinco Llagas (1544-1601), la iglesia de la Anunciación (1565-1578), la Real Audiencia de los Grados (1595-1597), la ampliación y reforma de la medieval Casa de la Moneda (1585-87) y otros edificios nuevos como la Casa Pilatos, el Palacio de las Dueñas o la Iglesia del Salvador.

La ciudad tomó parte en el florecimiento cultural del Siglo de Oro español. Esto tendría su reflejo en las artes, en especial la arquitectura, la pintura, la escultura y la literatura.

Famosas y productivas fueron las fábricas de jabón que se constituyeron en el barrio de Triana, así como la artesanía de la seda (exportadas a toda Europa) y la cerámica, que se contaban más de cincuenta fábricas. El primer banco de la ciudad fue fundado en 1508 por los genoveses Battista y Gaspare Centurione.[4]

Gracias al mecenazgo de Catalina de Ribera se crea el Hospital de las Cinco Llagas, para reunir en una única ubicación las dependencias sanitarias existentes. También en los primeros años del siglo XVI la preocupación por contar en Sevilla con estudios superiores se plasmó en la fundación del Colegio Santa María de Jesús[5] por Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Esta institución fue el germen de la futura Universidad de Sevilla que, junto con el uso de la imprenta, propiciaron el desarrollo de un mundo literario sevillano de gran importancia.

Su condición de Puerto de Indias también la llevó a ser residencia de geógrafos y cartógrafos, como Américo Vespucio, que falleció en la ciudad el 22 de febrero de 1512. El 11 de marzo de 1526 Carlos I contrae matrimonio en la ciudad con Isabel de Portugal.[6]

Sevilla se configuró como un centro importante de las letras. La imprenta llegaría a América a través de la imprenta hispalense de Juan Cromberger. La Sevilla del Siglo de Oro contó con la presencia de personajes clave de la literatura universal como Mateo Alemán, Miguel de Cervantes y Lope de Vega.

En 1592 los jesuitas fundaron en la ciudad el Colegio Inglés de San Gregorio Magno. Su propósito era formar a misioneros ingleses que ejercerían su ministerio en su tierra natal. Esta institución desaparecería con la expulsión de los jesuitas de España en 1767.[7]

Los cambios económicos y sociales

Tomás de Mercado, que nació en Sevilla y publicó en la misma ciudad su Suma de tratos y contratos (1571), escribe:

Como puerto de mar Océano por el río de Guadalquivir, tan celebrado entre todos los autores antiguos, [...] siempre hubo en ella grandes, ricos y gruesos mercaderes y fue tenida por lugar de negociantes. Pero de sesenta años a esta parte, que se descubrieron las Indias Occidentales, se le recreció para ello una gran comodidad y una ocasión tan oportuna para adquirir grandes riquezas, que convidó y atrajo a algunos de los príncipes a ser mercaderes, viendo en ello pujantísima ganancia [...]. Así, de este tiempo acá, los mercaderes de esta ciudad se han aumentado en número, y en sus haciendas y caudales han crecido sin número. Hase ennoblecido y mejorado su estado, que hay muchos entre ellos personas de reputación y honra en el pueblo, de quienes con razón se hace y debe hacer gran cuenta, porque los caballeros por codicia o necesidad del dinero han bajado, ya que no a tratar, a emparentar con tratantes, y los mercaderes con apetito de nobleza e hidalguía han trabajado de subir, estableciendo y fundando buenos mayorazgos.[3]

Véase también

Notas

  1. Guidi Bruscoli, Francesco (2014). Bartolomeo Marchionni, «homem de grossa fazenda» (ca. 1450-1530). Firenze: Leo S. Olschki editore. ISBN 9788822263001. , p. 129.
  2. Universidad de Sevilla. «Demografía de Sevilla en el siglo XVI». Consultado el 3 de junio de 2022. 
  3. 3,0 3,1 de Mercado, 1977, p. 63.
  4. D'Ascenzo, Annalisa (2004). «I luoghi dei mercanti italiani a Siviglia (secoli XIII-XVI)». En Annalisa D'Ascenzo (ed.), ed. Mundus novus: Amerigo Vespucci e i metodi della ricerca storico-geografica : atti del convegno internazionale di studi, Roma-Firenze 27-30 novembre 2002. Genova: Brigati. pp. 143-162. ISBN 978-88-87822-18-2. 
  5. Pozo Ruiz, Alfonso; Historia del Colegio Santa María de Jesús, Universidad de Sevilla. [19-10-2008]
  6. «De la Sevilla del siglo XVI». Universidad de Sevilla. 8 de agosto de 2008. 
  7. Matilde Fernández Rojas (2013). «La Compañía de Jesús en Sevilla: el Colegio Inglés de San Gregorio Magno». UcoArte: Revista de Teoría e Historia del Arte (2): 41-66. ISSN 2255-1905. 

Referencias

  • de Mercado, Tomás (1977) [​1571​]. Nicolás Sánchez Albornoz, ed. Suma de tratos y contratos. Madrid: Instituto de Estudios Fiscales, Ministerio de Hacienda.