Educación superior

De Enciclopedia Salmantina

Los términos educación superior,[1] enseñanza superior, estudios superiores, educación profesional y educación terciaria aluden a la última etapa del proceso de aprendizaje académico, es decir, a todas las trayectorias formativas postsecundarias que cada país contempla en su sistema. Se caracteriza por referir a un aprendizaje fundado en el pensamiento crítico, en la capacidad de cuestionar el status quo, de ahì la idea de "superior" respecto de los otros niveles educativos. Se imparte en las universidades, en las academias superiores o en las instituciones de formación profesional superior, entre otros.[2]

Es un paso posterior a la educación secundaria, y es común, aunque no imprescindible, que exista una selección de acceso a las instituciones de enseñanza superior basada en el rendimiento escolar durante la etapa secundaria o en un examen de acceso a la universidad. Según el país, este examen puede ser de ámbito estatal, local o propio de cada universidad.

Preparación que brinda

La preparación que brinda la educación superior es de tipo profesional o académica. Se distingue entre estudios de pregrado (tecnicatura), grado (licenciatura) y posgrado (especialización, maestría o doctorado), según el sistema de titulación profesional y grados académicos. Los establecimientos de educación superior han sido tradicionalmente las universidades, pero además se consideran otros centros educacionales como institutos, escuelas profesionales o escuelas técnicas, escuelas normales y otros centros de formación del profesorado, escuelas o institutos politécnicos, entre otros, adscritos a una universidad local.

Otras funciones

Aparte de la enseñanza, una función importante que se tiene en cuenta en la educación superior es la actividad de investigación en los distintos niveles del saber.[3] En este sentido, la formación en investigación es un factor imprescindible en la calidad de la Educación Superior, resultando la mediación tecnológica esencial para lograr los objetivos de aprendizaje centrados en el alumnado en ambientes ubicuos y virtuales, es decir, en cualquier momento y lugar[4] Otra importante función es la que corresponde a las actividades de extensión, donde se procura la participación de la población

En la actualidad con la globalización, por ejemplo, otro de los roles de la educación, en la mayoría de los países del mundo, consiste en ver a la misma, como el inicio de un proceso, donde el ser humano se ocupa en aumentar su valor en el ámbito que se especialice, este se va transformando en una figura de interés hacia el mundo laboral. De esta manera el portafolio académico, donde se encuentran certificaciones, grados obtenidos en sus estudios sería su presentación y la credencial que determinaría su valor, esto se le conoce como Capital Humano.[5] Bajo este rol el profesionista va adoptando un lenguaje de la competencia, comienzan a utilizar un vocabulario distinto, debido a la expansión en ámbitos que no eran económicos como lo era la Educación.

Evaluación

La evaluación es un elemento crucial en las prácticas de educación superior. Sirve para múltiples propósitos, incluyendo medir el rendimiento del estudiante, dirigir y mejorar el aprendizaje del estudiante, y respaldar el aseguramiento de la calidad institucional y la rendición de cuentas al certificar la competencia del estudiante. Esta competencia puede certificarse a nivel de titulación y/o de unidades o cursos individuales. Palomba y Banta (Citation1999) definen la evaluación como la recopilación y el análisis sistemáticos de información para mejorar el aprendizaje del estudiante.

La evaluación formativa, o evaluación para el aprendizaje, se define como la evaluación utilizada durante el proceso de enseñanza-aprendizaje para proporcionar retroalimentación que mejore tanto la instrucción como el aprendizaje del estudiante.

La evaluación sumativa tiene como objetivo evaluar el aprendizaje del estudiante al final de una unidad de instrucción, principalmente con fines de calificación y certificación.

Resultados de aprendizaje

La evaluación, guiada por los resultados de aprendizaje, proporciona a los estudiantes dirección para el aprendizaje que emprenden y los estándares que deben cumplir durante el aprendizaje curricular y cocurricular.

Los resultados de aprendizaje son un conjunto definido de habilidades, conocimientos y/o actitudes que los estudiantes deben demostrar a la conclusión de un período de estudio, ya sea una unidad o una titulación. La inclusión de resultados de aprendizaje por parte de los proveedores de educación superior requiere que estos resultados sean evaluables, y que la competencia de los estudiantes pueda medirse y se mida en función de ellos dentro de un período de estudio definido. La evaluación con base en los resultados de aprendizaje impulsa el aprendizaje y, junto con los indicadores de evaluación y la retroalimentación asociada, proporciona a los estudiantes orientación sobre qué aprender y si se logran estos requisitos. Estas evaluaciones pueden ser formativas o sumativas, con una escala variable de consecuencias asignada a cada evaluación.

