Parque de Huerta Otea

De Enciclopedia Salmantina

El parque de Huerta Otea es un parque público de la ciudad de Salamanca (España). Su tamaño y ubicación junto al río Tormes lo hacen más apetecible que otros muchos de la ciudad. Desde su creación, en este espacio se han invertido más de ocho millones de euros.[1]

La tranquilidad y las vistas del río Tormes son algunos de sus atractivos. El carácter familiar y joven del barrio en el que se encuentra ha marcado mucho su uso. Los juegos infantiles de la entrada son usados a lo largo del año. La cercanía con el campus universitario y la presencia en la zona de numerosas residencias estudiantiles también evidencian en el público que recibe. No obstante en este espacio confluyen personas muy diferentes con intereses también diversos. Dependiendo de la zona del parque, la temporada del año y el horario pueden verse perfiles de lo más variado. Deportistas corriendo de forma libre y gente haciendo ejercicio más exigente con entrenadores, tanto personales como en grupos para preparar oposiciones; personas paseando al perro; pescadores; pequeños grupos de universitarios; corrillos de adolescentes; celebraciones de cumpleaños infantiles; amigos de distintas edades comiendo o merendando en los nuevos merenderos; jóvenes tomando el sol o sosegados paseantes, entre otros.[1]

Historia[editar | editar código]

Proyecto[editar | editar código]

Su proyecto todavía se redactó en pesetas, en concreto el presupuesto era de 674.900.908 pesetas (4,05 millones de euros), y los autores del mismo fueron el arquitecto Moisés Gómez Crego y el ingeniero de montes Luis Carlos Jovellar, de la Concejalía de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Salamanca, tomando como antecedentes una memoria del profesor Miguel Ladero, de la Universidad de Salamanca y el estudio de la citada Concejalía.[1]

En un contexto en el que se hablaba de hacer un «Plan Integral del Río Tormes» con intervenciones también en el arroyo del Zurguén y Los Jerónimos, con esta intervención se pretendía recuperar la ribera del río Tormes a lo largo de 900 metros, con la creación de un parque botánico de 100.900 metros cuadrados.[1]

Las obras a realizar eran «actuaciones previas de limpieza y despeje del terreno de obstáculos y residuos, así como de estructuras o instalaciones sin utilidad para los fines del proyecto». Además preveía «la preparación del terreno para las siembras posteriores e implantaciones vegetales; construcción de caminos y otras instalaciones tales como un edificio destinado a Centro de Recepción, conferencias y control y mantenimiento del parque; y siembra y plantación de diversas especies vegetales», según informes de la Confederación Hidrográfica del Duero de aquellos años.[1]

Asimismo, según el proyecto del servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento se crearían tres kilómetros de caminos con alumbrado y mobiliario y una superficie de 66.000 metros cuadrados de césped. Se plantarían 2.200 árboles nuevos de 100 especies. Habría 300 metros cuadrados de rocalla y una charca artificial. Además el edificio tendría 400 metros cuadrados. Para cercar el recinto se colocarían 1.750 metros lineales de cerramiento con hormigón y forja. El presupuesto de ejecución material era de 252 millones de pesetas (1,5 millones de euros), según los datos de junio de 1999.[1]

Inauguración oficial en 2004[editar | editar código]

El 23 de septiembre de 2004 se realizaba la inauguración oficial de este parque con mucho bombo y todas las autoridades locales presentes.[1]

Según los datos facilitados a los medios en ese acto, finalmente la creación del parque contó con una inversión de 7.098.000 euros, de los que el 70 por ciento fueron aportados por el entonces Ministerio de Medio Ambiente mediante Fondos FEDER a través de la sociedad estatal Aguas del Duero, y el resto, a partes iguales entre la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Salamanca.[1]

