Gula
La gula (del latín gula «garganta», de gluttiēre «tragar»[1]) es el deseo excesivo, compulsivo u obsesivo que experimenta una persona por la comida o la bebida.[2] Se dice que una persona es glotona cuando no establece límites al comer, ya sea un tipo de comida en particular o una cambinación de comidas y bebidas en general.[3]
La gula no se trata únicamente de un problema psicológico, sino también de una patología que puede impulsar la aparición de otras afecciones, como son el sobrepeso y la obesidad, y las derivadas de estas. Debido a estas causas, la gula está vista, desde un punto moral, estético y de salud, como algo malo en muchas culturas.
Etimología[editar | editar código]
El término «gula» proviene directamente del latín gula, y este, a su vez, de gluttiēre «tragar». En español está documentado su uso desde 1251.[4] Se vinculan con esta raíz palabras relacionadas con el acto de comer, como «gola» (‘cavidad por que se envía la comida al estómago’), o «engullir» (‘comer algo con frenesí’). «Goloso» y «gollería», así como el anglicismo «gulp», también presentan esta raíz. Del latín gula ha derivado en inglés «gullet» (‘garganta’).[5]
En psicología[editar | editar código]
La gula se asocia social y psicológicamente a la teoría de las adicciones. Una adicción[6] es como una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de recompensa o alivio a través del uso de una sustancia u otras conductas. Este comportamiento está asociado a una incapacidad de controlar la conducta, dificultad para la abstinencia, deseo imperioso de consumo, disminución del reconocimiento de los problemas significativos causados por la propia conducta y en las relaciones interpersonales así como una respuesta emocional disfuncional.[7] El resultado es una disminución en la calidad de vida del afectado (generando problemas en su trabajo, en sus actividades académicas, en sus relaciones sociales o en sus relaciones familiares o de pareja). La neurociencia actualmente considera que la adicción a sustancias y a comportamientos comparten las mismas bases neurobiológicas.
En filosofía moral[editar | editar código]
José Antonio Marina, siguiendo a Aristóteles en su Ética nicomaquea, se refiere a la gula como forma de intemperancia, exceso o desenfreno frecuente que, como sucede con la lujuria, genera esclavitud respecto al vicio, pérdida de libertad. Para Epicuro, había que buscar la ‘autarquía’, que es su manera de decir ‘templanza’: ‘el sabio vivirá seguro porque se contenta con poco y eso nunca le faltará’.
La gula y sus excesos se presentan como manifestación de alegría en algunos momentos especiales –Carnaval, banquetes conmemorativos, funerarios, etc.–, a modo de ‘transgresión’ aparentemente alegre, pero, según Marina, siempre es degradante y a veces, incluso, muestra inconsciente de desesperación. Esto mismo se aplica a la ebriedad y las drogas, que provocan falsa alegría y desinhibición, pero crean adicciones dañinas para el autocontrol y así “disminuyen la libertad y la responsabilidad, fundamentos de nuestro modo de vida”. “Lo grave de la gula –concluye José A. Marina– es que se opone a la ligereza del espíritu, lo embrutece; es, por lo tanto, un ‘rechazo desesperado de la anábasis’ o camino que las personas pueden abrirse hacia su propia mejora y perfeccionamiento”.
En la religión[editar | editar código]
En el cristianismo[editar | editar código]
La gula es uno de los siete vicios capitales definidos por la teoría moral del cristianismo desde los siglos VI-VII, sistematizando precedentes de la filosofía griega, especialmente aristotélicos y estoicos. La representación figurada de los vicios mediante diversos animales, tan repetida en los bestiarios medievales y basada en la idea de que los hábitos del hombre se reflejan en unos u otros animales, escogió como metáfora de la gula al cerdo o, en algunas ocasiones, al lobo, porque mata muchas más ovejas de las que puede comer y, así, despilfarra alimento.
Tomás de Aquino definió la gula como “apetito inmoderado de comer” y beber, no solo cuantitativo sino también cualitativo: hay gula de glotonería y gula de exquisiteces. Contra este vicio, como remedio principal para superarlo, actúa la racionalidad virtuosa de la templanza para tomar solo lo indispensable, más que los ayunos y abstinencias para mortificar el cuerpo, aunque puedan ejercer una función de apoyo importante.[8]
Egidio de Roma expone con gran detalle a finales del siglo XIII (Sermones de tribus vitiis mundi) que “comer mucho hace daño al cuerpo”, es un vicio que perjudica la salud, al mismo tiempo que ofende a Dios, al prójimo y al alma del que lo practica.