Práctica

En la práctica, la evaluación suele ocurrir de manera modular, donde las unidades individuales se acumulan hacia evaluaciones sumativas de altas consecuencias (high stakes), y con programas que consisten en una serie de unidades básicas y optativas discretas combinadas para culminar en un título.[6] Si bien la evaluación formativa, o evaluación para el aprendizaje, se describe consistentemente como valiosa e inclusiva en la literatura, la evaluación sumativa se selecciona como la herramienta para fundamentar la toma de decisiones y el progreso del estudiante, ignorando a menudo la información contenida en la evaluación formativa. Además, aunque las instituciones pueden utilizar la evaluación formativa para autoevaluar los programas de aprendizaje y la calidad de la enseñanza, la evaluación sumativa se utiliza para satisfacer las demandas institucionales de aseguramiento de la calidad y rendición de cuentas, respaldada por los resultados de encuestas o revisiones externas.

La evaluación proporciona pruebas de que los estudiantes que se gradúan han demostrado todos los resultados de aprendizaje establecidos, apoyando el aseguramiento de la calidad institucional y la rendición de cuentas. Esto se satisface predominantemente utilizando la evaluación formal, la cual puede no estar validada más allá de las creencias de un instructor sobre la importancia de los elementos del plan de estudios y las prácticas de evaluación.

Los métodos de evaluación tradicionales, como los exámenes de lápiz y papel, son prevalentes debido a su validez percibida, facilidad de administración y aceptación histórica, a pesar de las preocupaciones de que no pueden capturar una comprensión completa de los conocimientos y habilidades del estudiante. Fundamentalmente, no existe un instrumento de evaluación ideal o un resultado de datos de evaluación único para determinar una comprensión completa de la capacidad de un estudiante, ni de la progresión del aprendizaje a lo largo del tiempo. Los exámenes, por ejemplo, priorizan la recuperación de conocimientos factuales y la capacidad de producir artefactos bajo presión por encima de la aplicación de habilidades basadas en la disciplina y competencias profesionales. Por lo tanto, resulta alentador que los educadores incluyan una variedad de instrumentos de evaluación formativa y sumativa para guiar y medir el rendimiento estudiantil, y para respaldar el aseguramiento de la calidad institucional y la rendición de cuentas. Sin embargo, al igual que un programa de evaluación eficaz es más que una recopilación de evaluaciones individuales, una evaluación bien diseñada y válida va más allá de simplemente ensamblar y verificar ítems de alta calidad; validando los conocimientos y habilidades requeridos del estudiante de manera clara, justa y al nivel apropiado.

El papel de las personas en la evaluación también es importante. La validez es intrínseca en el diseño y construcción de evaluaciones estandarizadas por la propia herramienta de evaluación, pero la validez de las evaluaciones no estandarizadas depende de los usuarios. Por lo tanto, al utilizar herramientas de evaluación estandarizadas reconocidas, la validez ya está establecida, en comparación con las evaluaciones no estandarizadas, donde la efectividad y precisión de las evaluaciones están influenciadas por la experiencia de los usuarios, su juicio y el contexto específico en el que se aplica la evaluación. Esto supone un riesgo en el complejo marco de decidir la competencia del estudiante a nivel de unidad y/o de titulación. La triangulación de calificaciones o resultados entre instrumentos, y las decisiones sobre las condiciones y las consecuencias de las evaluaciones, cuando se aplican de manera amplia, afectan a los estudiantes de manera diferente y pueden perjudicar a los participantes de formas impredecibles. Los roles tanto del evaluador como del estudiante en la evaluación pueden ser complejos, ya que las evaluaciones requieren capacidades fuera del alcance de ser un experto en la materia y de demostrar los resultados de aprendizaje respectivamente.

Véase también

Notas

  1. «Observatorio de Educación Superior». Observatorio de Educación Superior. Archivado desde el original el 5 de marzo de 2016. Consultado el 19 de mayo de 2016. 
  2. Kaplan, Andreas (2021), Higher education at the crossroads of disruption: the university of the 21st century, Emerald Publishing, ISBN 9781800715042 .
  3. Pucciarelli F., Andreas Kaplan (2016). Competition and strategy in higher education: managing complexity and uncertainty. Business Horizons, vol. 59.
  4. Velandia-Mesa, Cristian; Serrano-Pastor, Francisca-José; Martínez-Segura, María-José (2017). «La investigación formativa en ambientes ubicuos y virtuales en educación superior». Comunicar: Revista Científica de Comunicación y Educación 25 (51): 09-18. ISSN 1134-3478. doi:10.3916/C51-2017-01. Consultado el 13 de octubre de 2021. 
  5. Brown, W. (2016). El pueblo sin atributos: La secreta revolución del neoliberalismo, Barcelona: Malpaso
  6. Jessop, T.; El Hakim, Y.; Gibbs, G. (2014). «The Whole is Greater than the Sum of Its Parts: A Large-Scale Study of Students’ Learning in Response to Different Programme Assessment Patterns». Assessment & Evaluation in Higher Education (en inglés) 39 (1): 73-88. 

Referencias