En sus 125.000 metros cuadrados se habían creado cuatro espacios diferentes: un Parque de Arces, con ejemplares de todas las especies de arce existentes de forma espontánea en España; la Chopera, con sendas con luminarias en el suelo, bancos y carteles que identificaban cada especie; el Paseo de la Humanización, con las fuentes y sistema de riego; y el parque, con sendas, caminos, plazoletas, dos estanques de nenúfares y el edificio concebido como multiusos.[1]

No obstante, se anunciaba que durante un año más el recinto permanecería cerrado para que la vegetación plantada madurase un poco y se consolidase antes de la entrada de público.[1]

Desperfectos antes de la apertura al público[editar | editar código]

La falta de vigilancia contribuyó a que hubiera quien se colara en el parque y generara destrozos. Una gran parte de las luminarias del suelo estaban rotas antes de estrenarse. Y lo mismo con los carteles que identificaban las especies arbóreas, que habían sido partidos, doblados y arrancados. Ni todas las luminarias volvieron a reponerse respecto al plan original, ni los carteles llegaron a servir para lo que estaba previsto. Estos elementos terminaron por ser retirados, aunque todavía queda uno de esos antiguos carteles oculto por la vegetación.[1]

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Parque de Huerta Otea en 2008.

Además, antes de abrirse al público, había zonas que no habían sido regadas y los árboles y otra vegetación había muerto. La concejalía de Medio Ambiente, con Juan José Hernández Araujo como concejal, remitió a Aguas del Duero en 2006 un inventario de los daños para que rescindiera el contrato de mantenimiento de cuatro años con la empresa constructora. En concreto reflejaba que se habían perdido 5.919 plantas y 1.312 árboles.[1]

El proyecto inicial contemplaba un uso habitual del edificio. Allí se centralizaría lo necesario para el mantenimiento del parque (para lo que contaba con una cochera o almacén). Tenía una pequeña exposición sobre especies de flora y fauna autóctonas, un aula de energías renovables y se esperaba que tuviera de forma continua actividades de educación ambiental y visitas guiadas al parque. Pero nunca fue así. De vez en cuando albergaba talleres y cursos de poca duración sobre energías renovables. En verano acogía las actividades de campamento de día del Ayuntamiento y en los últimos años alguna actividad más, gestionada por la asociación vecinal. A pesar de la falta de uso, el granito del suelo del inmueble mostraba humedades.[1]

Reducción[editar | editar código]

Cuando en 2004 se inauguró el parque, ya estaba prevista la construcción del ahora denominado paseo de la Transición Española. Cuando este finalmente se construyó, modificó la estructura del parque. De los 1.750 metros de cerramiento con los que contaba en 2004, quedan en la actualidad unos 500.[1] El resto ha sido sustituido por el nuevo muro del paseo. El Comité Antinuclear y Ecologista calcula que de las diez hectáreas que tenía originalmente el parque (con su vegetación) la superficie se ha reducido a ocho.[1] También desapareció el acceso al paseo de San Vicente que conectaba peatonalmente por una zona verde el barrio de Huerta Otea con el centro de la ciudad. Asimismo, se eliminó una de las escaleras que suben al puente de la Universidad y que evitaban que los viandantes tuvieran que esperar el semáforo de la avenida Ramos del Manzano, como sucede ahora. La construcción del paseo de la Transición Española redujo la comunicación del parque con la ciudad y lo dejó con una terminación en fondo de saco, en las inmediaciones del pequeño y arrinconado bosque de los Sanitarios.[1]

Tormes+[editar | editar código]

Los fondos de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (EDUSI) Tormes+ han supuesto una nueva inyección económica de 1.074.275,61 euros en el parque.[1] Se realizaron mejoras estéticas y se instalaron tumbonas y merenderos. Además, se instaló un invernadero para albergar naranjos, un jardín zen (los dos árboles que tiene a la entrada han muerto) y un laberinto vegetal. En el edificio se creó un Aula de las Energías.[1]

Véase también[editar | editar código]

Notas[editar | editar código]

Referencias[editar | editar código]

Enlaces externos[editar | editar código]