Lotario de Segni, luego papa Inocencio III, en su tratado De contemptu mundi (traducido al castellano con el título de Libro de la miseria de omme), y otros autores medievales eran radicales en la condena de la gula. “La historia de la alimentación y del arte culinario se lee como un proceso de degradación y corrupción”, desde el estado de naturaleza, sin gula, pasando por el pecado original (que incluye un componente de gula en el consumo del fruto prohibido) y por la licencia divina para consumir carne, a raíz del Diluvio, como mal menor para asegurar la subsistencia humana, aunque el “tabú” de la carne y la sangre permaneció en las religiones de raíz abrahámica y se manifiesta en la abstinencia temporal de su consumo o en el rechazo de algunos tipos de carne.
Además, la gula abre la “puerta de otros vicios”. El papa Gregorio Magno, a finales del siglo VI, observa que de la gula derivan una alegría estúpida, la obscenidad, la pérdida de la pureza (hay un deslizamiento hacia la lujuria), la locuacidad excesiva, la debilitación o torpeza de los sentidos. De ahí la importancia, especialmente para los monjes, del ayuno como mortificación virtuosa y del rechazo a comer carne, lujo propio más bien de la mesa de ricos impíos.
Y Guillermo Peraldo añade lo siguiente en su Summa de vitiis et virtutibus (c. 1236), que fue tal vez el compendio de moral más manejado en la baja Edad Media: la gula provoca ‘pesadez de espíritu’ y, con ello, el olvido del deber de caridad para con el prójimo; arrastra a la falta de misericordia, que Jesucristo ejemplificó en la parábola del hombre rico, de festín diario (epulabat quotidie: “Epulón”) y el pobre Lázaro.[9]
Un siglo después, en un tratado escrito en 1477 y publicado en 1496, Hernando de Talavera, monje jerónimo confesor de Isabel I de Castilla y primer arzobispo de Granada, explicaba de manera muy gráfica qué es la gula:[10]
En el mantenimiento pecamos no tomando quanto es menester, aunque esto acaece pocas vezes, e muy muchas vezes tomando de más. “Excedemos” en cinco maneras: Tomándolo en demasiada quantidad, en una vez o en muchas. Queriendo viandas costosas y exquisitas. Queriéndolas mucho adobadas, aunque de suyo sean viandas despreciadas. E tomándolas otrosí no en tiempo deuido [así, los que comen ‘de mañana’, fuera de hora. O no guardan la abstinencia]-. Y tomándolas con grande ardor y deleyte... “este ardor y deleyte parece en la prisa con que las tales personas toman el mantenimiento, las quales ponen entonçes allí todo su sentido e intento, que parece que entonces ni oyen ni veen, desalados sobre lo que comen, assí como el açor sobre la perdiz o el milano sobre el pollo, que con mucha hambre han caçado. Ni esperan a bendezir primero la mesa, ni curan de reuanar el pan, ni esperan a que los trayan la vianda y que gela corten cozida o assada, mas en llegando a la mesa luego, sin detenerse un punto, muerden en el pan y dan grandes bocados en él, y hinchen ambos carrillos y lo tragan syn mascar como sy nunca se esperasen de hartar … En esta manera peccan los que todo su estudio e pensamiento parece que ponen en como satisfarán al vientre, a lo menos en aquel tiempo.
Véase también[editar | editar código]
Referencias[editar | editar código]
- ↑ http://www.wordreference.com/sinonimos/gula.
- ↑ http://www.wordreference.com/definicion/gula.
- ↑ Fray Andrés de Olmos, Tratado sobre los Siete Pecados Mortales. 1551 -1552. Los sietes sermones principales sobre los siete pecados mortales y las circunstancias en fin de cada uno en modo de pláticas., p.139, edición de Georges Baudot, UNAM, México, 1996.
- ↑ Joan Corominas. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Editorial: Madrid: Gredos. 1990.
- ↑ Definition of “gullet”
- ↑ Etimología de adicto
- ↑ ASAM Public Policy Statement. Definition of Addiction. 2011. Recuperado de: http://www.asam.org/for-the-public/definition-of-addiction Archivado el 14 de junio de 2018 en Wayback Machine.
- ↑ Ladero Quesada, 2024, p. 398.
- ↑ Ladero Quesada, 2024, p. 399.
- ↑ Castro Martínez, Teresa (2001). «Tratado sobre el vestir, calzar y comer del arzobispo Hernando de Talavera». Espacio, Tiempo y Forma. Serie III, Historia Medieval 14: 11-92.
Bibliografía[editar | editar código]
- Ladero Quesada, Miguel Ángel (2024). «Comer en el Medievo europeo: entre el hambre y la gula, los usos sociales y la dietética». Boletín de la Real Academia de la Historia 221 (3): 373-402. ISSN 0034-0626.