Mortal y rosa

De Enciclopedia Salmantina

Mortal y rosa es una novela del escritor español Francisco Umbral, publicada por primera vez en 1975. Consiste en un largo monólogo pronunciado por una voz que suena a la del propio Umbral y trabado de reflexiones sobre el paso del tiempo, la niñez, el amor, la sexualidad y otros temas. Prosa poética sin impostura.

Tema

La novela tiene un marcado carácter filosófico, o, al menos, reflexivo. Ya en las primeras páginas se mencionan los nombres, o más bien los apellidos, de Kant, Descartes, Hegel, Marx, Freud, Sartre. Son protagonistas las reflexiones sobre el envejecimiento, la muerte, el amor y la sexualidad. En todo ello no faltan toques de ironía y humor.

En los últimos párrafos del primer capítulo aparece el tema del «niño», del hijo, que en adelante se entrelaza con los anteriores y con tantos otros. El libro está profundamente marcado por la experiencia paterna de Umbral, cuyo hijo murió a la edad de seis años por leucemia.

Ambientación

La novela está escrita a modo de reflexiones del narrador protagonista, trasunto del propio Francisco Umbral. Así pues, las reflexiones ―que no la acción, pues no la hay― son las de un narrador ubicado en la España de la segunda mitad del siglo XX. Para mayor detalle, si bien quizás no significativo, el narrador afirma: «Escribo este libro en verano».[1]


La marcada ausencia de ambiente concuerda con un juicio estético que el propio narrador incluye en la novela:

Antes, cuando era un escritor joven y responsable, quería describir minuciosamente las situaciones, los lugares. Luego comprende uno que basta con dar un olor o un color. Al lector le basta. Al lector le sirve esto mucho más. Dice Baroja de una calle que era larga y olía a pan. Ya está. Un largo olor a pan. Para qué más.[2]

Estilo

La mayor parte del texto está conformado por reflexiones en primera persona sobre diversos temas; no hay acción propiamente dicha, ni trama, ni diálogos. Abundan las afirmaciones categóricas, sentenciosas, a veces sobre cuestiones tan cotidianas que la carga de contenido que se les atribuye resulta a la vez sugestiva y humorística.

El texto está repleto de metáforas, como la de las manos del amante que crea al ser amado del mismo modo que las del alfarero crean el objeto cerámico:

El acto mítico, bíblico y genésico de la creación manual y alfarera de la vida por Dios, se repite continuamente (o cobra su única realidad histórica, de la que ha nacido el mito) cuando un ser crea a otro ser con sus manos, cuando un hombre crea a una mujer o una mujer a un hombre. Despierta el que estaba dormido, el barro se hace persona. Dentro del légamo cotidiano de una vida, yo hago amanecer un ser distinto, «deseado y deseante», con mis manos, modelo la forma de su anhelo. Las manos, en el amor, son creadoras.[3]

El vocabulario no es erudito pero el modo de combinar las palabras da lugar a un texto fecundo en ideas y sugerencias que invitan a levantar la vista cada pocas páginas y pensar sobre lo que se acaba de leer.

Técnica

Narrador

Es un narrador protagonista quien habla en primera persona.

Estructura

La novela está dividida en cuarenta capítulos, sin numeración ni títulos. La extensión de los capítulos es muy desigual, desde un único párrafo hasta una veintena de páginas.

Influencias

Ediciones

La novela fue editada por primera vez en 1975. En el año 1995, la editorial Cátedra publicó la novela en su colección Letras Hispánicas.[4] En el año 1996, la editorial Planeta publicó la novela dentro de su colección Nuestros clásicos contemporáneos.

Notas

  1. Umbral, 1996, p. 58.
  2. Umbral, 1996, p. 56.
  3. Umbral, 1996, pp. 24-25.
  4. Umbral, Francisco (1995). Mortal y rosa. Cátedra. 

Referencias